Las Escrituras nos presentan la historia de hombres y mujeres que Dios llamó para realizar tareas que trendrían trascendencia eterna. Ahí conocemos su carácter, habilidades y comportamientos desatinados y cómo Dios trabajó en ellos para que fueran personas efectivas en sus encargos divinos. Podemos ver quiénes eran al momento de ser comisionados y quiénes llegaron a ser cuando permitieron que el Espíritu Santo trabajara con su carácter y temperamento.
Simón, es uno de estos personajes. Es mencionado por vez primera en el Evangelio de Juan capítulo uno cuando su hermano Andrés comenzó a seguir a Jesús. Este le hizo la invitación para que conociera al Mesías. Simón respondió a la invitación y fue al encuentro de Jesús. Primero, Jesús le cambia el nombre de Simón a Pedro. Luego el Señor lo llama junto a otros discípulos a que abandonen todo, sigan a Jesús y se conviertan en pescadores de hombres. En espacio de tres años y medio su temperamento y carácter es modificado por Jesús convirtiérdole en un hombre extraordinario preparado para la misión encomendada por el Señor.
Era un hombre impulsivo que hablaba sin hacer un ánalisis y en ocasiones pare ser, que hablaba por los demás. No tenía miedo de encarar aún al Maestro en momentos en que este hablaba de su misión de salvación. Su carácter era cambiable e inestable. Se mostró como una persona determinada y confiada en el encuentro con Jesús en el mar cuando le pide que le permita andar sobre el mar. Por momentos se ve como un soberbio y autosuficiente. A pesar de todo esto y mucho más, Jesús vió en este hombre una joya que necesitaba ser pulida para que llegara a ser pieza clave en la difusión del evangelio de Jesús.
¿Qué verá Jesús en ti a pesar de lo que eres y como eres? Puede que te sientas desanimado y con ganas de rendirte por causa de comportamientos, reacciones y respuestas que le das a las situaciones que te enfrentas. Quieres cambiar y ser una persona de compromiso. Lo intentas una y otra vez pero después de pensar alcanzarlo, resurgen las malas acciones. Hoy quiero decirte, ¡Jesús está en control!
En el próximo escrito retomaremos a Pedro y la obra que Cristo hizo en él.
Continúa…
«Piensa y Acciona»
Nacho