Una Fe Completa

El Evangelio de Jesús hay que vivirlo pero también hay que hablarlo; tiene que ser internalizado y también exteriorizado; se vive en la conciencia y se manifiesta en la conducta. No se puede ser hijo de Dios y no hablarle a otros acerca de su amor.

En Enero del 2009 se estrenó la película dominicana “Cristiano de la Secreta”. En esta el comediante Raymond Pozo interpreta el papel de un hombre que ha sido cristiano desde niño, pero al cumplir 30 años, llega a la conclusión de que su religión lo ha limitado de disfrutar los placeres de la vida. Fuera del templo, oculta su fe y se envuelve en una cadena de mentiras que lo conducen a vivir situaciones muchas veces jocosas y otras de profunda reflexión.

El apóstol Pedro nos aconseja lo siguiente: “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes” (1 Pedro 3:15b).

Las personas defienden sus líneas de pensamiento con argumentos convincentes al que les escucha. Las conductas que muchas personas manifiestan, aunque son contrarias a la vida de fe, lo hacen de tal manera que quien los confronta queda como un ignorante o anticuado. La fe que profesamos como cristianos, necesita ser expuesta a la vista de todos dando ocasión a que nos pregunten cuál es la base de la misma. Esa fe tiene que ser completa manifestándose desde adentro hacia afuera modelándose a través de acciones que glorifiquen a Dios. No es una fe intelectual, es una fe con carne y hueso.

Para poder expresar esa fe convincentemente, tiene que ser acompañada de siete elementos que si son cultivados en nuestras vidas, llevará a otros a querer imitar nuestra fe. Esos elementos son: la virtud, el conocimiento, el dominio propio, la perseverancia, la piedad, la fraternidad y el amor (2 Pedro 1:5-9).

La virtud es aquella capacidad y determinación para definir lo que está bien y lo que está mal. Es una herramienta divina que se convierte en una verdadera base moral para analizar situaciones y personas. Si le añadimos conocimiento, podremos introducir patrones de conducta a nuestras vidas que nos ayudarán a crecer y a madurar. Ese conocimiento proviene de nuestra experiencia con Dios y el estudio de su palabra. Luego se añade dominio propio con el cual controlamos las pasiones, especialmente los apetitos sensuales. Es control sobre uno mismo y va de la mano con la temperancia y la compostura lo cual es rectificar con acciones buenas y positivas. La perseverancia entra en escena ayudándonos a permanecer firmes en el compromiso de ser fiel a Dios a pesar de las tentaciones, la oposición y la adversidad. Se une la piedad lo cual es la suma total del carácter y nos produce un estado de felicidad tanto presente como futuro. Se añade la fraternidad la cual nos une a nuestros hermanos basada en el respeto a la dignidad y el último elemento de nuestra lista, es el amor. Es la entrega desinteresada e incondicional y es producto de la gracia De Dios en nuestras vidas.

Cuando estos elementos están presentes en nuestras vidas, nuestra fe está completa y estaremos siempre preparados para responder a quienes quieren conocer de la esperanza que hay en nosotros.

”Piensa y Acciona”

Nacho