Si hay crisis de identidad, el propósito de vida se distorsiona y no se puede cumplir con la encomienda asignada por Dios; la vida deja de tener sentido, nos movemos y actuamos por instinto y no por raciocinio (Tomado de la Primera Parte).

En la película Face/Off, John Travolta, hace el papel de un agente del FBI y Nicholas Cage, hace el papel de un terrorista. Después que Cage asesina al hijo de Travolta, es perseguido por este y atrapado, pero queda en muy mal estado con el secreto de que ha ubicado una bomba en un lugar muy concurrido. Travolta toma la decisión de realizarse una operación y cambiar su rostro por el de Cage para poder infiltrarse con los enemigos que saben de la ubicación de la bomba. ¡Asume la identidad de su enemigo! Hay personas asumiendo una identidad que no se alinea al propósito de Dios, privándoles de alcanzar su máximo potencial de vida.

El apóstol Pablo expresa lo siguiente cuando escribió a la iglesia de Corinto: «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! 2 Corintios 5:17 NVI.

Pedro escribe en su primera carta, «Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable» 1 Pedro 2:9.

Comencemos por definir identidad y propósito: 

¿Qué es identidad? 

  • Es un conjunto de características propias de una persona que permite distinguirlos del resto. Hay tres fuentes que determinan nuestra identidad y estas son: cosmovisión, historia propia y el contexto en el que se vive. 
  • Son los rasgos y características que diferencian a un individuo.  
  • La identidad moldea a las personas, determina sus gustos, necesidades, prioridades y acciones. 

¿Qué es propósito? 

  • Propósitoes laintencióno elánimo por el que se realiza o se deja de realizar una acción. 
  • Es la finalidad, la meta de una acción. Es lo que se quiere alcanzar. 
  • Es lo que mueve a una persona a llevar a cabo cierta acción. 

El libro de Jeremías en su capítulo 1 nos relata acerca de un joven que nació en una familia sacerdotal. En el caso de que fuera descendiente directo de Aarón y sus hijos, recibiría las ofrendas y sacrificios del pueblo; se presentaría en el lugar santo para oficiar el incienso ofrecido a Dios; cambiaría los panes de la mesa de la propiciación. Si no era descendiente de Aarón, entonces era un levita que se encargaba de la música, de la enseñanza, de ser juez en asuntos legales, ayudar en los sacrificios y ofrendas. A los 50 años terminaba su función activa. Él sabía cómo sería su vida en términos de ministrar al pueblo, pero ¡hay un de repente de Dios que interrumpe la vida de este joven! y Dios le dice lo siguiente: “Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido (propósito); antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones (identidad)” (Jeremías 1:5). ¡Tú y yo estuvimos siempre en la mente de Dios antes de nuestra gestación! No eres un accidente ni tampoco eres un fracaso. Eres una joya en las manos de Dios. 

Jacob fue un hombre que mucha parte de su vida la vivió siendo un mentiroso y engañador. ¡Ese era el significado de su nombre! Engañó a su hermano Esaú en dos ocasiones y también engañó a su anciano padre. Cuando salió huyendo por causa del engaño a su hermano, llegó a la casa de su tío donde vivió 20 años y allí fue engañado en múltiples ocasiones. Cuando huía para salvar su vida, Dios le dijo: No te abandonaré hasta cumplir con todo lo que te he prometido. Jacob necesitaba un cambio de identidad y de eso se encargó Dios cuando su nombre fue cambiado a Israel. Ahora tenía una nueva identidad que lo conectaba a su propósito. 

Cuando Samuel llega a la casa de Isaí para ungir al nuevo rey de Israel, ninguno de los 7 hijos mayores tenía el corazón alineado a Dios. El menor quien no era importante para su familia, el que estaba todo el día fuera cuidando ovejas, era el señalado por Dios para ser el nuevo rey de Israel y esto fue lo que hizo el profeta: derramó el aceite sobre la cabeza de David y el Espíritu del Señor vino sobre él para capacitarle en la tarea que Dios le asignaba. ¡Su identidad fue cambiada! 

Dios quiere darte una nueva identidad que te conecte al propósito divino. No te pierdas la tercera parte de esta serie Cambio de Identidad. 

¡Piensa y Acciona!

Nacho

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