Seguidores-Creyentes-Discípulos (Quinta Parte) Transición

Los discípulos de Jesús entran en un proceso de aprendizaje permanente para vivir la misma vida que el Maestro vivió (Cuarta parte).

El discipulado es ahora un estilo de vida: pensamientos, vocabulario, acciones y relaciones son completamente diferentes a nuestra vida pasada. Veamos 3 elementos vitales en este nuevo estilo de vida:

Llamamiento 2 Timoteo 1:9; 1 Pedro 1:13-16

La salvación y la santidad son producto del designio de Dios para nosotros y no de una iniciativa humana, por lo tanto, esa iniciativa de Dios debe reflejarse en toda nuestra vida. La santidad es un comportamiento provocado por un corazón arrepentido y es una cualidad fundamental de Dios siendo una virtud indispensable de todo aquel que es discípulo del Señor. Es reflejada en el carácter, en nuestras acciones, en nuestro hablar y en nuestro testimonio.

Esa santidad proviene de una asociación con la presencia de Jehová y es impartida. Donde Dios está, su presencia santifica o juzga. Es impartida donde su presencia es bienvenida y donde es rechazada, inexorablemente trae juicio. La santidad nos lleva de simples seguidores a verdaderos discípulos del Señor,

Crecimiento Filipenses 1:6; Efesios 4:20-22; 1 Pedro 1:4; Colosenses 3:12-17

La iniciativa de Dios en llamarnos es una de gran escala y grandes dimensiones pues consta de un plan determinado aún desde antes de nacer. Su llamado nos lleva a internalizar que su plan es perfecto y que lo que ha dicho que hará ciertamente lo hará. Él tiene el control aunque todo se vea mal o sin aparente salida. De algo puedes estar seguro, lo que él diseñó en la eternidad, ciertamente se cumplirá.

Cuando estamos en esta nueva vida el cambio no es opcional, es manifestado en nuestras vidas por el Espíritu Santo para manifestar la nueva naturaleza y sus virtudes. Estas son: el afecto entrañable, la bondad, la humildad, la amabilidad, la paciencia, la tolerancia y el perdón.

Ese crecimiento que se va efectuando gradualmente producto de la obediencia a Dios nos lleva a la madurez. La Palabra de Dios es aplicada a la vida diaria y como resultado nuestros principios y valores son afectados de manera positiva. El escritor a los Hebreos capítulo 13 verso 21, lo pone de esta manera:

Que él [Dios] los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada.

El tercer y último elemento lo consideraremos en el próximo escrito.

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«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (cuarta Parte) Transición

Dios quiere llevar a los creyentes a una relación más profunda con él, ¡es la del discipulado como estilo de vida!

Un discípulo es un aprendiz que sigue la enseñanza de un maestro procurando entender e incorporar las enseñanzas a su vida diaria. Aquellos doce que Jesús llamó, los convirtió en discípulos. Estuvieron bajo su ministerio durante tres años y medio aproximadamente. Llegaron a parecerse tanto a Jesús, que su hablar, su manera de accionar reflejaba que habían estado con el Maestro. Estos discípulos recibieron la Gran Comisión de parte de Jesús, la cumplieron y hoy, dos mil y un poco más de años, hay más de 2 billones de cristianos en el mundo.

Ser discípulo es más que una relación frívola o lejana es una vivencia que trae sufrimiento, negación y llevar la cruz (Mateo 11:29; Lucas 9:22-25). Quien quiera ser discípulo de Jesús, necesita entender el costo, el sacrificio, y la entrega que debe tener para así ganar a otros para el reino de los cielos.

Un discípulo debe de tener prioridades bien establecidas, debe ser luz del mundo en cualquier ambiente, debe tener el carácter de Cristo, sensible y sometido al Espíritu Santo. También ser gobernado por la autoridad de la Palabra de Dios, vivir moralmente puro, compartir las buenas nuevas de salvación. Alguien que se involucra en la comunidad bíblica, gobernado por el Espíritu Santo y no por lo que tiene y más importante, vive con propósito (Efesios 1:11-12).

Los discípulos de Jesús entran a un proceso de aprendizaje permanente para vivir la misma vida que el Maestro vivió. La vida de Jesús es la perfecta expresión de la voluntad de Dios la cual lleva a un nivel de producción donde desarrollan a otros discípulos que serán mayores que ellos.

Dios le da hombres y mujeres a su iglesia para que capaciten a los santos para:

  1. La obra del servicio- servir es ponerse a la disposición de otros con el propósito de que crezcan en el Señor.
  2. La edificación del cuerpo de Cristo- a medida que los discípulos se reproducen en otros, el cuerpo de Cristo, la iglesia, sigue siendo perfeccionada, afirmada y edificada.
  3. Llegar a la unidad de la fe.
  4. Llegar al conocimiento del Hijo de Dios.
  5. Que no seamos niños inmaduros.

La transición nos ha llevado a ser discípulos del Señor, comenzando con un llamado a seguir a Cristo, tomando una posición firme de creer que Él nos llevará hacia su propósito el cual fue diseñado en la eternidad. En este discipulado el proceso se hará más intenso porque tiene el propósito de llevarnos de gloria en gloria; de hacernos formadores de discípulos y de que seamos fieles retratos del Señor que nos llamó. ¿Qué va a suceder con nosotros y en nosotros de aquí en adelante?

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«Piensa y Acciona»

Nacho