En el último escrito mencionamos al apóstol Pedro a quien dejamos con todas esas estructuras mentales estropeadas. Veamos lo que Dios hizo en él.
Días después de la resurrección de Jesús, hubo un encuentro en la playa, Jesús y sus discípulos. Posiblemente Pedro se sentía frustrado, culpable, angustiado y posiblemente confuso por causa de negas a Jesús en el momento más difícil. Jesús lo toma y lo restaura dándole una gran encomienda, «apacienta mis ovejas».
Luego del derramamiento del Espíritu Santo, notamos a Pedro que aunque sigue siendo intrépido, pero ahora en un sentido más relevante y beneficioso para el avance del evangelio en la región. Todas las cualidades que tenía cuando vino a Jesús fueron transformadas en favor del ensanchamiento del evangelio de Jesús.
Pedro ya no tiene miedo de morir por Jesús. En un episodio desafia a la corte religiosa judía quienes le prohibían hablar en nombre de Jesús. En sus dos escritos vemos un cambio radical en su vida y lo encontramos aconsejando y orientando a una iglesia perseguida.
Al igual que Pedro, Dios toma hombres y mujeres ordinarios para una labor extraordinaria. Trabaja en ellos derrumbando estructuras, esquemas mentales carnales y levanta estructuras mentales espirituales.
Crecer y sostener una vida cristiana de altura requiere una negación diaria y una dependencia total de Dios. La mentalidad de querer alcanzar éxito, grandeza, reconocimiento y gloria tiene que morir. La manera de pensar tiene que ser transformada permitiendo al Espíritu Santo romper con paradigmas y comportamientos carnales que en nada aportan al propósito de Dios.
Romper, destruir y abandonar los comportamientos que siempre has tenido los cuales te llevaron a una vida de desilusión, no es fácil. El Espíritu Santo quiere obrar en ti pues Dios tiene grandes bendiciones para ti y los tuyos. Entregale todo tu ser, somete tu voluntad a la suya y deja que haga una nueva criatura.
Se hace necesario destruir la vieja casa en nosotros y tener la disponibilidad de construir lo nuevo de Dios en nosotros. Bien lo dijo el apóstol Pablo al escribirle a la iglesia de Corinto, «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!
«Piensa y Acciona»
Nacho