¿Qué Aprendiste de tu Error?

¿Cuál deporte es tu favorito? ¿Soccer, béisbol, baloncesto, futból americano, hockey, boxeo? Si eres un fanático del deporte conoces acerca de lo que es ser un apasionado por un equipo o un atleta. ¡Cómo se sufre cuando un jugador comete un error y se pierde por causa de ello! Cuando mi equipo pierde, no quiero saber nada de deportes hasta 3 ó 4 días después. Es como un sabor amargo en la boca. Un error por un jugador de un equipo o por un atleta en deportes individuales, puede llevar a la ruina a muchos. Tiene que esperar hasta la próxima temporada o hasta la próxima oportunidad para rectificar el error cometido.

En la vida al igual que el deporte se cometen errores que cuestan lágrimas, dolor y sufrimiento. Lo más doloroso es que en algunos casos no hay una segunda oportunidad.

Cuando pienso en Dios y leo acerca de él en la Biblia, lo veo como un Dios de segundas y hasta terceras oportunidades. Es como si Dios nos da un espacio en nuestras vidas para meditar en nuestras acciones pasadas y también en aquellas palabras que han salido por nuestra boca para que hagamos un análisis sincero y rectifiquemos el error cometido.

En Génesis 17 verso 1, Dios se le revela a Abram cuando tenía nada más y nada menos que ¡99 años! El Señor le dijo: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y se íntegro». Si no supiéramos las historia de este personaje, no podríamos entender por qué Dios le pide que sea íntegro. Permíteme contarte.

Catorce años antes, Abram junto con su esposa Saraí habían llegado a un acuerdo. Se estaban poniendo viejos y Dios no había cumplido la promesa de darles un hijo. ¡Decidieron entonces darle una ayuda a Dios! Abram se acostaría con Agar, quien era la esclava de Saraí, tendría relaciones sexuales con ella y esperaban que quedara encinta. Así tendrían descendencia y verían las promesas de Dios cumplirse. Pero se les olvidó lo más importante, ¡consultar a Dios!

Los errores más grandes se cometen cuando planeamos y ejecutamos planes de vida olvidándonos que ya Dios diseñó un plan para cada uno. No se puede realizar una construcción sin unos planos pues se olvidarían u omitirían detalles importantes que luego saldrían a la luz y el costo seria mucho más que si hubiéramos prestado atención a los planos.

El salmista expresó lo siguiente: «El Señor dirige los pasos del hombre y lo pone en el camino que a él le agrada; aun cuando caiga, no quedará caído, porque el Señor lo tiene de la mano» (Salmos 37:23-24).

Es muy probable que hoy leyendo este blog digas ya es muy tarde, el mal ya está hecho. Es cierto, que no podemos arreglar 100% los errores cometidos PERO se puede aprender de ellos y no cometerlos en el futuro. Abram y Saraí tuvieron que sufrir por el error cometido pero luego Dios cumplió su promesa dándoles a Isaac.

Dios dirige tus pasos si tu entregas tu voluntad a él. En una ocasión el rey David quiso traer el arca del pacto a Jerusalén pero no siguió las indicaciones y un hombre pagó con su vida. Esto trajo mucha tristeza al corazón de David. Lo intentó una vez más, pero esta vez siguió las indicaciones de Dios y fue un día glorioso en la historia del pueblo y del rey.

Puede ser que necesites buscar a esa persona que ofendiste y pedirle perdón o necesitas devolver lo que tomaste sin permiso. Posiblemente por tus acciones se rompió una relación, pide perdón y aunque no puedas rehacerla, aprende de tus errores para que en la próxima no los repitas. Alguien dijo que quien no aprende de sus errores, los volverá a repetir.

Dios te pide que andes delante de él o sea que tus acciones sean congruentes con Su palabra y también te pide que le sirvas llevando una vida intachable. No permitas que tu pasado empañe tu presente y distorsione tu futuro. Lo más importante que puedes aprender de tus errores, es que no eres autosuficiente. ¡Necesitas depender de Dios!

«Piensa y Acciona»

Nacho

Comienza a Mirar Desde Arriba (Conclusión)

El águila es la única ave que puede sobrevolar las tormentas, remontarse a las alturas, ver por encima de la tempestad, y no ser arrastrada por los vientos. Ella no se escapa de la tormenta, simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Antes de que la tormenta comience, su instinto se activa y esta se prepara. ¡Es impresionante como un ave puede predecir y saber qué hacer en la tormenta! Podemos aprender del águila y elevarnos por encima de todo para tener una visión más clara de los asuntos importantes de la vida.

Hay tormentas que se han levantado contra los hijos de Dios y ha arrastrado algunos de ellos. Las iglesias de Galacia fueron arrastradas por la tormenta de un nuevo y diferente evangelio. El apóstol Pablo cuando les escribe les da a conocer su asombro porque habían abandonado el evangelio de la gracia del Señor y ahora estaban confundidos (Gálatas 1:6,7).

Son muchos los que hoy predican un evangelio que es solo apariencia y muchos están siendo engañados. Tenemos el evangelio del espectáculo y show, el evangelio de la falsa prosperidad, el de reglamentos humanistas y hasta el de pirámides.

Hoy, al igual que en el tiempo del profeta Isaías, Dios vuelve a reprender la hipocresía de muchos en su pueblo. Vivamos a Cristo y dejemos las apariencias religiosas; reflejemos a Cristo en nuestras acciones, palabras y pensamientos y retomemos el compromiso de vivir la Palabra siendo dirigidos por el Espíritu Santo.

Cuando Saúl fue reprendido por el profeta Samuel, esto fue lo que escuchó: El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de los carneros (1 Samuel 15:22-23).

Aunque lo que hacemos en el Señor nos hace sentir bien, esa no es la meta. La meta es agradar a Dios en todo lo que hacemos, decimos y pensamos. Colosenses 3:23-24 dice lo siguiente, «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor».

Cuando nuestra única satisfacción es sentirnos bien, lucir bien y enfocarnos en nosotros, hemos perdido el sentido correcto de nuestra relación con Dios. Necesitamos re-enfocarnos y comenzar a mirar desde arriba.

¿Qué necesitamos?

Necesitamos una visión de futuro para reconstruir, que tenga nuevos modelos que puedan aguantar el embate del tiempo, los elementos de la naturaleza y el ataque del enemigo. Busquemos las causas por las cuales se deterioró nuestra visión, rompamos lo que ya no rinde buenos resultados, utilicemos los mejores materiales, dejemos nuestros caminos, nuestras formas, nuestras malas actitudes y sigamos las instrucciones de Dios para que podamos vivir una vida de altura y desde allá veamos claramente el escenario donde nos estaremos moviendo.

«Piensa y Acciona»

Nacho

Comienza a Mirar Desde Arriba

¡No siempre tenemos la razón!

Tener razón y demostrar que estamos en lo cierto es algo que a todos satisface. Es un refuerzo a la autoestima y un modo aparente de equilibrio. La necesidad de tener siempre la razón es un mal moderno capaz de afectar nuestra salud física y emocional. Quizás porque lo necesitamos o porque nos hace sentir seguros, muchas veces nos hace falta pensar que tenemos razón, que lo que vemos y lo que oímos es lo que sucede realmente y estamos dispuestos a defenderlo frente a cualquiera.

¿Sabes lo que es el síndrome de hubris? Es un concepto griego que significa «desmesura» (exagerar). Alude al ego desmedido, a la sensación de omnipotencia, al deseo de transgredir los límites que los dioses inmortales impusieron al hombre frágil y mortal. Y lleva implícito el desprecio hacia el espacio de los demás (segurosnews.com).

David Owen y el psiquiatra Jonathan Davidson propusieron que este síndrome fuera contemplado como un nuevo trastorno psiquiátrico. Según ellos, tiene 5 síntomas que lo caracterizan: propensión narcisista a ver el mundo como un escenario donde ejercitar el poder y buscar la gloria, tendencia a realizar acciones para autoglorificarse y ensalzar y mejorar su propia imagen, preocupación desmedida por la imagen y la presentación, excesiva confianza en su propio juicio y desprecio por el de los demás y autoconfianza exagerada (feuso.es).

Isaías 58: 11, 12 «El Señor te guiará siempre; te saciará en tierras resecas, y fortalecerá a tus huesos. Serás como jardín bien regado, como manantial cuyas aguas no agotan. Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado «reparador de muros destruidos», restaurador de calles transitables». Esta es una promesa de Dios para su pueblo pero tenían que arreglar sus vidas para que esto fuera una realidad.

Dios seleccionó para sí un pueblo en el cual depositaría su amor, el cual seguiría sus mandamientos y sería un pueblo que reflejara a Dios en sus acciones y de esta manera le mostraría a las demás naciones la grandeza de este Dios provocando que estos quisieran conocer al Dios de este pueblo.

La historia de este pueblo es fascinante pues vemos su trayectoria desde que solo era un hombre hasta convertirse en una nación con un territorio estable contando con el respeto de sus enemigos. Pasaron por momentos de esclavitud, en ocasiones fueron sacados de su propia tierra. Por otro lado, desobedecieron a Dios en múltiples ocasiones. Aún con su mal comportamiento, Dios le dice a través del profeta Jeremías, «Yo te he amado, pueblo mío, con un amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí» (Jeremías 31:3). Oseas , el profeta les dice, «Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor. Le quité de la cerviz el yugo, y con ternura me acerqué para alimentarlo» (Oseas 11:4). Aún cuando estaban en cautiverio, Dios le dice, «Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes-afirma el Señor-, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza» (Jeremías 29:11).

Con toda esa manifestación de amor hacia ellos, el pueblo perpetuó conductas inapropiadas, pero mantenían una religiosidad pensando que podían engañar a Dios. El Señor tuvo que reprenderlos fuertemente pues querían chantajearlo. A través del profeta Isaías, dice el Señor, «Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su temor para conmigo fue enseñado por mandamientos de hombres» (Isaías 29:13). Su conducta reflejaba el síndrome de hubris pues querían exagerar lo poco que hacían en cuanto a cumplir con los mandamientos. Era como decirle a Dios, «mira todo lo que estamos haciendo para ti. Deberías de sentirte contento».

Vemos en este capítulo 58 de Isaías cómo ayunaba el pueblo y qué esperaban de Dios. Hacían negocios explotando a los obreros, ayunaban para pelear. Su ayuno llevaba el propósito de mostrar su aflicción, con cabeza baja, haciendo duelo y cubriéndose la cabeza de ceniza. Eran unos opresores, acusadores y tenían una lengua maliciosa. Luego de esto entraban en pelea con Dios acusándole de no prestarles atención a todo estos sacrificios que ellos realizaban.

¡Cuán equivocados estamos al tomar lo santo, livianamente y rutinario! Nuestra perspectiva de los asuntos espirituales si no está alineada a la Palabra de Dios está completamente errónea. Necesitamos enfocarnos en la voluntad agradable y perfecta de Dios.

La pureza del evangelio es suficiente y eficaz ya que se basa en la persona de Jesús y su obra de salvación. No hay necesidad de aparentar una vida piadosa a través de obras o actos religiosos. Dios siempre reprenderá esta actitud. Lo vemos cuando Juan recibió la visión y el Señor le dice que escriba al ángel de la iglesia de Éfeso: a pesar de las obras que realizaban, se olvidaron de lo más importante, ¡la pasión motivada por el amor a Dios! La reprensión del Señor tenía el propósito de redirigirles hacia lo que verdaderamente importa y esto es estar apasionados por Jesús.

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho