Del Encuentro a la Misión:Transformación y Compromiso en el Discipulado de Cristo (última parte)

El paso del encuentro a la misión puede tornarse en un camino complejo, inquietante, exigente y, por qué no decirlo, profundamente desafiante. Esta travesía adquiere aún mayor intensidad cuando nos enfrentamos a las palabras de Jesús sobre el discipulado: ‘Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.’ (Mateo 16:24, LBLA).

Aceptar este llamado implica mucho más que emoción o convicción inicial; exige renuncia, perseverancia y una profunda transformación interior. Seguir a Jesús no es simplemente una adhesión ideológica o emocional, sino una entrega total que confronta nuestras comodidades, cuestiona nuestras prioridades y redefine nuestra identidad. Es en ese proceso de negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz cada día y perseverar en el seguimiento, donde el encuentro con Cristo se convierte verdaderamente en misión.

La misión cobra su verdadero sentido y se convierte en la prioridad fundamental cuando comprendemos que no es una opción entre muchas, sino el encargo central de Jesús a sus discípulos. Así lo expresó con claridad al decir: ‘Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones…’ (Mateo 28:19, LBLA), y lo reafirmó antes de ascender al cielo: ‘pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.’ (Hechos 1:8, LBLA).»

La misión no es una tarea accesoria ni un ministerio exclusivo para algunos; es el corazón del llamado cristiano. Es el movimiento natural y sobrenatural de quienes han tenido un verdadero encuentro con Cristo. No nace de un esfuerzo humano, sino del poder capacitador del Espíritu Santo, quien nos impulsa, transforma y equipa para dar testimonio eficaz de Jesús. La misión se realiza con autenticidad cuando el testimonio no solo se proclama con palabras, sino que se encarna en vidas rendidas al servicio del Reino. Y su propósito final es claro: que toda la tierra conozca a Jesús, su amor redentor y su obra salvífica.

El compromiso con el discipulado cristiano nos confronta con una realidad espiritual desafiante: enfrentamos enemigos que trascienden nuestras capacidades humanas y naturales. No se trata de adversarios visibles ni de seres humanos, sino de fuerzas espirituales malignas, entidades demoníacas que buscan obstaculizar el avance del evangelio de Jesucristo. Esta lucha, aunque invisible, es intensamente real.

A simple vista, puede parecer una batalla imposible de ganar. Sin embargo, no estamos desprovistos de recursos. Dios nos ha provisto de una poderosa y abundante gama de armas espirituales, plenamente eficaces para derribar fortalezas y resistir toda oposición del enemigo. Estas armas no son físicas, sino espirituales, y su poder proviene directamente del Espíritu Santo.

En estos tiempos, más que nunca, necesitamos un nuevo revestimiento del poder del Espíritu Santo. Es urgente que rindamos por completo nuestra voluntad a Su dirección y propósito. Solo así podremos vivir una vida de obediencia genuina y comprometida con la Gran Comisión: hacer discípulos en todas las naciones. La victoria es posible, pero requiere una entrega total, una dependencia constante de Dios y una fe activa en su poder para vencer lo que nosotros no podríamos enfrentar por cuenta propia.

”Piensa y Acciona”

Nacho



Cambio De Identidad (4ta Parte)

Cuando entendemos propósito se nos hace más fácil saber quiénes somos y de qué somos capaces (3era Parte).

Identidad

No podemos negar que mucha gente está sufriendo lo que se llama crisis de identidad. Esto se refiere a una expresión de profunda duda de uno mismo, de quién se es realmente, acompañado de sentimientos de vacío o de soledad. Las crisis de identidad pueden ser un rasgo permanente de donde uno se siente perdido o asustado ante la idea de no poder definirse.

¿Qué implicaciones tiene ser una nueva criatura en Cristo?

El hombre viejo con su identidad ha muerto y ahora somos una nueva creación en Cristo. Vivimos ahora la vida de Cristo y todo aquello que nos identificaba con el viejo hombre y la vieja mujer, ¡murió!

Tener identidad en Cristo es entender que los procesos difíciles no le restan a nuestra identidad sino que resaltan lo de Cristo en nosotros. El apóstol Pablo en Filipenses 1 versos 12-19 nos enseña que aún el mal que las personas nos quieren hacer, resulta para bien y gloria de Dios cuando entendemos propósito e identidad.

Nueva Criatura

Estar en Cristo, representa una relación íntima que cambia todo nuestro interior y le da un nuevo sentido a nuestra vida. Es entender que soy hijo de Dios, beneficiado por el Padre, en una relación con el Espíritu Santo que me va guiando día a día en la perfecta voluntad de Dios.

Mi nueva identidad en Cristo me lleva a moldear mi carácter, mi pensamiento y mis actuaciones. No vivo de ilusiones ni de pensamientos vanos; ahora tengo convicción que nací para glorificar a Dios con toda mi vida y todo lo que hago estriba hacia la excelencia. No guardo rencor, ni resentimiento porque el amor de Dios ha sido derramado en mi vida. He sido conectado a un propósito divino que me lleva a entender que fui sacado de la tinieblas y ahora vivo en la luz admirable del Señor para proclamar su bondad y amor al mundo.

La vida de todo ser humano es moldeada por el pensamiento que alberga en su interior. La mente es parte de lo que llamamos alma y ésta es descrita como el asiento de las emociones. Las emociones representan sensaciones y sentimientos que posee el ser humano al relacionarse con sus semejantes y con el medio en general. Sirven para establecer nuestra posición con respecto a nuestro entorno. Las emociones en el ser humano son cambiantes; muestran el ánimo en todas las situaciones de la vida sean positivas o negativas. Cuando el ser humano es dominado por las emociones, su identidad es variante.

Cuando nos estancamos en una emoción permitiendo que domine nuestra vida, cambia por completo nuestra identidad y nuestro propósito es distorsionado. Venir a Cristo no implica la desaparición de las emociones, porque entonces seríamos robots manejados al antojo de otros.

La identidad en Cristo tiene que ver con la negación de uno mismo; tiene que ver con la renovación de la mente por medio de una transformación. Es ser conformados a la imagen de Cristo lo cual incluye el carácter cristiano y el fruto del Espíritu. Es ese estado de madurez que alcanza el hijo de Dios cuando su conducta, pensamiento y hablar es afectado por el nuevo nacimiento en Cristo y la relación continua con el Espíritu Santo y Su palabra. Aquel que no está en Cristo o no está sometido al Señor, nunca parece saber lo que piensa ni llega a tener convicciones firmes. Sus convicciones tienden a ser las del último predicador que escucharon o el último libro que leyeron, y son presa fácil de cada moda teológica.

Continuará

«Piensa Y Accione»

Nacho

¿Por Dónde Comenzamos?

A muchas personas les fascina montar rompecabezas. Unos lo hacen porque les gusta, otros lo hacen para probar su habilidad de concentración y otros quizás, para pasar el tiempo. Lo cierto es que es un juego de habilidad y paciencia ya que requiere componer una figura o una imagen de manera asertada poniendo cada pieza en su lugar correcto. Te pregunto, ¿cuál es la manera correcta de empezar a montar un rompecabezas? ¿Por las esquinas? ¿Por el medio? Bueno, cada cual lo hace de manera diferente.

¿No te parece que la vida en ocasiones parece un rompecabezas en la cual se requiere de una habilidad tremenda para poner cada cosa en su lugar? Cuando colocamos una pieza de la vida en el lugar incorrecto, es muy probable que nos demos cuenta muy tarde y no tengamos la oportunidad de cambiarla por otra. Por la tanto, se requiere que pensemos, analicemos y volvamos a pensar antes de colocar cada pieza en su lugar.

Es muy probable que aprendiste de un familiar o una amistad, la mejor forma de comenzar y terminar un rompecabezas. ¿De quién podemos aprender a montar el rompecabezas de la vida? Mientras lees, estás pensando en quién es esa persona. ¿Tus padres? ¿Un amigo? ¿Tu cónyuge? ¿El pastor? ¿La iglesia? ¿Tú mismo?

Hay un rompecabezas el cual necesitamos aprender a montarlo correctamente, pues al equivocarnos se nos va la vida nuestra y la de otros. Ese rompecabezas es ¡la familia! Nuestro mundo cada día es más complejo; los pensamientos modernos han cambiado la manera de ver a la familia; el gobierno se ha alineado a los poderosos para cambiar las leyes que afectan a la familia. La disfuncionalidad familiar ha venido gestándose desde hace mucho tiempo hasta convertirse en una modernidad aceptada por muchos.

La iglesia tiene un papel muy importante en el desarrollo de la familia. Un hombre y una mujer bien cimentados en la Palabra de Dios, tienen una probabilidad muy alta de tener familias saludables. Sí, es cierto, son los padres los principales responsables en la formación de la familia. ¿Te digo algo importante? ¡Tanto los padres y la iglesia han fallado!

La iglesia debe retomar la iniciativa de revitalizar a las familias de una manera que toque a todos sus miembros y les provea dirección. La enseñanza bíblica que es sostenida y modelada en la casa y que es afirmada por la iglesia, nos dará familias que serán portadoras de una poderosa verdad que no podrá ser refutada ni por la sociedad, ni por la escuela, ni por el gobierno, ni por los propulsores de ideas «modernas» que lo único que han hecho es desbandar a la familia en su totalidad. Hablemos de una revitalización en cuatro áreas muy vitales que pueden ser unos pilares que sostendrán nuestras familias.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

CONTINUARÁ…

Tiempo de Provecho

¡Que mucho trabajo y energía has gastado en querer cambiar circunstancias, personas y situaciones y ha sido en vano! Te quiero decir que no estás solo, ya que son muchos más los que atraviesan por esto diariamente.

¿Te imaginas ser un líder que has dado todo y al final veas que tu esfuerzo, a tu parecer, fue en vano? Esa es la historia de un líder llamado Josué quien fue el que sustituyó a Moisés liderando el pueblo de Israel. Los dirigió por espacio de 40 años a través del desierto y en la conquista de Canaán. Al final de sus días, reunió al pueblo para tener un recuento de lo que Dios había hecho durante esos 40 años. Terminando su discurso, le dice al pueblo:

…, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir … Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.

(Josué 24:15)

¿Cómo es posible que después de tanto tiempo, el pueblo tuviera un dilema de a qué dios adoraría? ¿No les había guiado, cuidado y provisto de todo el Dios de los cielos?

Nos toca a nosotros decidir en quién o en qué utilizaremos nuestras energías y habilidades. Queremos impactar vidas, deseamos hacer la diferencia en la vida de otros, anhelamos ver a otros crecer en todas las áreas de la vida, pero debemos preguntarnos hasta dónde llegamos o por cuánto tiempo seguimos. Dios en su sabiduría infinita puso el sentido del tiempo en la mente de los seres humanos y nos toca a nosotros identificar el momento adecuado de invertir en otros. Cuando lo haces, ese tiempo de provecho rinde frutos alentadores en el futuro.

Hoy puedes hacer un alto en tu caminar diario y hacer un análisis preguntándote en quién o en qué estás invirtiendo. Si el resultado de este análisis es negativo, debes entonces tomar la determinación de detener todo. Posiblemente será cortar una amistad, dejar de invertir, terminar una relación o cambiar estrategias.

Hoy el Señor te hace una invitación a que le pidas sabiduría y discernimiento para que puedas vivir una vida provechosa que impacte a otros pero que también puedas identificar, cuál es el terreno fértil en el cual has de sembrar.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

Introducción

Bienvenidos a mi blog «Reflexiones con Nacho» basado en porciones, historias, y relatos bíblicos con el propósito de traer aplicaciones a nuestra vida diaria. ¿Por qué Nacho? Nacho es el apodo con el cual mi familia y amistades me conocen. Es una invitación a comentar y reflexionar en un ambiente de confianza.

Mi deseo es alcanzar vidas para Cristo y motivar a todos aquellos que lean este blog, a tomar la enseñanza bíblica siendo dirigidos por el Espíritu Santo, a pensar y accionar en el mundo que nos ha tocado vivir.

Una vez a la semana estaré subiendo un nuevo blog tomando pasajes tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo usando la Nueva Versión Internacional.

¡Piensa y Acciona!