Seguidores-Creyentes-Discípulos (Ultima Parte) Transición

A través de los escritos anteriores hemos podido ver la transición a la cual Dios nos quiere llevar, desde simples seguidores hasta verdaderos discípulos. Aún en la experiencia de ser discípulos debemos de seguir transicionando a nuevos niveles de gloria.

El profeta Isaías dijo lo siguiente:

Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; ¡las anuncio antes que sucedan! Isaías 42:9

Dios tiene la capacidad de revelar el futuro a sus hijos para que anden apercibidos y no sean tomados por sorpresa. El proverbista dijo en el capítulom22 verso 3 que aquel que es prudente puede discernir el peligro y lo evita, pero el que no tiene el discernimiento sufre las consecuencias.

La revelación del Maestro en la vida del discípulo lo lleva a transicionar de gloria en gloria. Esta comienza en el interior pues tiene el propósito primordial de amoldar y atemperar a lo nuevo que se ha de manifestar. Es progresiva en la experiencia del dicípulo pues Dios lo lleva paso a paso. Esa revelación va mucho más allá de una revelación futurística, es una revelación presente, interna y almática.

Es a través de esa revelación donde se aprende la grandeza del servicio la cual consiste en atender las necesidades de otros. Se recibe visión para la necesidad y también se conoce el carácter.

La revelación nos va llevando a efectuar una oración eficaz que no solo consiste en un pedido a Dios, nos muestra la necesidad paternal, la presencia de Dios, las prioridades, la provisión de Dios, el perdón de Dios, el poder sobre Satanás y la participación en lo divino.

Cuando todos estos elementos en la visión van tomando forma en el discípulo, entonces se está preparado para recibir una asignación misional. Lo que el apóstol Pablo le dijo a la iglesia en Éfeso toma vida, es a saber, el discípulo se convierte en un ministro del Señor, en un servidor que entiende que ha sido llamado para perfeccionar a los santos para que puedan efectuar con eficacia el servicio. Impulsa a otros a llegar a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios para que no sean engañados ni movidos y para que crezcan en todo.

El discípulo se convierte en un cristiano efectivo cuando entiende que su meta es llegar a la medida del varón perfecto; a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Hemos sido llamados por Dios para transicionar entendiendo que todo esto se va efectuando diariamente hasta que Cristo venga. ¿En qué etapa estás?

«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (2nda Parte) Transición

«En nuestra relación con Cristo, lo que nos define no es qué hacemos sino quiénes somos en él» (Primera Parte).

Miremos de cerca cómo nos relacionamos con el Señor y cómo cada relación nos debe llevar a una transición hasta que «lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo» (Efesios 4:13).

La forma de vida del cristiano tiene que estar en armonía con las verdades que profesa creer.

¿Qué es un seguidor?

Es un esclavo del status quo del mundo; carecedor de una visión; no motivador de personas que le rodean con el fin de que mejoren sus vidas. Un seguidor es un simpatizante de una ideología o campaña presentada por un líder. Podríamos decir que ser seguidor es el inicio de todo aquel que se entrega al Señor y que es alcanzado por su amor y misericordia.

¿Qué tipo de seguidor eres tú?

Hay seguidores que muestran baja participación más tienen un alto pensamiento crítico. Se sienten robados y menospreciados porque después de haber realizado un trabajo excelente nadie los ha reconocido. Son capaces de resolver problemas pero no tienen la disposición para hacerlo. A este seguidor le conocemos como el enajenado.

Otros, son altos en participación pero no tienen un pensamiento crítico. Hacen lo que se les manda pero no piensan en las consecuencias. Estos son conformistas. Los seguidores pasivos son aquellos que observan y esperan que sean los demás los que tomen la iniciativa. Los pragmáticos están condicionados por las circunstancias; conocen cómo se hacen las cosas pero están de lejos. Al contrario de estos, tenemos al seguidor efectivo que tiene pensamiento crítico, participa, tiene valor para iniciar cambios y enfrentar conflictos. Es alguien en quien se puede confiar.

¿Qué hacen los seguidores?

Se juntan para eventos, quieren ser partícipes de milagros pero no tienen un compromiso profundo con Dios. No tienen como prioridad las cosas de Dios. Toda diversión, evento, amistad, trabajo los distrae y se cumple lo que Cristo señaló en la parábola del sembrador; unos son ahogados por los afanes del mundo; a otros, el enemigo le arrebata la enseñanza recibida y otros por no tener raíz mueren.

Jesús llamó a doce hombres a un proceso de transición que comenzó como seguidores y los llevó hacia discípulos transformados. Aunque los evangelios registran que Jesús les hizo tres llamados: primero los invita a seguirle, segundo dejan todo y tercero los hace apóstoles.

Si eres un seguidor, estás en la primera parte del llamado. No te desanimes y continúa dejando que el Maestro te moldee a su manera. Ahora, no te acostumbres a ser un seguidor, hay más para ti.

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho