Comienza a Mirar Desde Arriba (Conclusión)

El águila es la única ave que puede sobrevolar las tormentas, remontarse a las alturas, ver por encima de la tempestad, y no ser arrastrada por los vientos. Ella no se escapa de la tormenta, simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Antes de que la tormenta comience, su instinto se activa y esta se prepara. ¡Es impresionante como un ave puede predecir y saber qué hacer en la tormenta! Podemos aprender del águila y elevarnos por encima de todo para tener una visión más clara de los asuntos importantes de la vida.

Hay tormentas que se han levantado contra los hijos de Dios y ha arrastrado algunos de ellos. Las iglesias de Galacia fueron arrastradas por la tormenta de un nuevo y diferente evangelio. El apóstol Pablo cuando les escribe les da a conocer su asombro porque habían abandonado el evangelio de la gracia del Señor y ahora estaban confundidos (Gálatas 1:6,7).

Son muchos los que hoy predican un evangelio que es solo apariencia y muchos están siendo engañados. Tenemos el evangelio del espectáculo y show, el evangelio de la falsa prosperidad, el de reglamentos humanistas y hasta el de pirámides.

Hoy, al igual que en el tiempo del profeta Isaías, Dios vuelve a reprender la hipocresía de muchos en su pueblo. Vivamos a Cristo y dejemos las apariencias religiosas; reflejemos a Cristo en nuestras acciones, palabras y pensamientos y retomemos el compromiso de vivir la Palabra siendo dirigidos por el Espíritu Santo.

Cuando Saúl fue reprendido por el profeta Samuel, esto fue lo que escuchó: El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de los carneros (1 Samuel 15:22-23).

Aunque lo que hacemos en el Señor nos hace sentir bien, esa no es la meta. La meta es agradar a Dios en todo lo que hacemos, decimos y pensamos. Colosenses 3:23-24 dice lo siguiente, «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor».

Cuando nuestra única satisfacción es sentirnos bien, lucir bien y enfocarnos en nosotros, hemos perdido el sentido correcto de nuestra relación con Dios. Necesitamos re-enfocarnos y comenzar a mirar desde arriba.

¿Qué necesitamos?

Necesitamos una visión de futuro para reconstruir, que tenga nuevos modelos que puedan aguantar el embate del tiempo, los elementos de la naturaleza y el ataque del enemigo. Busquemos las causas por las cuales se deterioró nuestra visión, rompamos lo que ya no rinde buenos resultados, utilicemos los mejores materiales, dejemos nuestros caminos, nuestras formas, nuestras malas actitudes y sigamos las instrucciones de Dios para que podamos vivir una vida de altura y desde allá veamos claramente el escenario donde nos estaremos moviendo.

«Piensa y Acciona»

Nacho