¡Tú y yo estuvimos siempre en la mente de Dios antes de nuestra gestación! No eres un accidente ni tampoco eres un fracaso. Eres una joya en las manos de Dios (2nda Parte).

Propósito
Cuando hablamos de propósito e identidad en términos bíblicos/cristiana, estamos hablando de aspectos que trascienden el tiempo y el espacio; son eternos, pero a la vez son temporales. ¿Por qué? Porque tu propósito antecede a tu identidad. Si usamos por ejemplo una fábrica de neveras, esta definió con anterioridad la utilidad de su producto aunque este no está hecho. El propósito de nuestra vida está en la manifestación de Cristo en nosotros. Ahora ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi… (Ga.2:20).
Vamos tomando conciencia de quienes somos mientras vamos creciendo y pasamos las diferentes etapas de desarrollo hasta alcanzar la madurez. Ser niño debe ser una experiencia de vida agradable, de disfrute, de alegría, de formación de valores y de una moral buena. Lamentablemente, no siempre es el caso. Hay quienes perdieron su inocencia de la niñez al ser abusados de diferentes maneras a tal grado que su identidad fue distorsionada. Viven con el recuerdo de malas experiencias y algunos no han podido recuperarse y viven dañando a otros.
Aquellos que estudian la conducta, dicen que cambiamos de identidad cada cinco años hasta que llegamos más a menos a los 45 años. Los pensamientos, sueños e ilusiones de la niñez se van convirtiendo en un estilo de vida; las desilusiones, abusos y vacíos, se convierten en una marca para toda la vida. No es hasta que llega un momento en la vida cuando despertamos a la realidad y entendemos de que nuestra vida debe tener sentido y propósito. Cuando entendemos propósito se nos hace más fácil saber quiénes somos y de qué somos capaces. Para algunos, la niñez es una etapa que dura toda la vida porque hoy en día son niños encerrados en cuerpos adultos.
El famoso exbaloncelista Michael Jordan dijo en una ocasión que después de su retiro definitivo de las canchas, se encontraba perdido porque la vida no tenía sentido fuera del baloncesto.
«Cuando yo era niño…» (1 Corintios 13:11). Esto implica no tener conocimiento de quién soy y qué hago aquí. El mundo del niño no solo está en su ambiente, también está en su mente y es muy difícil reconciliar ambos cuando son diferentes.
El pensamiento y la capacidad de razonar en el niño son limitadas. Hoy quiere ser doctor, mañana quiere ser policía y seguirá cambiando hasta llegar a cierto punto en su vida. Su identidad es formada de acuerdo a cómo los demás le traten en cuanto a estima e imagen.
«Cuando llegué a ser adulto…) (1 Corintios 13:11). El ser adulto puede implicar tener la capacidad de tomar decisiones basadas en lo que entendemos lo que nuestra vida será. ¿Qué pasa cuando no se entiende o desconoce el propósito de vida? ¡La vida se nos complica!
Conocer tu propósito te ayuda a evaluar las cosas que son verdaderamente necesarias y cuáles no lo son de lo contrario el tomar decisiones será difícil, no sabras usar el tiempo sabiamente ni tampoco cómo invertir tus recursos. Quien no conoce su propósito vive tomando decisiones basadas en circunstancias, en las presiones del día y en el estado de ánimo del momento. Somos efectivos cuando conocemos nuestro propósito de vida.
Continuará…
«Piensa y Acciona»
Nacho