Todos nosotros nos miramos en el espejo de nuestros padres y allí encontramos los no y los sí para construir una identidad y entender el propósito de vida.
El tener la experiencia de salvación es el comienzo de una nueva vida con una nueva identidad conectada al propósito de Dios. Esa experiencia arropa toda mi vida da tal manera que afecta todo mi ser desde adentro hacia afuera. Aquellos que te conocen comienzan a notar cambios en la manera como actúas, hablas y cómo resuelves tus asuntos.
Esa nueva identidad no trae cambios físicos, no cambia el timbre de voz, no altera la estatura, no resta edad, pero sí conecta con un nuevo escenario. Este nuevo escenario es un proceso que se va perfeccionando día tras día. La conducta, el pensamiento y la palabra deben ser afectados por esta nueva identidad.

Pensamiento
Un estudio realizado por un grupo de expertos en psicología de la Universidad de Queen en Canada, descubrió que una persona tiene sobre 6 mil pensamientos al día. Esto fue publicado por la revista Nature Communications en 2020. ¿Cómo llegaron a esa conclusión? Gracias a algo que se llama gusanos del pensamiento, lo cual son registros o patrones de actividad cerebral que se activan cuando la persona inicia un nuevo pensamiento.
Nuestra identidad es afectada por la forma de pensar, analizar, reflexionar y planear. La Biblia dice que cual es el pensamiento del hombre , así es. El pensamiento es afectado por lo que los ojos ven, afectando los sentimientos a tal manera que se llega a aceptar unas aparentes realidades y esto comienza a moldear nuestra identidad. Gedeón, este personaje bíblico registrado en Jueces 6 versos doce al dieciséis, es un claro ejemplo de cómo la mente es afectada ante las situaciones que se contemplan a nuestro alrededor. Esto lo llevo a no creer en él aunque Dios le estaba diciendo que era fuerte y valiente. El joven David es otro ejemplo pero esta vez positivo. Aunque un gigante amenazaba al ejército de Israel, David veía a un Dios Todopoderoso que peleaba sus batallas.
Tenemos que proveerle a nuestra mente el material apropiado sobre el cual pensar. Los buenos pensamientos también afectan la conducta, al igual que las acciones y el carácter natural. Para esto el apóstol Pablo nos dice que debemos considerar todo lo que es verdadero, respetable, justo, puro, amable, y todo lo que es digno de admiración (Filipenses 4:8).
Conducta
La conducta son aquellas acciones que desarrollamos frente a los estímulos que recibimos y a los vínculos que establecemos con nuestro entorno. Es la expresión de los modelos de vida que nuestra mente ha creado y llegan a convertirse en un estilo de vida. La conducta refleja la percepción que tenemos de nosotros, de los demás y de nuestro mundo.
Nos comportamos de acuerdo a los valores que sostenemos, los cuales adquirimos sobre la base de la experiencia. Yesenia Sánchez de Ética Virtual (Blog) define los valores morales como las cuestiones que llevan al hombre a defender y a crecer en su dignidad como persona.
Hablar
El hablar es la articulación en palabras de lo que está en la mente. Cuando Cristo está presente en nuestras vidas, la manera de hablar es afectada no solo en el contenido sino en la gracia con que hablamos.
Dios nos ha dado identidad y propósito para que caminemos y disfrutemos de una vida plena en él. Él nos ha provisto de un manual en el que encontramos su hermosa voluntad, agradable y perfecta. No hay razones sostenibles para no disfrutar de esa provisión. Yo soy lo que Dios dice que soy; tengo lo que Dios dice que tengo. Yo anunciaré con mi vida las maravillas de Dios porque para un tiempo como este él me ha llamado. Lo haré con seguridad y firmeza porque sé quién soy y sé cuál es mi propósito.
¡Piensa y Acciona!
Nacho