Un Templo Construido, Una Ciudad En Ruinas

Nehemías lloró cuando se enteró de que la ciudad todavía estaba en ruinas sin un muro de protección (Nehemías 1:3-4). Cuando el rey Ciro, movido por Dios, dio la orden de que los judíos podían regresar a su ciudad, fueron dirigidos por Zorobabel y Josué el sacerdote.

La prioridad era levantar sus casas y el templo y reanudar los sacrificios y ofrendas prescritas por la ley. ¡Imagínate que escena tan alegre de tener la oportunidad de reconstruir lo que había sido derribado por el enemigo. Hubieron luchas, tropiezos y oposición, pero nada los detuvo. Cuando Nehemías logra llegar a Jerusalén, la escena era desgarrante, ¡La ciudad no estaba protegida por un muro!

Los muros protegían a las ciudades de los enemigos; daban sentido de seguridad y protección. Nehemías junto con los líderes se dieron a la tarea de reconstruir la muralla y lo lograron en tan solo 52 días. Todas las familias trabajaron para lograr dicho objetivo.

¿Sabes? Hoy en muchas de nuestras ciudades vemos la misma escena: templos construidos y ciudades en ruinas. No es la ruina física de edificios y casas; es la ruina de los valores, los principios, el temor a Dios y el hundimiento en la maldad.

Es muy cierto que cada congregación necesita un lugar específico para reunirse, nutrirse, ser edificados y desde ahí salir a evangelizar y proclamar las buenas nuevas de salvación. Pero, cuando se le da más importancia a las facilidades físicas antes de procurar proclamar a Jesucristo en la ciudad, la ciudad se deteriora y se convierte en ruinas.

Nuestra sociedad carece de valores absolutos que rijan la conducta. Cada cual alega tener una verdad personal que nadie puede refutar. Todos dicen estar en el camino correcto creyendo en ellos mismos como centro de adoración. Los matrimonios siguen divorciandose, las familias se siguen rompiendo, los niños y jóvenes se adentran a un mundo obscuro que les ofrece felicidad, pero al final los esclaviza. Nuestras jovencitas se nos pierden en la prostitución, en las drogas y en el lesbianismo; nuestros jóvenes se sumergen en el mundo de las drogas y las gangas. Seguimos perdiendo vidas que apenas comienzan a vivir; madres solteras abandonadas por la sociedad y cada día el mal arropa nuestras ciudades.

¿Cómo es posible que nuestras ciudades estén en ruinas mientras tenemos templos bellos, majestuosos y voluminosos? La salvación de nuestras ciudades no está en lo material que podamos ofrecer, está en la persona de Jesucristo de quien la iglesia es el cuerpo. Hay que seguir proclamando a Jesús como el único camino de salvación. Hay que llegar al necesitado y extenderle la mano; el mensaje tiene que llegar aún aquellos que han sido marginados por la sociedad. Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Deseamos que nuestras ciudades sean levantadas de la ruina; que nuestros ciudadanos sean gente de provecho; que nuestros jóvenes tengan una larga vida y que nuestros gobernantes dirijan con integridad.

Es tiempo de llorar como hizo Nehemías pero también es tiempo de actuar y levantarnos. ¡Edifiquemos nuestra ciudad!

¡Piensa y Acciona!

Nacho

El Evangelio Que No Me Predicaron

El evangelio es el mensaje cristiano, su proclamación, o las «buenas nueva», referidas especialmente a las enseñanzas de Jesús acerca del reino de Dios y a la predicación de la iglesia en cuanto a Jesús. Él es la buena noticia dándose en sacrificio por nuestros pecados, pagando nuestra culpa, perdonándonos y dándonos acceso al Padre. Somos sus hijos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efesios 1:3).

El evangelio es sencillo; no hay nada complicado que no pueda ser entendido y aceptado. En Mateo 11 verso 30, el Señor Jesús dijo, «Mi yugo es fácil, y ligera mi carga». Hay muchos «evangelios» que han surgido, pero hay un solo «evangelio de Jesucristo». ¿Por qué dentro de las congregaciones se predica y enseña un evangelio diferente? ¿Por qué se quiere privar a muchos de conocer el evangelio de Jesucristo?

Se ha predicado un evangelio de fe sin arrepentimiento resultando en una religión hipócrita y presuntuosa. Esto ha producido personas que están aferradas a una creencia, la defienden, la manipulan y articulan en palabras de tal manera que quienes le escuchan son acusados de infieles y merecedores del infierno. Por otro lado, se ha predicado un evangelio de arrepentimiento sin fe resultando en remordimiento inútil y frustrante. Estos son acusados constantemente por su conciencia y por sus «hermanos en la fe». A este evengelio se le tiene que añadir constantemente una dosis de buenas obras que calmen la conciencia de toda culpabilidad.

El evangelio de Jesucristo ofrece perdón de pecados a todos aquellos que ponen su fe en Jesús; trae liberación de ataduras y conductas pecaminosas a quienes ponen su confianza en él. Es capaz de perdonar a una mujer sorprendida en el acto de adulterio (Juan 8); restaura a quienes lo niegan (Juan 21: 15-17); transforma a los perseguidores de la iglesia (Hechos 9). El evangelio no solo llega al pobre también alcanza al rico; llega al esclavo y al amo; no importa la raza, el color o la etnia. Por cuanto el evangelio es Jesús, transforma a todos aquellos que lo aceptan en su corazón. No hay verdad tan liberadora que sentir el perdón de los pecados y tener la seguridad de que Dios está dispuesto a restaurar lo que se ha perdido (Lucas 19:10).

Ese es el evangelio que debe ser predicado a este mundo que busca identidad, reconocimiento y aceptación. Ese es el evangelio que debe ser sostenido en las congregaciones; predicado desde los altares y desde la esquina en la calle. Este es el evangelio que no me predicaron: Este mensaje es verdadero y todo el mundo debe creerlo: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero (1 Timoteo 1:15).

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas-crecimiento cristiano sostenible última parte

En el último escrito mencionamos al apóstol Pedro a quien dejamos con todas esas estructuras mentales estropeadas. Veamos lo que Dios hizo en él.

Días después de la resurrección de Jesús, hubo un encuentro en la playa, Jesús y sus discípulos. Posiblemente Pedro se sentía frustrado, culpable, angustiado y posiblemente confuso por causa de negas a Jesús en el momento más difícil. Jesús lo toma y lo restaura dándole una gran encomienda, «apacienta mis ovejas».

Luego del derramamiento del Espíritu Santo, notamos a Pedro que aunque sigue siendo intrépido, pero ahora en un sentido más relevante y beneficioso para el avance del evangelio en la región. Todas las cualidades que tenía cuando vino a Jesús fueron transformadas en favor del ensanchamiento del evangelio de Jesús.

Pedro ya no tiene miedo de morir por Jesús. En un episodio desafia a la corte religiosa judía quienes le prohibían hablar en nombre de Jesús. En sus dos escritos vemos un cambio radical en su vida y lo encontramos aconsejando y orientando a una iglesia perseguida.

Al igual que Pedro, Dios toma hombres y mujeres ordinarios para una labor extraordinaria. Trabaja en ellos derrumbando estructuras, esquemas mentales carnales y levanta estructuras mentales espirituales.

Crecer y sostener una vida cristiana de altura requiere una negación diaria y una dependencia total de Dios. La mentalidad de querer alcanzar éxito, grandeza, reconocimiento y gloria tiene que morir. La manera de pensar tiene que ser transformada permitiendo al Espíritu Santo romper con paradigmas y comportamientos carnales que en nada aportan al propósito de Dios.

Romper, destruir y abandonar los comportamientos que siempre has tenido los cuales te llevaron a una vida de desilusión, no es fácil. El Espíritu Santo quiere obrar en ti pues Dios tiene grandes bendiciones para ti y los tuyos. Entregale todo tu ser, somete tu voluntad a la suya y deja que haga una nueva criatura.

Se hace necesario destruir la vieja casa en nosotros y tener la disponibilidad de construir lo nuevo de Dios en nosotros. Bien lo dijo el apóstol Pablo al escribirle a la iglesia de Corinto, «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas-crecimiento cristiano sostenible 4ta parte

Las Escrituras nos presentan la historia de hombres y mujeres que Dios llamó para realizar tareas que trendrían trascendencia eterna. Ahí conocemos su carácter, habilidades y comportamientos desatinados y cómo Dios trabajó en ellos para que fueran personas efectivas en sus encargos divinos. Podemos ver quiénes eran al momento de ser comisionados y quiénes llegaron a ser cuando permitieron que el Espíritu Santo trabajara con su carácter y temperamento.

Simón, es uno de estos personajes. Es mencionado por vez primera en el Evangelio de Juan capítulo uno cuando su hermano Andrés comenzó a seguir a Jesús. Este le hizo la invitación para que conociera al Mesías. Simón respondió a la invitación y fue al encuentro de Jesús. Primero, Jesús le cambia el nombre de Simón a Pedro. Luego el Señor lo llama junto a otros discípulos a que abandonen todo, sigan a Jesús y se conviertan en pescadores de hombres. En espacio de tres años y medio su temperamento y carácter es modificado por Jesús convirtiérdole en un hombre extraordinario preparado para la misión encomendada por el Señor.

Era un hombre impulsivo que hablaba sin hacer un ánalisis y en ocasiones pare ser, que hablaba por los demás. No tenía miedo de encarar aún al Maestro en momentos en que este hablaba de su misión de salvación. Su carácter era cambiable e inestable. Se mostró como una persona determinada y confiada en el encuentro con Jesús en el mar cuando le pide que le permita andar sobre el mar. Por momentos se ve como un soberbio y autosuficiente. A pesar de todo esto y mucho más, Jesús vió en este hombre una joya que necesitaba ser pulida para que llegara a ser pieza clave en la difusión del evangelio de Jesús.

¿Qué verá Jesús en ti a pesar de lo que eres y como eres? Puede que te sientas desanimado y con ganas de rendirte por causa de comportamientos, reacciones y respuestas que le das a las situaciones que te enfrentas. Quieres cambiar y ser una persona de compromiso. Lo intentas una y otra vez pero después de pensar alcanzarlo, resurgen las malas acciones. Hoy quiero decirte, ¡Jesús está en control!

En el próximo escrito retomaremos a Pedro y la obra que Cristo hizo en él.

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas-crecimiento cristiano sostenible 3era parte

Comportamientos, Reacciones y Respuestas

Los seres humanos descubren e interactuan con el mundo que les rodea como resultado de una educación inicial en sus primeras experiencias. Desde ahí se comienza a construir sus propias estructuras mentales, que representan y a la vez interpretan el entorno que les rodea. En ocasiones se quiere hacer creer que los comportamientos, reacciones y respuestas a los diferentes escenarios que presenta la vida surgen de un vacío. ¡Nada surge del vacío! Las estructuras mentales que se han ido construyendo durante los años son las responsables de esto. Estos escenarios se producen en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la vida cristiana, en el ministerio y en todo lugar donde interactuamos con los demás.

Hay una corriente de pensamientos, emociones y pasiones que están activos en una persona, sin que el consciente se dé cuenta; ejercen una influencia sobre su conducta, y muchas veces, hasta engañan”. Los mecanismos de defensa están presentes en todos los seres humanos y ejercen una influencia marcada sobre el comportamiento humano. Son aquellos mecanismos, principalmente inconscientes que los individuos emplean para defenderse de emociones o pensamientos que producirían ansiedad, sentimientos depresivos o una herida en la auto-estima si llegasen a la consciencia.  

Uno de los grandes ámbitos de la psicología es el estudio de la personalidad. Desde ahí los investigadores de la ciencia del comportamiento utilizan conceptos relativamente abstractos para clasificar y describir los patrones de conducta de las personas. Sin embargo, a la hora de buscar maneras de clasificar y describir el estilo de comportamiento y pensamiento de los seres humanos, no solo se ha hablado sobre la personalidad. Hay otro concepto que a lo largo de la historia, también se ha utilizado para intentar captar las particularidades de cada persona. Este concepto se llama temperamento, el cual intenta dar cuenta de esas inclinaciones y tendencias de cada uno que son más fijas, invariables y difíciles de cambiar.

 El temperamento es la manera básica como un individuo se enfrenta y reacciona ante una situación determinada. Se trata de diferencias innatas y reconocibles desde el momento del nacimiento. Es decir, el temperamento es el estilo conductual o la reactividad emocional que manifiesta un niño cuando interactúa con su ambiente.

Responsabilidad Personal

Siempre puedes crear, buscar y encontrar un rango de opciones para determinar cómo reaccionarás a lo que sucede y cómo jugarás con la suerte que te ha tocado.

Si no se es capaz de identificar los factores que hacen reaccionar ante los diferentes escenarios de la vida. Si se permite que las emociones y sentimientos dicten la respuesta a las situaciones cotidianas, y se permite que el niño interior frustrado se manifieste, entonces se vivirá echándole la culpa a la personas y a las experiencias de vida pasada. 

Cada persona enfrenta circunstancias difíciles en la vida. Dios concede talentos, intelecto y habilidades con las cuales enfrentarlas, y da la opción de cómo responder a estas. Él nos da una tremenda libertad y responsabilidad.

Posiblemente el pensamiento de muchos es que al venir a Jesús y se le acepta como Salvador y Señor, todo cambiara drástica y momentáneamente. Pero al pasar el tiempo llega la desilusión cuando se ve que los mismos comportamientos nos acompañan en la vida cristiana. 

Hay que tomar responsabilidad por las acciones y comportamientos, pero a la vez entender que se es el resultado del pasado. Eres el resultado de una serie de acontecimientos. Algunos de estos acontecimientos tienen que ver con tus acciones y otros tienen que ver con tus padres y/o familiares o con el entorno en el cual te desarrollasté.

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«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas-crecimiento cristiano sostenible 2nda parte

«Lo que tenemos en nuestras mentes va condicionando la conducta que reflejamos en el exterior» (1era parte).

Para entender el concepto de lo que son las estructuras mentales es bueno estudiar lo que son las estructuras en un sentido general. 

Una estructura es definida como el conjunto de los elementos importantes de un cuerpo, un edificio u otra cosa. Suele relacionarse con la armadura que sirve de soporte para ese determinado cuerpo o edificio. El término proviene del latin structūra.

Hay 3 funciones principales y 2 características deseables para que una estructura sea eficaz: (1) soportar cargas, (2)mantener la forma, (3)proteger partes delicadas, (4)ligeras y (5)estables.

Funciones: 

  1. Soportar cargas- las fuerzas o carga siempre están presentes en la naturaleza: la gravedad, el viento, las olas, etc. 
  1. Mantener la forma- es fundamental que no se deformen, porque de ocurrir, los cuerpos se rompen. Esto puede ocurrir mediante terremotos o el desgaste con el tiempo. 
  1. Proteger partes delicadas- una estructura debe proteger las partes delicadas. 

Características: 

  1. Ligeras- deben ser ligeras porque si es muy pesada, podría venirse al suelo y se echarían a perder los materiales. 
  1. Estables- la estructura no puede caerse aunque reciba diferentes cargas. 

¿Qué materiales se deben usar? Los materiales son escogidos de acuerdo al peso que va a soportar la estructura. Si es construcción de edificios, puentes, o túneles, se usan varios elementos tales como ladrillos, bloques, cemento, agua, arena, acero, o madera. Es de vital importancia escoger los mejores materiales al momento de construcción para obtener durabilidad, que cumplan con las normativas, porque son más seguros, porque tienen funcionalidad óptima, contaminan menos, tienen mayor eficiencia energética y revalorizan las construcciones. 

Visto lo que son las estrucuras en un sentido general, analicemos las estructuras mentales. 

Los seres humanos descubren e interactuan con el mundo que les rodea como resultado de una educación inicial en sus primeras experiencias. Desde ahí se comienza a construir sus propias estructuras mentales, que representan y a la vez interpretan el entorno que les rodea. En ocasiones se quiere hacer creer que los comportamientos, reacciones y respuestas a los diferentes escenarios que presenta la vida surgen de un vacío. ¡Nada surge del vacío! Las estructuras mentales que se han ido construyendo durante los años son las responsables de esto. Estos escenarios se producen en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la vida cristiana, en el ministerio y en todo lugar donde interactuamos con los demás. 

Algunos ejemplos de las respuestas de los individuos a los escenarios que presenta la vida son: resistencia a los cambios , reacciones emocionales como la ira, el enojo, la tristeza, la ansiedad, pensamientos suicidas, vicios-como forma de escape y la toma de decisiones.

Hay una corriente de pensamientos, emociones y pasiones que están activos en una persona, sin que el consciente se dé cuenta; ejercen una influencia sobre su conducta, y muchas veces, hasta engañan”. Estos son los mecanismos de defensa los cuales están presentes en todos los seres humanos y ejercen una influencia marcada sobre el comportamiento humano. Son aquellos mecanismos, principalmente inconscientes que los individuos emplean para defenderse de emociones o pensamientos que producirían ansiedad, sentimientos depresivos o una herida en la auto-estima si llegasen a la consciencia.  

¿Cómo se pueden restructurar los pensamientos o cambiar la perspectiva de la vida en las diferentes etapas de manera que ésta sea fructífera e impacte a otros?  Venir al Señor en arrepentimiento es el primer paso hacia una vida victoriosa pero no puede quedarse ahí. Es intentar subir al segundo piso de una casa quedándose en el primer escalón o no utilizar el ascensor. 

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«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas- crecimiento cristiano sostenible 1era parte

¿Qué se entiende por un cristiano maduro? ¿Cuáles son algunos de los retos en la vida cristiana para avanzar espiritualmente? ¿Cuáles son algunas características de madurez espiritual? ¿Cómo cambiar la manera de analizar las situaciones de la vida? 

Ser perseverante en el camino del Señor es una cualidad que todo cristiano debe mostrar a lo largo de su vida cristiana. No tenerla lleva a una vida ambivalente, infructuosa y desquilibrada. Son muchos los que a pesar de aceptar a Jesús como Salvador no pueden mantener un nivel de madurez y crecimiento. Su carácter no les facilita la capacidad de enfrentar las demandas de la realidad. Venir al Señor en arrepentimiento es el primer paso hacia una vida victoriosa pero si se queda en ese primer escalón no podrá disfrutar de una vida plena en el Señor. 

El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Roma les dice que después de entregar el cuerpo al Señor como un sacrificio vivo, le sigue la rendición de la mente y la manera de analizar las situaciones diarias.1 La salvación en su plenitud es salud integral y es una obra que Dios va realizando hasta el día de Jesucristo.2  

Veamos cómo se va efectuando el proceso de la madurez en la vida del cristiano y cómo seguir en un crecimiento estable y saludable. 

El apóstol Pablo hace una inivitación a los creyentes de Filipos y también a todos aquellos cristianos de todo lugar, época y region escribiendo lo siguiente: 

 Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.  Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, además de lo que han visto en mí y el Dios de paz estará con ustedes.3 

El consejo es a revisar lo que hay en nuestra mente con la intención de filtrar todo aquello que se va acumulando e ir desechando lo que hace daño. Alguien dijo que somos lo que pensamos o sea que lo que tenemos en nuestras mentes va condicionando la conducta que reflejamos en el exterior.

Todos los seres humanos tienen diferentes maneras de ventilar sus emociones, mostrar comportamientos, tener reacciones y respuestas a las situaciones de la vida. ¿Cómo lo hacen? A través de las estructuras mentales. ¿Qué son estas? Son impresiones que hay en nuestros cerebros, que condicionan nuestras actitudes, comportamientos y costumbres. ¿Cómo se forman? Se forman por las experiencias acumuladas a través del tiempo, vividas en la familia, en la escuela y en las relaciones con otros individuos.  

Las estructuras mentales son aprendidas e incorporadas a nuestro diario vivir y se manifiestan en reacciones y respuestas que damos a los problemas y situaciones. Esto se debe a que las experiencias y aprendizaje del pasado quedan grabados en nuestro subconsciente. Esto es conocido como marco de referencia. Las emociones y sentimientos se van moldeando de acuerdo a estas estructuras mentales. Estas son cambiables de acuerdo a cómo nos vamos desenvolviendo en la vida y a qué estamos expuestos. No reaccionamos de la misma manera en las diferentes etapas de la vida pues vamos madurando a medida que pasa el tiempo y la perspectiva de la vida cambia.

La forma en que afrontamos las diferentes situaciones vitales basadas en nuestras estructuras mentales determina en gran medida nuestra personalidad. 4  

Esto continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

Pensando Desde La Fe 

La fe vivida por unos cristianos en un lugar concreto de la tierra, da, ciertamente, identidad y ensanchamiento al corazón de los hombres y hace mirar más allá de las propias fronteras de uno (ReligiónDigital.org, Carlos, Arzobispo de Valencia). 

El mundo en el que vivimos, la sociedad de la que somos parte, tiene, sostiene y promueve valores que constantemente están cambiando. Es por eso que hoy no se piensa lo mismo que el ayer y ciertamente no será lo mismo mañana. Hay una hambre y sed de identidad comunitaria y no de una identidad genuina y única; existe un deseo de identificar a los demás de acuerdo al pensamiento “libre sin restrinciones”. La identidad es fluida y va de acuerdo a qué día de la semana es. 

Los valores nos permiten orientar nuestro comportamiento para realizarnos como personas y nos ayudan a mirar los escenarios de la vida de manera diferente y única a los demás seres humanos. Podemos describer los valores como principios y creencias fundamentals que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro (AQ, Ana Caldas). 

El apóstol Pablo cuando escribe la carta a la iglesia en Roma, les dice que no imiten las conductas ni costumbres del mundo, sino que permitan que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar (Rom.12:2). La mente es un componente muy importante y poderoso en el ser humano. Todo lo que es captado por los ojos, escuchado a través de nuestros oídos, percibido por nuestro olfato, tocado por nuestras manos y pies y hablado por nuestra boca, es procesado en nuestra mente e interpretado de acuerdo a esos valores que rigen nuestra vida. Es entonces cuando manifestamos un comportamiento definido. 

¿Qué tal sería si nuestro comportamiento, valores, principios y acciones fueran el resultado de una mente que piensa desde la fe? 

Pensar desde la fe, es tener en mente lo que Dios dice en Su palabra tocante a los asuntos relevantes de la vida que tienen repercusión en lo eterno. Pensar desde la fe es vivir las instrucciones de Dios desde nuestro ser interior. Pensar desde la fe es el resultado de una vida llena del Espíritu Santo que busca glorificar a Dios a través de los pensamientos, acciones y palabras. 

Cuando Jesús le preguntó a sus discípulos quién era él de acuerdo a ellos, ninguno pudo contestar hasta tanto Pedro no recibió revelación del Padre. Pensar desde la fe se convierte en un reto porque aunque no anula nuestras ideas o perspectiva de vida, nos ayuda a canalizar nuestra vida dando como resultado una vida productiva. 

Jesús nos enseñó a pensar desde la fe cuando enseñó el reglamento del reino conocido como el Sermón del Monte. En las bienaventuranzas vemos unos principios establecidos tales como: la justicia, la dependencia de Dios, la humildad, la compasión, la pureza del corazón, la paz y aún la persecusión (Mateo 5). 

Cuando pensamos desde la fe sabemos cuál es nuestra identidad; sabemos el propósito de vida por el cual existimos, aprendemos a depender de Dios más que de nuestras habilidades y conocimientos. Pensar desde la fe es manifestar a Jesús en nuestras vidas de modo que seamos invisibles ante el mundo y revelemos a Dios. 

Pensar desde la fe es aplicar el consejo del apóstol Pablo a la iglesia de Filipos: Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrese en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza (4:8). 

Tenemos ante nosotros un gran reto y es de pensar desde la fe. La iglesia debe ser el status quo del mundo y son ellos quienes deberían unirse a nosotros. Seamos el resultado de personas que han visto a Dios, lo han conocido y han permitido un cambio de naturaleza.  

…todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado! 2 Corintios 5:17 

«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (Ultima Parte) Transición

A través de los escritos anteriores hemos podido ver la transición a la cual Dios nos quiere llevar, desde simples seguidores hasta verdaderos discípulos. Aún en la experiencia de ser discípulos debemos de seguir transicionando a nuevos niveles de gloria.

El profeta Isaías dijo lo siguiente:

Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; ¡las anuncio antes que sucedan! Isaías 42:9

Dios tiene la capacidad de revelar el futuro a sus hijos para que anden apercibidos y no sean tomados por sorpresa. El proverbista dijo en el capítulom22 verso 3 que aquel que es prudente puede discernir el peligro y lo evita, pero el que no tiene el discernimiento sufre las consecuencias.

La revelación del Maestro en la vida del discípulo lo lleva a transicionar de gloria en gloria. Esta comienza en el interior pues tiene el propósito primordial de amoldar y atemperar a lo nuevo que se ha de manifestar. Es progresiva en la experiencia del dicípulo pues Dios lo lleva paso a paso. Esa revelación va mucho más allá de una revelación futurística, es una revelación presente, interna y almática.

Es a través de esa revelación donde se aprende la grandeza del servicio la cual consiste en atender las necesidades de otros. Se recibe visión para la necesidad y también se conoce el carácter.

La revelación nos va llevando a efectuar una oración eficaz que no solo consiste en un pedido a Dios, nos muestra la necesidad paternal, la presencia de Dios, las prioridades, la provisión de Dios, el perdón de Dios, el poder sobre Satanás y la participación en lo divino.

Cuando todos estos elementos en la visión van tomando forma en el discípulo, entonces se está preparado para recibir una asignación misional. Lo que el apóstol Pablo le dijo a la iglesia en Éfeso toma vida, es a saber, el discípulo se convierte en un ministro del Señor, en un servidor que entiende que ha sido llamado para perfeccionar a los santos para que puedan efectuar con eficacia el servicio. Impulsa a otros a llegar a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios para que no sean engañados ni movidos y para que crezcan en todo.

El discípulo se convierte en un cristiano efectivo cuando entiende que su meta es llegar a la medida del varón perfecto; a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Hemos sido llamados por Dios para transicionar entendiendo que todo esto se va efectuando diariamente hasta que Cristo venga. ¿En qué etapa estás?

«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (Quinta Parte) Transición

Los discípulos de Jesús entran en un proceso de aprendizaje permanente para vivir la misma vida que el Maestro vivió (Cuarta parte).

El discipulado es ahora un estilo de vida: pensamientos, vocabulario, acciones y relaciones son completamente diferentes a nuestra vida pasada. Veamos 3 elementos vitales en este nuevo estilo de vida:

Llamamiento 2 Timoteo 1:9; 1 Pedro 1:13-16

La salvación y la santidad son producto del designio de Dios para nosotros y no de una iniciativa humana, por lo tanto, esa iniciativa de Dios debe reflejarse en toda nuestra vida. La santidad es un comportamiento provocado por un corazón arrepentido y es una cualidad fundamental de Dios siendo una virtud indispensable de todo aquel que es discípulo del Señor. Es reflejada en el carácter, en nuestras acciones, en nuestro hablar y en nuestro testimonio.

Esa santidad proviene de una asociación con la presencia de Jehová y es impartida. Donde Dios está, su presencia santifica o juzga. Es impartida donde su presencia es bienvenida y donde es rechazada, inexorablemente trae juicio. La santidad nos lleva de simples seguidores a verdaderos discípulos del Señor,

Crecimiento Filipenses 1:6; Efesios 4:20-22; 1 Pedro 1:4; Colosenses 3:12-17

La iniciativa de Dios en llamarnos es una de gran escala y grandes dimensiones pues consta de un plan determinado aún desde antes de nacer. Su llamado nos lleva a internalizar que su plan es perfecto y que lo que ha dicho que hará ciertamente lo hará. Él tiene el control aunque todo se vea mal o sin aparente salida. De algo puedes estar seguro, lo que él diseñó en la eternidad, ciertamente se cumplirá.

Cuando estamos en esta nueva vida el cambio no es opcional, es manifestado en nuestras vidas por el Espíritu Santo para manifestar la nueva naturaleza y sus virtudes. Estas son: el afecto entrañable, la bondad, la humildad, la amabilidad, la paciencia, la tolerancia y el perdón.

Ese crecimiento que se va efectuando gradualmente producto de la obediencia a Dios nos lleva a la madurez. La Palabra de Dios es aplicada a la vida diaria y como resultado nuestros principios y valores son afectados de manera positiva. El escritor a los Hebreos capítulo 13 verso 21, lo pone de esta manera:

Que él [Dios] los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada.

El tercer y último elemento lo consideraremos en el próximo escrito.

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho