El Evangelio Que No Me Predicaron

El evangelio es el mensaje cristiano, su proclamación, o las «buenas nueva», referidas especialmente a las enseñanzas de Jesús acerca del reino de Dios y a la predicación de la iglesia en cuanto a Jesús. Él es la buena noticia dándose en sacrificio por nuestros pecados, pagando nuestra culpa, perdonándonos y dándonos acceso al Padre. Somos sus hijos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efesios 1:3).

El evangelio es sencillo; no hay nada complicado que no pueda ser entendido y aceptado. En Mateo 11 verso 30, el Señor Jesús dijo, «Mi yugo es fácil, y ligera mi carga». Hay muchos «evangelios» que han surgido, pero hay un solo «evangelio de Jesucristo». ¿Por qué dentro de las congregaciones se predica y enseña un evangelio diferente? ¿Por qué se quiere privar a muchos de conocer el evangelio de Jesucristo?

Se ha predicado un evangelio de fe sin arrepentimiento resultando en una religión hipócrita y presuntuosa. Esto ha producido personas que están aferradas a una creencia, la defienden, la manipulan y articulan en palabras de tal manera que quienes le escuchan son acusados de infieles y merecedores del infierno. Por otro lado, se ha predicado un evangelio de arrepentimiento sin fe resultando en remordimiento inútil y frustrante. Estos son acusados constantemente por su conciencia y por sus «hermanos en la fe». A este evengelio se le tiene que añadir constantemente una dosis de buenas obras que calmen la conciencia de toda culpabilidad.

El evangelio de Jesucristo ofrece perdón de pecados a todos aquellos que ponen su fe en Jesús; trae liberación de ataduras y conductas pecaminosas a quienes ponen su confianza en él. Es capaz de perdonar a una mujer sorprendida en el acto de adulterio (Juan 8); restaura a quienes lo niegan (Juan 21: 15-17); transforma a los perseguidores de la iglesia (Hechos 9). El evangelio no solo llega al pobre también alcanza al rico; llega al esclavo y al amo; no importa la raza, el color o la etnia. Por cuanto el evangelio es Jesús, transforma a todos aquellos que lo aceptan en su corazón. No hay verdad tan liberadora que sentir el perdón de los pecados y tener la seguridad de que Dios está dispuesto a restaurar lo que se ha perdido (Lucas 19:10).

Ese es el evangelio que debe ser predicado a este mundo que busca identidad, reconocimiento y aceptación. Ese es el evangelio que debe ser sostenido en las congregaciones; predicado desde los altares y desde la esquina en la calle. Este es el evangelio que no me predicaron: Este mensaje es verdadero y todo el mundo debe creerlo: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero (1 Timoteo 1:15).

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas-crecimiento cristiano sostenible 4ta parte

Las Escrituras nos presentan la historia de hombres y mujeres que Dios llamó para realizar tareas que trendrían trascendencia eterna. Ahí conocemos su carácter, habilidades y comportamientos desatinados y cómo Dios trabajó en ellos para que fueran personas efectivas en sus encargos divinos. Podemos ver quiénes eran al momento de ser comisionados y quiénes llegaron a ser cuando permitieron que el Espíritu Santo trabajara con su carácter y temperamento.

Simón, es uno de estos personajes. Es mencionado por vez primera en el Evangelio de Juan capítulo uno cuando su hermano Andrés comenzó a seguir a Jesús. Este le hizo la invitación para que conociera al Mesías. Simón respondió a la invitación y fue al encuentro de Jesús. Primero, Jesús le cambia el nombre de Simón a Pedro. Luego el Señor lo llama junto a otros discípulos a que abandonen todo, sigan a Jesús y se conviertan en pescadores de hombres. En espacio de tres años y medio su temperamento y carácter es modificado por Jesús convirtiérdole en un hombre extraordinario preparado para la misión encomendada por el Señor.

Era un hombre impulsivo que hablaba sin hacer un ánalisis y en ocasiones pare ser, que hablaba por los demás. No tenía miedo de encarar aún al Maestro en momentos en que este hablaba de su misión de salvación. Su carácter era cambiable e inestable. Se mostró como una persona determinada y confiada en el encuentro con Jesús en el mar cuando le pide que le permita andar sobre el mar. Por momentos se ve como un soberbio y autosuficiente. A pesar de todo esto y mucho más, Jesús vió en este hombre una joya que necesitaba ser pulida para que llegara a ser pieza clave en la difusión del evangelio de Jesús.

¿Qué verá Jesús en ti a pesar de lo que eres y como eres? Puede que te sientas desanimado y con ganas de rendirte por causa de comportamientos, reacciones y respuestas que le das a las situaciones que te enfrentas. Quieres cambiar y ser una persona de compromiso. Lo intentas una y otra vez pero después de pensar alcanzarlo, resurgen las malas acciones. Hoy quiero decirte, ¡Jesús está en control!

En el próximo escrito retomaremos a Pedro y la obra que Cristo hizo en él.

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

Comienza a Mirar Desde Arriba (Conclusión)

El águila es la única ave que puede sobrevolar las tormentas, remontarse a las alturas, ver por encima de la tempestad, y no ser arrastrada por los vientos. Ella no se escapa de la tormenta, simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Antes de que la tormenta comience, su instinto se activa y esta se prepara. ¡Es impresionante como un ave puede predecir y saber qué hacer en la tormenta! Podemos aprender del águila y elevarnos por encima de todo para tener una visión más clara de los asuntos importantes de la vida.

Hay tormentas que se han levantado contra los hijos de Dios y ha arrastrado algunos de ellos. Las iglesias de Galacia fueron arrastradas por la tormenta de un nuevo y diferente evangelio. El apóstol Pablo cuando les escribe les da a conocer su asombro porque habían abandonado el evangelio de la gracia del Señor y ahora estaban confundidos (Gálatas 1:6,7).

Son muchos los que hoy predican un evangelio que es solo apariencia y muchos están siendo engañados. Tenemos el evangelio del espectáculo y show, el evangelio de la falsa prosperidad, el de reglamentos humanistas y hasta el de pirámides.

Hoy, al igual que en el tiempo del profeta Isaías, Dios vuelve a reprender la hipocresía de muchos en su pueblo. Vivamos a Cristo y dejemos las apariencias religiosas; reflejemos a Cristo en nuestras acciones, palabras y pensamientos y retomemos el compromiso de vivir la Palabra siendo dirigidos por el Espíritu Santo.

Cuando Saúl fue reprendido por el profeta Samuel, esto fue lo que escuchó: El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de los carneros (1 Samuel 15:22-23).

Aunque lo que hacemos en el Señor nos hace sentir bien, esa no es la meta. La meta es agradar a Dios en todo lo que hacemos, decimos y pensamos. Colosenses 3:23-24 dice lo siguiente, «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor».

Cuando nuestra única satisfacción es sentirnos bien, lucir bien y enfocarnos en nosotros, hemos perdido el sentido correcto de nuestra relación con Dios. Necesitamos re-enfocarnos y comenzar a mirar desde arriba.

¿Qué necesitamos?

Necesitamos una visión de futuro para reconstruir, que tenga nuevos modelos que puedan aguantar el embate del tiempo, los elementos de la naturaleza y el ataque del enemigo. Busquemos las causas por las cuales se deterioró nuestra visión, rompamos lo que ya no rinde buenos resultados, utilicemos los mejores materiales, dejemos nuestros caminos, nuestras formas, nuestras malas actitudes y sigamos las instrucciones de Dios para que podamos vivir una vida de altura y desde allá veamos claramente el escenario donde nos estaremos moviendo.

«Piensa y Acciona»

Nacho