Una Iglesia Firme En Tiempos De Cambios (Segunda Parte)

«Los valores en la sociedad son cambiantes pues cada generación interpreta los principios, las leyes de conducta, las normas de la moral de acuerdo a su tiempo. La iglesia de Jesucristo ha tenido que combatir con aquellos cambios provocados por la sociedad que intentan borrar todo lo que está relacionado con Dios, su Palabra y su servicio» (Primera Parte). En este escrito te presento algunos de esos cambios, enseñanzas y conductas que a través del tiempo se han levantado y han sido una amenaza para la iglesia.

El gnosticismo, como mencioné en el escrito anterior, afirmaba que la salvación se obtenía a través del conocimiento, pero este, decían los precursores de esta enseñanza, estaba inaccesible para muchos; solo algunos lo lograban alcanzar. Otra enseñanza era que el espíritu era bueno por naturaleza y la materia era muy mala. Esto entonces descartaba a Cristo como Salvador pues él era según los cristianos, Dios encarnado.

El panteísmo es aquel pensamiento o enseñanza que afirma que el mundo y Dios son lo mismo. Dios es humano pero a la vez puede ser animal, planta, estrellas o cualquier fuerza de la naturaleza. El ateísmo niega la existencia de lo divino, pero no tiene evidencia ni convicción para su refutación. El querer mezclar las diferentes creencias y religiones, conocido como el panteísmo, fue introducido por Constantino.

El naturalismo dice que no existe nada fuera del orden de la naturaleza material negando así lo sobrenatural. El reduccionismo dice que toda verdad o realidad puede ser reducida al menor conocimiento y despojada de todo juicio de valor. En pleno siglo 22 vivimos en una era postmoderna donde la línea de pensamiento más fuerte es el relativismo. No hay una verdad absoluta pues todos tienen la verdad. Todo se reduce al subjetivismo, el cual lo defino como los espejuelos que las personas utilizan para ver la vida y darle explicación y sentido a nuestra existencia. Entonces tenemos que todos tienen la verdad y todos tienen la razón. La agenda gay con el impulso del matrimonio del mismo sexo y todas sus definiciones de lo que es el género. La familia moderna, el aborto, la eutanasia y cuántas otras más podrían ser agregadas a esta lista.

La iglesia de Jesucristo entiende que nuestra lucha no es carnal sino espiritual y que nuestro enemigo, Satanás, levantará toda clase de pensamientos, conductas, e ideas en las mentes de todos aquellos que son utilizados como sus instrumentos para propagar toda clase de maldad. No nos extraña que ese ataque es continuo, se moderniza a través de los tiempos y peor aún, algunos denominados creyentes, son arrastrados por toda esta gama de maldad. Daniel, Ananías, Misael y Azarías pudieron mantenerse firmes en la corte del rey aunque esto los alejaría de participar de las mejores comidas del palacio (Daniel 1). José no vendió sus principios ante la oferta de la mujer de Potifar (Génesis 39). Cristo decidió no pecar cumpliendo a cabalidad el plan de redención. La Biblia está llena de ejemplos de hombres y mujeres que decidieron mantenerse firmes ante los cambios aunque esto representaba que fueran la burla del mundo.

En el próximo escrito, te menciono cómo mantenerse firmes ante los cambios que afectan nuestra fe y nuestros principios.

«Piensa y Acciona»

Nacho

Una Iglesia Firme En Tiempos De Cambios (Primera Parte)

No podemos negar que la vida se compone de cambios y que sin estos no aprenderíamos a pasar de una etapa a otra. Hay cambios físicos, mentales, estructurales, espirituales, emocionales, sentimentales y tantos otros. En ocasiones los cambios son abruptos e inesperados y nos toman por sorpresa pues estamos acostumbrados a tener el control de las cosas. Pensamos que somos dueños de nuestras vidas, circunstancias y de nuestro porvenir. Para eso contamos con nuestros recursos, planificaciones y/o nuestras capacidades.

Ante los cambios sólo tenemos dos alternativas, aceptarlos o resistirlos. Aceptarlos significa que intentaremos hacer los ajustes necesarios para seguir adelante; resistirlos nos puede llevar a «nadar contra la corriente» dificultándonos el avance necesario para alcanzar nuestras metas y sueños. Hay un «después» del cual nadie puede librarse y tenemos la opción de detenernos o de continuar.

No siempre resistirse a los cambios es negativo y es la mejor opción cuando se trata de preservar principios y valores.

«Le pido a Dios… que sigan creciendo en conocimiento y entendimiento»

Filipenses 1:9b

Los valores en la sociedad son cambiantes pues cada generación interpreta los principios, las leyes de conducta, las normas de la moral de acuerdo a su tiempo. La iglesia de Jesucristo ha tenido que combatir con aquellos cambios provocados por la sociedad que intentan borrar todo lo que está relacionado con Dios, su Palabra y su servicio.

Las iglesias que fueron establecidas registradas en la Santa Escritura, la Biblia, fueron formadas en ciudades que tenían trasfondos paganos, idolátricos y que promovían conductas inmorales. Las ciudades del Asia Menor promovían cultos a la diosa Diana los cuales tenían una fuerte saturación de lascivia, sexo con sacerdotisas; se promovía el culto al emperador; el gnosticismo era una línea fuerte de pensamiento que decía entre otras cosas que la salvación sólo estaba reservada para aquellos que podían alcanzar el conocimiento. Algunas de estas culturas eran feministas donde la mujer ocupaba un lugar superior al hombre; el culto a los dioses era muy promovido. La lista es más amplia, pero tenemos una idea de qué cosas tuvo que enfrentar la iglesia.

Los apóstoles como Pablo, Juan y Pedro; escritores como Judas, y Santiago combatieron con todo este tipo de prácticas e inmoralidades instruyendo a la iglesia a permanecer en la doctrina enseñada por nuestro Señor Jesucristo. La iglesia no se doblegó ante los constantes cambios promovidos por otras religiones, gobernantes y se mantuvo firme.

Los cambios han continuado a través del tiempo y siempre ha sido un reto para la iglesia enfrentarlos, combatirlos y seguir su marcha proclamando el mensaje de salvación.

En nuestro próximo escrito mencionaremos algunos de esos cambios.

«Piensa y Acciona»

Nacho

Una Fe Completa

El Evangelio de Jesús hay que vivirlo pero también hay que hablarlo; tiene que ser internalizado y también exteriorizado; se vive en la conciencia y se manifiesta en la conducta. No se puede ser hijo de Dios y no hablarle a otros acerca de su amor.

En Enero del 2009 se estrenó la película dominicana “Cristiano de la Secreta”. En esta el comediante Raymond Pozo interpreta el papel de un hombre que ha sido cristiano desde niño, pero al cumplir 30 años, llega a la conclusión de que su religión lo ha limitado de disfrutar los placeres de la vida. Fuera del templo, oculta su fe y se envuelve en una cadena de mentiras que lo conducen a vivir situaciones muchas veces jocosas y otras de profunda reflexión.

El apóstol Pedro nos aconseja lo siguiente: “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes” (1 Pedro 3:15b).

Las personas defienden sus líneas de pensamiento con argumentos convincentes al que les escucha. Las conductas que muchas personas manifiestan, aunque son contrarias a la vida de fe, lo hacen de tal manera que quien los confronta queda como un ignorante o anticuado. La fe que profesamos como cristianos, necesita ser expuesta a la vista de todos dando ocasión a que nos pregunten cuál es la base de la misma. Esa fe tiene que ser completa manifestándose desde adentro hacia afuera modelándose a través de acciones que glorifiquen a Dios. No es una fe intelectual, es una fe con carne y hueso.

Para poder expresar esa fe convincentemente, tiene que ser acompañada de siete elementos que si son cultivados en nuestras vidas, llevará a otros a querer imitar nuestra fe. Esos elementos son: la virtud, el conocimiento, el dominio propio, la perseverancia, la piedad, la fraternidad y el amor (2 Pedro 1:5-9).

La virtud es aquella capacidad y determinación para definir lo que está bien y lo que está mal. Es una herramienta divina que se convierte en una verdadera base moral para analizar situaciones y personas. Si le añadimos conocimiento, podremos introducir patrones de conducta a nuestras vidas que nos ayudarán a crecer y a madurar. Ese conocimiento proviene de nuestra experiencia con Dios y el estudio de su palabra. Luego se añade dominio propio con el cual controlamos las pasiones, especialmente los apetitos sensuales. Es control sobre uno mismo y va de la mano con la temperancia y la compostura lo cual es rectificar con acciones buenas y positivas. La perseverancia entra en escena ayudándonos a permanecer firmes en el compromiso de ser fiel a Dios a pesar de las tentaciones, la oposición y la adversidad. Se une la piedad lo cual es la suma total del carácter y nos produce un estado de felicidad tanto presente como futuro. Se añade la fraternidad la cual nos une a nuestros hermanos basada en el respeto a la dignidad y el último elemento de nuestra lista, es el amor. Es la entrega desinteresada e incondicional y es producto de la gracia De Dios en nuestras vidas.

Cuando estos elementos están presentes en nuestras vidas, nuestra fe está completa y estaremos siempre preparados para responder a quienes quieren conocer de la esperanza que hay en nosotros.

”Piensa y Acciona”

Nacho

¿Por Dónde Comenzamos? (Parte 5)

Lo desconocido se convierte en emocionante cuando los cónyuges están dispuestos a forma runa relación nueva conociéndose todos los días y en ocasiones, «cediendo los derechos» (Cuarta Parte).

Ser independientes es algo que, pienso yo, todos los seres humanos deseamos en algún momento de nuestras vidas. El poder depender de nuestros esfuerzos, habilidades, talentos y recursos es una gran satisfacción y quizás una medida para sentirnos completos y realizados. Quienes se casan deben ir a esta nueva relación con la mentalidad de que la formación de este nuevo hogar depende enteramente del Señor y de ellos. Nunca está demás pedir ayuda y dirección, lo que sí no debe suceder es estar pendientes a otros en cuanto a opinión, y ayuda de cualquier clase en todo tiempo.

Génesis 2:24 nos dice, «Por tanto, dejará el hombre a su padre y madre, y se unirá a su mujer…» Una de las dificultades de muchos matrimonios ha sido la conexión indisoluble que hay entre uno de los cónyuges y sus padres. Este acude a sus padres para todos sus asuntos matrimoniales a tal punto que toda decisión, consulta, idea o aprobación, buscan a sus padres en vez de su pareja. Esto lacera la confianza, la unidad, el respeto y en lugar de traer felicidad solo crea malestar.

¿Has escuchado el refrán «el que se casa pa’ su casa? Es un poco viejo pero tiene su lógica. Cuando un hombre y una mujer deciden unir sus vidas en matrimonio deben desconectarse de toda relación y concentrase en cultivar una relación saludable que no sea manchada con el «mama’s boy» o «daddy’s girl»‘. La independencia les permite tomar decisiones sólidas que los llevan a avanzar en la vida. Puede que la decisión tomada no resulte para bien, pero fue tomada por el matrimonio y ellos trabajarán para que la próxima resulte beneficiosa. Decisiones tales como comprar una casa, un carro, mudarse a otra región, cuántos hijos van a tener, qué congregación asistirán y otras. Se puede buscar el consejo de otros, pero la decisión final es antes analizada por el matrimonio sin la presión de unos terceros.

Dios me ha dado la bendición junto a mi esposa de ser padres de tres hermosos hijos. Un varón y dos hembras. Dos de ellos ya están casados, tienen hijos, trabajos, ministerio y mi esposa y yo hemos entendido que ellos ya son independientes de nosotros, con un rumbo diferente al nuestro. No tratamos de imponer u opinar, donde no nos han pedido nuestra opinión. Damos el consejo cuando es necesario y pedido.

La independencia no sólo es desconexión de otros o tomar decisiones juntos sin la influencia de otros. También es saber utilizar adecuadamente los talentos y habilidades de cada individuo en la relación. Aunque son una sola carne, hay que entender que no debe existir restricciones de ninguna índole de uno hacia el otro. No es pensar que no se puede vivir, funcionar o existir sin el otro. Hay relaciones enfermizas y dañinas donde vemos, en ocasiones mujeres, que dicen que sin su esposo no son nada, dando a entender que sin su esposo no pueden funcionar, ni tomar decisiones. También observamos hombres, que no saben tomar decisiones sin su esposa. Se necesita ser independiente emocional para gozar de una vida plena y satisfactoria. Aprende a amarte, a valorarte, y a tener una buena autoestima.

Un matrimonio sano es aquel que entiende estar compuestos por dos personas entregadas el uno al otro de tal manera que se convierten en uno en unidad, pensamiento y propósito, sabiendo que cada cual es un individuo con características extraordinarias.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

Continuará…

¿Por dónde Comenzamos? Parte 3

Deseamos que nuestros jóvenes y aquellas personas que vuelven a iniciar una relación con deseos de formar un matrimonio, lleguen a éste con una idea sólida bíblica de que el amor de entrega, la comprensión, comunicación, respeto y sobretodo, la entrega a Dios, les llevará a una relación sólida y duradera (Parte Dos).

El escritor sagrado expresó lo siguiente: «El hombre que halla esposa encuentra un tesoro, y recibe el favor del Señor» (Proverbios 18:22).

El matrimonio es la institución más antigua sobre la tierra (junto con la familia). Fue creado y bendecido por Dios primero que la iglesia y que el gobierno y de él se originan estos. Por lo tanto, es el fundamento de la sociedad humana. Cuando miramos y analizamos lo que acontece en nuestro diario vivir concerniente a la familia, juventud, valores y principios, tenemos que volver hacia atrás y estudiar lo que debe ser el matrimonio y lo que dice la sociedad.

Después de esa relación de noviazgo, de conocimiento e identificar a la persona que a nuestro juicio es la correcta para formar un hogar, llegamos al matrimonio. Desde el comienzo de este tema mi preocupación ha sido el rol de la iglesia como un agente de dirección. En tiempos pasados los jóvenes varones que comenzaban a pensar en el matrimonio, consultaban con su pastor para comenzar una relación de noviazgo y para casarse. Incluso, éste formaba parte de sus consejeros más allegados. La iglesia velaba por sus señoritas para que no viniera ningún «lobo» ha llevárselas. Era un ambiente familiar donde el deseo era dirigir a los jóvenes para que tuvieran éxito en el matrimonio. Mi punto no es que si dieron buenos o malos consejos, mi punto es el interés que había por formar matrimonios sólidos.

La iglesia necesita retomar ese interés en la formación de matrimonios sólidos enseñando a la juventud y aquellos que desean formar un hogar, herramientas útiles que les ayudarán a lograrlo. La Biblia es la mejor guía para el matrimonio. En este escrito y los siguientes mencionaré cuatro enseñanzas bíblicas muy importantes acerca del matrimonio basadas en Génesis 2:21-25. Estas son: la singularidad en el matrimonio, el abandono de lo conocido, la igualdad y la independencia.

Escribió Jorge A. León en su libro Psicología Pastoral Para la Familia: «Nadie va solo al matrimonio, cada uno se acerca a él con su propia historia. El matrimonio es, pues, el encuentro de dos historias singulares que pretenden constituirse en plurales, sin abandonar la singularidad de cada uno de los miembros de la pareja» (Página 20). El matrimonio es la unión de dos personas que llegan a ser uno sin perder su identidad singular. Esto es respeto, valor y estima del uno hacia el otro. Sin estos elementos, el matrimonio se constituye en la competencia de dos que quieren reconocimiento y empujan para que sus derechos sean sobre el otro.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

Continuará

¿Por dónde Comenzamos? Parte 2

La iglesia debe retomar la iniciativa de revitalizar a las familias de una manera que toque a todos sus miembros y les provea dirección (Primera Parte). Comencemos por el noviazgo esa etapa tan romántica de exploración, de mariposas en el estómago y de primeros besos y abrazos.

Nuestra sociedad ha perdido el concepto puro del noviazgo ya que para algunos basta con salir una noche, tener una conversación, practicar el sexo sin tener una idea de cuáles son los gustos de esa otra persona o un compromiso serio de conocerse el uno al otro. Hoy no es un novio o una novia, es un «partner».

La iglesia tiene que enseñar el noviazgo como un tema bíblico, de compromiso moral como inicio de una relación que desemboca en el matrimonio. Es bíblico porque es mencionado no como noviazgo pero sí como desposorio. Esto era el compromiso hecho por dos familias en las cuales el muchacho y la jovencita se comprometían con vista a una futura convivencia matrimonial. Esta relación era tan firme como el matrimonio (Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, desposorio, página 601).

La Biblia nos señala del desposorio de José y María (Mateo 1:18; Lucas 1:27; 2:5). El desposorio comenzaba un año antes del matrimonio y era hecho mediante un contrato escrito o una cantidad de plata entregada delante de testigos como una prenda de compromiso mutuo. Tanto la jovencita como el muchacho, desde ese momento no podían mirar a ningún otro con fines a comenzar una relación pues se consideraba como si fuera adulterio.

Soy padre de tres hermosos hijos; un varón y dos hembras. Desde muy temprana edad su madre y yo comenzamos a enseñarles acerca de esta relación de noviazgo. Las reglas eran que tan pronto conocieran a un muchacho (en el caso de mis hijas) o una muchacha (en el caso de mi hijo), si deseaban establecer una amistad nosotros acompañaríamos a nuestro hijo a la casa de los padres de la jovencita y allí él les hablaría de sus amistad y sus intenciones de relación. En el caso de mis hijas, el muchacho tenía que venir a nuestra casa con sus padres y hablar con nosotros e informarnos de sus planes con nuestra hija. ¿Sabes algo? ¡Nos funcionó! En mi posición como pastor, también lo enseñé y de igual manera ha funcionado.

No hay mejor lugar después de la casa para enseñar el tema del noviazgo como en la iglesia. ¿Por qué razón? Porque allí ya existe un ambiente de amor, e interés genuino de uno hacia otro; se enseña acerca de cómo vencer las tentaciones y el respeto hacia los demás. Las congregaciones están formadas por diferentes generaciones de las cuales podemos aprender. Los más adultos nos pueden ayudar con su historia de cómo fueron sus relaciones de noviazgo; podemos tener un intercambio de ideas y sugerencias entre esas generaciones en un ambiente de hermandad. La consejería puede ayudar mucho; los talleres acerca la comunicación, relaciones, abstinencia sexual pueden ser de gran utilidad.

El noviazgo es un tiempo en el cual dos jóvenes del sexo opuesto pueden llegar a conocerse sin tener que llegar a tener relaciones sexuales o jugueteos amorosos. Los gustos, los sueños, metas, deseos y otras cosas son compartidas desde un ambiente de interés. Ese tiempo de conocerse el uno al otro ayuda a identificar el cómo se reacciona ante los problemas, si hay interés de una relación seria, el cómo se ve el mañana y si esa persona será el acompañante para toda la vida. Posiblemente algunos comentarán que esto no garantiza 100% un matrimonio duradero y yo te diré, sí es muy cierto pero también te diré, es un buen comienzo. Y, ¿cuánto tiempo debe durar el noviazgo? Todo el tiempo que sea necesario. ¡Claro, no para toda la vida!

Deseamos que nuestros jóvenes y aquellas personas que vuelven a iniciar una relación con deseos de formar un matrimonio, lleguen a este con una idea sólida bíblica de que el amor de entrega, la comprensión, comunicación, respeto y sobretodo, la entrega a Dios, les llevará a una relación sólida y duradera.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

CONTINUARÁ…