Conectando el Cielo con la Tierra

«Y pondré odio entre tú y la mujer y entre tu simiente y su simiente. Ella te pisoteará la cabeza y tú le herirás la planta del pie» (Génesis 3:15 La Biblia Hebreo-Español).

«Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos (Gálatas 4:4,5 RVA 2020).

La navidad es una época que nos recuerda el nacimiento de Jesús en la ciudad de Belén, en un pesebre. Aunque la evidencia histórica sugiere que este evento ocurrió en el mes de septiembre, el mundo cristiano lo celebra el 25 de diciembre. Esta fecha no fue elegida al azar: coincide con una celebración pagana muy significativa en la antigüedad, el culto al «Sol Invictus», una deidad adorada por muchos como símbolo de luz y victoria sobre las tinieblas.

En los primeros siglos de la iglesia, los cristianos enfrentaron la presión de participar en estas festividades paganas. Sin embargo, en lugar de rendir culto a falsos dioses, optaron por dar un nuevo significado a esta fecha. Así, proclamaron a Jesús como la «Luz verdadera» y el «Sol de Justicia», transformando el 25 de diciembre en una celebración cristiana que exaltaba el nacimiento de Cristo como la verdadera esperanza para la humanidad, en contraste con las creencias paganas.

De esta manera, la Navidad no solo marca el nacimiento de Jesús, sino que también refleja la victoria del Evangelio al iluminar un mundo lleno de oscuridad

Cuando el hombre pecó en el huerto del Edén, perdió su dignidad, su lugar y su comunión con Dios quedó rota. A simple vista, parecía que el plan de Dios había fracasado, como si el enemigo hubiese tenido la última palabra. Sin embargo, nada tomó a Dios por sorpresa. Desde antes de la creación del mundo, Él ya tenía un plan perfecto de salvación y restauración para la humanidad.

Ese plan culminaría siglos después con el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, quien vino al mundo para reconectar el cielo con la tierra. En Cristo, Dios ofreció al hombre la oportunidad de recuperar lo perdido: dignidad, propósito y una comunión plena con su Creador. Así, lo que parecía una derrota inicial se convirtió en la mayor manifestación de la gracia y el amor divinos.

La mujer, seducida por la serpiente, decidió tomar del fruto del árbol del cual Dios había prohibido comer, y luego lo compartió con su marido. En ese momento, el pecado hizo su entrada en el mundo, alterando el orden perfecto establecido por Dios. La desobediencia de Adán y Eva marcó el inicio de una separación espiritual entre la humanidad y su Creador, y desde entonces, todos los hombres han heredado una naturaleza pecadora y están bajo condena delante de Dios.

En el Edén, cada uno de los involucrados recibió palabras de juicio divino. Sin embargo, en medio de este juicio, Dios pronunció una promesa de redención. A la mujer le fue dada la esperanza de que su simiente aplastaría la cabeza de la serpiente, señalando así el futuro triunfo sobre el pecado y el enemigo (Génesis 3:15). Esta promesa, conocida como el protoevangelio, fue la primera proclamación de la redención que vendría a través de un Salvador.

Siglos después, Dios renovó esta promesa a Abraham, el patriarca de la fe. A través de él, Dios declaró: «y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Génesis 12:3b). Aunque esta bendición abarcaba a sus descendientes físicos, el apóstol Pablo, en su carta a los Gálatas, revela que la promesa se refería específicamente a Cristo, la simiente prometida. En Gálatas 4:4, Pablo escribe: «Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley».

Aquí, la conexión es clara: la simiente prometida en el Edén, la simiente bendita de Abraham, y el Hijo de Dios nacido de mujer, es Cristo. Él es el cumplimiento de todas las promesas divinas, el Redentor que vino a vencer el pecado y reconciliar a la humanidad con Dios. Desde el principio, el plan de Dios no solo incluyó el juicio por el pecado, sino también la gracia de la redención, manifestada plenamente en la persona de Jesús.

La navidad nos recuerda el milagro más grande de la historia: Jesús, siendo Dios, se hizo hombre y vivió entre nosotros. En su humanidad, conoció el dolor, experimentó las necesidades básicas de la vida y enfrentó el rechazo de la sociedad. Sin embargo, nada de esto detuvo el cumplimiento del plan redentor de Dios.

Jesús nació en Belén, un lugar humilde, pero con un propósito eterno: establecer la conexión entre el cielo y la tierra, reconciliando a la humanidad con su Creador. Su nacimiento marcó el inicio de la salvación para todos aquellos que creen en Él.

Esta Navidad, celebra a Jesús de la mejor manera posible. Anuncia al mundo la buena noticia de su nacimiento e invita a otros a recibirle como su Señor y Salvador. Él es la razón de esta celebración y el regalo más precioso que la humanidad ha recibido.

«Piensa y Acciona»

Nacho

¿Por Qué Me Abandonaste? última parte

¡Un samaritano en el camino de Jerusalén a Jericó! En la parábola del buen samaritano, Jesús revela al intéprete de la Ley que el verdadero prójimo es aquel que trasciende los estereotipos y estigmas puestos por la sociedad. Este prójimo se dedica a ayudar a los demás empleando su tiempo y recursos para asistir a quienes más lo necesitan. Los personajes anteriores en la parábola pasaron de largo, ignorando el dolor y sufrimiento del hombre herido. En contraste, un samaritano a pesar de las barreras impuestas por la sociedad, se detuvo para evaluar la situación, actuó con compasión y brindo ayuda. Curó sus heridas y le llevó a un lugar donde recibiría el cuidado necesario hasta tanto estuviera recuperado.

Este samaritano entendía por experiencia lo que significaba ser abandonado pues él y su gente estaban cargando con el peso de los pecados de generaciones pasadas de la nación de Israel. La desobediencia de la nación había llevado a su derrota y a la entrega de su territorio a extranjeros, quienes se mezclaron con los judíos y ahora eran señalados como personas no deseadas y alejadas de la salvación ofrecida a los judíos. Estas circunstancias aunque adversas no detuvieron a este hombre a brindar ayuda no midiendo el resultado que podía obtener.

El pensamiento posmoderno que prevalece en la sociedad actual impulsa a las personas a valorar a los demás según criterios de medición social. En este contexto, la amistad, el compromiso, el compañerismo y los actos bondadosos se reservan para quienes se ajustan a este pensamiento. La cultura del valor social se centra en posesiones, popularidad y en aquellos que son marionetas del status quo. Este tipo de comportamiento es de esperarse por aquellos que no tienen a Dios en su noticia, es motivo de alarma cuando incluso la iglesia adopta esta cultura.

Este hombre, que yace al borde la muerte, representa a aquellos que se acercan a Jesús después de haber sido marcados por el pecado y la maldad, habiendo salido de una vida de esclavitud. El pecado les ha arrebatado la felicidad, ha roto sus relaciones, y ha dejado cicatrices en sus cuerpos debido a una vida entregada al placer y los vicios. Sin embargo, Jesús se presenta en medio de su situación, les ofrece perdón,y les da una nueva naturaleza. Así, comienza un proceso de transformación y renovación.

El samaritano que encontramos en la parábola es una viva representación del ministerio de la iglesia hacia aquellos que son rescatados por Dios. Este ministerio no se detiene en el pasado de las personas que recibieron heridas causadas por el pecado y los errores cometidos; en cambio se basa en el proceso de restauración que Dios ha comenzado en sus vidas. El samaritano aunque prometió regresar, el tiempo en que estuvo ausente, fue cubierto por otros. Ocurre de igual forma en el contexto de la familia de la fe; todos están comprometidos en el hermoso proceso de restauración.

El ministerio de la iglesia, guiado por el Espíritu Santo, se manifiesta a través de las herramientas proporcionadas por Dios: el vino y el aceite. Estos elementos representan curación, deleite, gozo, sanidad y restauración. Algunos individuos requieren un cuidado breve, mientras que otros necesitan un apoyo prolongado y atento. En todos los casos, lo esencial es ofrecer sanidad y restauración con el amor y la gracia que Dios nos ha dado.

¿Por Qué Me Abandonaste?

¿Alguna vez te has sentido abandonado o abandonada? ¿Qué causó esa sensación? Al reflexionar sobre estas preguntas, el sentimiento de abandono vuelve a apoderarse de ti. Tal vez fue el abandono de tus padres o de uno de ellos; el divorcio inesperado; la traición de un pastor o líder en quien confiabas; los hermanos que te dieron la espalda cuando pecaste y te etiquetaron como hijo del diablo; los amigos que dejaron de hablarte porque no querías participar en sus actividades. La lista puede podría seguir, pero ya entiendes a lo que me refiero.

El abandono deja marcas imborrables en los seres humanos especialmente cuando dependías de esa persona. ¿Qué pasa si quien que te abandono fue la iglesia? ¿Sientes que falló al no hacer lo más importante–amar y tener misericordia–cuande más lo necesitabas? En este escrito, examinaremos detenidamente la parábola del buen samaritano, que se encuentra en Lucas 10:25-37.

En un diálogo sobre cómo heredar la vida eterna, un joven inquieto se acerca a Jesús en busca de orientación. Jesús le plantea dos preguntas cruciales: ¿qué está escrito en la ley? ¿cómo la interpretas? El joven rápido en su respuesta , resume la ley con las palabras que conocemos: amarás al Señor con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Jesús le responde, ve y haz esto para que vivas. Al parecer este joven estaba buscando una respuesta de confirmación más específica o quizás una aclaración y le pregunta a Jesús ¿quién es mi prójimo? Veremos cómo el Señor le responde.

En la narración que sigue, se ilustra el abandono por parte de aquellos encargados de proteger y velar por los menos afortunados. Sin embargo, antes de apresurarnos, observemos al personaje en cuestión, quien no está definido por su nacionalidad, posición o estatus. El texto bíblico menciona que descendía de Jerusalén hacia Jericó, lo que nos permite suponer que podría estar regresando de adorar en el templo o de una actividad cotidiana en el mercado. En última instancia, la procedencia del personaje no es relevante para el mensaje central de lo que queremos resaltar.

En la vida, todos seguimos un rumbo hacia un destino que creemos conveniente, eligiendo las rutas que consideramos más adecuadas para alcanzarlo. Sin embargo, no podemos prever los obstáculos que retrasarán nuestra llegada. La parábola ilustra un hombre que, tras ser robado, golpeado y abandonado como muerto, enfrenta una dura realidad: el abandono total. Esta imagen refleja una paradoja de la vida que muchos han experimentado, donde la dignidad, la virginidad, la identidad, los bienes materiales, los sueños, las ideas y las metas son despojados. La sensación de haber sido robado y golpeado es palpable, como lo expresa la frase «me diste un golpe bajo,» que denota acciones malintencionadas destinadas a causar daño y dificultar el logro de nuestros deseos. Estos golpes no solo han dejado a muchas personas irreconocibles, sino que también han apagado la luz en sus ojos, el deseo de vivir y luchar, y han endurecido sus corazones, llevándolos a un estado casi de muerte en vida.

En ese estado casi de muerte en vida, aún mantenemos la esperanza de que en nuestro camino aparecerán personas capaces de ayudarnos a salir del abandono. Estas personas se identifican por su nivel de vida, sus proyecciones, su trayectoria, su posición y otros aspectos relevantes. La incertidumbre persiste: ¿nos decepcionarán o, por el contrario, nos brindarán la ayuda que necesitamos para recuperarnos?

No te pierdas la segunda parte de este escrito…

«Piensa y Acciona»

Nacho

¿Entiendes lo que lees?

¿Alguna vez has tenido que leer un libro, documento, mensaje o alguna otra cosa que requiere comprensión más de una vez? A todos nos ha pasado que la primera vez no entendimos el mensaje o dudamos del contenido y eso nos llevó a una segunda o tercera lectura. ¿Sabes? Dios quiere que entendamos Su Palabra y la interpretemos correctamente.

Un personaje importante le preguntó a Jesús qué cosas podía hacer para heredar la vida eterna (Lucas 10:25-37). Este era un escriba quien era parte del grupo que se dedicaba a interpretar la ley. Esta interpretación salía en parte del consejo y sabiduría de los ancianos del pueblo y también de las discusiones de la ley de parte de los rabínos. Se recurría a esa sabiduría que se iba adquiriendo a través de las experiencias de vida y al conocimiento de la ley dada por Moisés. Todo esto luego fue recogido y plasmado en lo que se conoce como el Talmud.

Un escriba debía de tener el mensaje claro y no tener tal interrogante. Una de dos cosas puede ser posible aquí: tenía una respuesta que le daba seguridad y buscaba una afirmación ó no había entendido el mensaje la primera vez. Hay dos preguntas que Jesús le hace a este escriba: ¿qué está escrito en la ley? ¿cómo lees? Jesús no está interesado en lo que dice sino en cómo el escriba la interpretaba. La lectura junto con la interpretación modifica la conducta del individuo y es allí donde Jesús quiere llegar.

El pensamiento judío concerniente a la salvación se concentraba en qué acciones garantizaban la vida eterna. Jesús le pregunta a este personaje si conocía la ley a lo que rápido contestó que sí. Pero, Jesús lo redirige de la lectura a la interpretación. Jesús le dice «ve y haz lo que dice la ley». Aquí el escriba se quiere pasar de listo–así decían en mi barrio. Y, ¿quién es mi prójimo? Él tenía un concepto de quién era su prójimo. Solo estaba buscando aprobación de Jesús. Para él, su prójimo eran aquellos iguales a él; que podían devolver un favor hecho. Los enfermos, niños, mujeres, vagabundos y mucho menos los samaritanos eran excluidos de ese grupo de privilegio.

Jesús pasa a narrar una parábola que conocemos como la del buen samaritano. ¿Quién es el personaje principal? Alguien odiado por los escribas, ¡los samaritanos! Jesús quería que este escriba entendiera el mensaje y el corazón de Dios. No se trata de conocer lo que se lee, se trata de una buena interpretación.

La Palabra de Dios está al alcance de todos nosotros y necesitamos leerla, pero más que todo darle una buena interpretación que sea práctica. Los fariseos no creían en Jesús, pero entendían que el escudriñar las Escrituras los conducía a la salvación. Jesús le dice «ellas son las que dan testimonio de mi». Es imposible creen en la Biblia y no creer en Jesús. El diácono Felipe le preguntó al etíope– que iba leyendo las Escrituras– si entendía lo que estaba leyendo a lo que este le respondió, «no hay quien me la explique» (Hechos 8:26-38).

Una interpretación correcta de lo que Dios nos está diciendo nos lleva a realizar su voluntad la cual es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). ¿Estás entendiendo lo que Dios te ha hablado? ¿Cómo lo estás interpretando? Permite al Espíritu Santo que moldee tu manera de pensar, tu manera de ver las cosas y tu interpretación de las mismas. Una buena interpretación nos lleva a una mejor conducta y nos ayuda a practicar la justicia.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

El Evangelio Que No Me Predicaron

El evangelio es el mensaje cristiano, su proclamación, o las «buenas nueva», referidas especialmente a las enseñanzas de Jesús acerca del reino de Dios y a la predicación de la iglesia en cuanto a Jesús. Él es la buena noticia dándose en sacrificio por nuestros pecados, pagando nuestra culpa, perdonándonos y dándonos acceso al Padre. Somos sus hijos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efesios 1:3).

El evangelio es sencillo; no hay nada complicado que no pueda ser entendido y aceptado. En Mateo 11 verso 30, el Señor Jesús dijo, «Mi yugo es fácil, y ligera mi carga». Hay muchos «evangelios» que han surgido, pero hay un solo «evangelio de Jesucristo». ¿Por qué dentro de las congregaciones se predica y enseña un evangelio diferente? ¿Por qué se quiere privar a muchos de conocer el evangelio de Jesucristo?

Se ha predicado un evangelio de fe sin arrepentimiento resultando en una religión hipócrita y presuntuosa. Esto ha producido personas que están aferradas a una creencia, la defienden, la manipulan y articulan en palabras de tal manera que quienes le escuchan son acusados de infieles y merecedores del infierno. Por otro lado, se ha predicado un evangelio de arrepentimiento sin fe resultando en remordimiento inútil y frustrante. Estos son acusados constantemente por su conciencia y por sus «hermanos en la fe». A este evengelio se le tiene que añadir constantemente una dosis de buenas obras que calmen la conciencia de toda culpabilidad.

El evangelio de Jesucristo ofrece perdón de pecados a todos aquellos que ponen su fe en Jesús; trae liberación de ataduras y conductas pecaminosas a quienes ponen su confianza en él. Es capaz de perdonar a una mujer sorprendida en el acto de adulterio (Juan 8); restaura a quienes lo niegan (Juan 21: 15-17); transforma a los perseguidores de la iglesia (Hechos 9). El evangelio no solo llega al pobre también alcanza al rico; llega al esclavo y al amo; no importa la raza, el color o la etnia. Por cuanto el evangelio es Jesús, transforma a todos aquellos que lo aceptan en su corazón. No hay verdad tan liberadora que sentir el perdón de los pecados y tener la seguridad de que Dios está dispuesto a restaurar lo que se ha perdido (Lucas 19:10).

Ese es el evangelio que debe ser predicado a este mundo que busca identidad, reconocimiento y aceptación. Ese es el evangelio que debe ser sostenido en las congregaciones; predicado desde los altares y desde la esquina en la calle. Este es el evangelio que no me predicaron: Este mensaje es verdadero y todo el mundo debe creerlo: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero (1 Timoteo 1:15).

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas-crecimiento cristiano sostenible 2nda parte

«Lo que tenemos en nuestras mentes va condicionando la conducta que reflejamos en el exterior» (1era parte).

Para entender el concepto de lo que son las estructuras mentales es bueno estudiar lo que son las estructuras en un sentido general. 

Una estructura es definida como el conjunto de los elementos importantes de un cuerpo, un edificio u otra cosa. Suele relacionarse con la armadura que sirve de soporte para ese determinado cuerpo o edificio. El término proviene del latin structūra.

Hay 3 funciones principales y 2 características deseables para que una estructura sea eficaz: (1) soportar cargas, (2)mantener la forma, (3)proteger partes delicadas, (4)ligeras y (5)estables.

Funciones: 

  1. Soportar cargas- las fuerzas o carga siempre están presentes en la naturaleza: la gravedad, el viento, las olas, etc. 
  1. Mantener la forma- es fundamental que no se deformen, porque de ocurrir, los cuerpos se rompen. Esto puede ocurrir mediante terremotos o el desgaste con el tiempo. 
  1. Proteger partes delicadas- una estructura debe proteger las partes delicadas. 

Características: 

  1. Ligeras- deben ser ligeras porque si es muy pesada, podría venirse al suelo y se echarían a perder los materiales. 
  1. Estables- la estructura no puede caerse aunque reciba diferentes cargas. 

¿Qué materiales se deben usar? Los materiales son escogidos de acuerdo al peso que va a soportar la estructura. Si es construcción de edificios, puentes, o túneles, se usan varios elementos tales como ladrillos, bloques, cemento, agua, arena, acero, o madera. Es de vital importancia escoger los mejores materiales al momento de construcción para obtener durabilidad, que cumplan con las normativas, porque son más seguros, porque tienen funcionalidad óptima, contaminan menos, tienen mayor eficiencia energética y revalorizan las construcciones. 

Visto lo que son las estrucuras en un sentido general, analicemos las estructuras mentales. 

Los seres humanos descubren e interactuan con el mundo que les rodea como resultado de una educación inicial en sus primeras experiencias. Desde ahí se comienza a construir sus propias estructuras mentales, que representan y a la vez interpretan el entorno que les rodea. En ocasiones se quiere hacer creer que los comportamientos, reacciones y respuestas a los diferentes escenarios que presenta la vida surgen de un vacío. ¡Nada surge del vacío! Las estructuras mentales que se han ido construyendo durante los años son las responsables de esto. Estos escenarios se producen en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la vida cristiana, en el ministerio y en todo lugar donde interactuamos con los demás. 

Algunos ejemplos de las respuestas de los individuos a los escenarios que presenta la vida son: resistencia a los cambios , reacciones emocionales como la ira, el enojo, la tristeza, la ansiedad, pensamientos suicidas, vicios-como forma de escape y la toma de decisiones.

Hay una corriente de pensamientos, emociones y pasiones que están activos en una persona, sin que el consciente se dé cuenta; ejercen una influencia sobre su conducta, y muchas veces, hasta engañan”. Estos son los mecanismos de defensa los cuales están presentes en todos los seres humanos y ejercen una influencia marcada sobre el comportamiento humano. Son aquellos mecanismos, principalmente inconscientes que los individuos emplean para defenderse de emociones o pensamientos que producirían ansiedad, sentimientos depresivos o una herida en la auto-estima si llegasen a la consciencia.  

¿Cómo se pueden restructurar los pensamientos o cambiar la perspectiva de la vida en las diferentes etapas de manera que ésta sea fructífera e impacte a otros?  Venir al Señor en arrepentimiento es el primer paso hacia una vida victoriosa pero no puede quedarse ahí. Es intentar subir al segundo piso de una casa quedándose en el primer escalón o no utilizar el ascensor. 

Continúa…….

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas- crecimiento cristiano sostenible 1era parte

¿Qué se entiende por un cristiano maduro? ¿Cuáles son algunos de los retos en la vida cristiana para avanzar espiritualmente? ¿Cuáles son algunas características de madurez espiritual? ¿Cómo cambiar la manera de analizar las situaciones de la vida? 

Ser perseverante en el camino del Señor es una cualidad que todo cristiano debe mostrar a lo largo de su vida cristiana. No tenerla lleva a una vida ambivalente, infructuosa y desquilibrada. Son muchos los que a pesar de aceptar a Jesús como Salvador no pueden mantener un nivel de madurez y crecimiento. Su carácter no les facilita la capacidad de enfrentar las demandas de la realidad. Venir al Señor en arrepentimiento es el primer paso hacia una vida victoriosa pero si se queda en ese primer escalón no podrá disfrutar de una vida plena en el Señor. 

El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Roma les dice que después de entregar el cuerpo al Señor como un sacrificio vivo, le sigue la rendición de la mente y la manera de analizar las situaciones diarias.1 La salvación en su plenitud es salud integral y es una obra que Dios va realizando hasta el día de Jesucristo.2  

Veamos cómo se va efectuando el proceso de la madurez en la vida del cristiano y cómo seguir en un crecimiento estable y saludable. 

El apóstol Pablo hace una inivitación a los creyentes de Filipos y también a todos aquellos cristianos de todo lugar, época y region escribiendo lo siguiente: 

 Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.  Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, además de lo que han visto en mí y el Dios de paz estará con ustedes.3 

El consejo es a revisar lo que hay en nuestra mente con la intención de filtrar todo aquello que se va acumulando e ir desechando lo que hace daño. Alguien dijo que somos lo que pensamos o sea que lo que tenemos en nuestras mentes va condicionando la conducta que reflejamos en el exterior.

Todos los seres humanos tienen diferentes maneras de ventilar sus emociones, mostrar comportamientos, tener reacciones y respuestas a las situaciones de la vida. ¿Cómo lo hacen? A través de las estructuras mentales. ¿Qué son estas? Son impresiones que hay en nuestros cerebros, que condicionan nuestras actitudes, comportamientos y costumbres. ¿Cómo se forman? Se forman por las experiencias acumuladas a través del tiempo, vividas en la familia, en la escuela y en las relaciones con otros individuos.  

Las estructuras mentales son aprendidas e incorporadas a nuestro diario vivir y se manifiestan en reacciones y respuestas que damos a los problemas y situaciones. Esto se debe a que las experiencias y aprendizaje del pasado quedan grabados en nuestro subconsciente. Esto es conocido como marco de referencia. Las emociones y sentimientos se van moldeando de acuerdo a estas estructuras mentales. Estas son cambiables de acuerdo a cómo nos vamos desenvolviendo en la vida y a qué estamos expuestos. No reaccionamos de la misma manera en las diferentes etapas de la vida pues vamos madurando a medida que pasa el tiempo y la perspectiva de la vida cambia.

La forma en que afrontamos las diferentes situaciones vitales basadas en nuestras estructuras mentales determina en gran medida nuestra personalidad. 4  

Esto continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (Ultima Parte) Transición

A través de los escritos anteriores hemos podido ver la transición a la cual Dios nos quiere llevar, desde simples seguidores hasta verdaderos discípulos. Aún en la experiencia de ser discípulos debemos de seguir transicionando a nuevos niveles de gloria.

El profeta Isaías dijo lo siguiente:

Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; ¡las anuncio antes que sucedan! Isaías 42:9

Dios tiene la capacidad de revelar el futuro a sus hijos para que anden apercibidos y no sean tomados por sorpresa. El proverbista dijo en el capítulom22 verso 3 que aquel que es prudente puede discernir el peligro y lo evita, pero el que no tiene el discernimiento sufre las consecuencias.

La revelación del Maestro en la vida del discípulo lo lleva a transicionar de gloria en gloria. Esta comienza en el interior pues tiene el propósito primordial de amoldar y atemperar a lo nuevo que se ha de manifestar. Es progresiva en la experiencia del dicípulo pues Dios lo lleva paso a paso. Esa revelación va mucho más allá de una revelación futurística, es una revelación presente, interna y almática.

Es a través de esa revelación donde se aprende la grandeza del servicio la cual consiste en atender las necesidades de otros. Se recibe visión para la necesidad y también se conoce el carácter.

La revelación nos va llevando a efectuar una oración eficaz que no solo consiste en un pedido a Dios, nos muestra la necesidad paternal, la presencia de Dios, las prioridades, la provisión de Dios, el perdón de Dios, el poder sobre Satanás y la participación en lo divino.

Cuando todos estos elementos en la visión van tomando forma en el discípulo, entonces se está preparado para recibir una asignación misional. Lo que el apóstol Pablo le dijo a la iglesia en Éfeso toma vida, es a saber, el discípulo se convierte en un ministro del Señor, en un servidor que entiende que ha sido llamado para perfeccionar a los santos para que puedan efectuar con eficacia el servicio. Impulsa a otros a llegar a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios para que no sean engañados ni movidos y para que crezcan en todo.

El discípulo se convierte en un cristiano efectivo cuando entiende que su meta es llegar a la medida del varón perfecto; a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Hemos sido llamados por Dios para transicionar entendiendo que todo esto se va efectuando diariamente hasta que Cristo venga. ¿En qué etapa estás?

«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (1era Parte) Transición

La vida del ser humano se compone de relaciones con otros seres humanos. Estas relaciones pueden ser de carácter paternal/filial, matrimonial, laboral, escolar, eclesiástica, etc. Cada una de ellas está regulada por las leyes e instituciones de la interpretación social.

Para que las relaciones interpersonales sean efectivas, cada una de las partes debe tener un conocimiento claro y definido de su rol específico en tal relación. Esto ayuda a evaluar, balancear, apreciar o rechazar dicha relación. Estas relaciones permiten alcanzar ciertos objetivos necesarios para el desarrollo en una sociedad, y también se utiliza como un medio para obtener ciertos beneficios.

Ninguna relación es estática, de lo contrario sería monotona, repetitiva, y hasta fastidiosa. Por lo tanto, toda relación transiciona; no se queda igual, se mueve hacia cosas mejores.

Transición es la acción y efecto de pasar de un modo de ser a otro distinto. Significa que una etapa o proceso termina para darle paso a otro. Toda transición involucra cambios drásticos los cuales son necesarios para llevar esa relación a otro nivel.

Desde el principio de la creación, Dios ha querido relacionarse con el ser humano que fue formado con sus manos a su imagen y semejanza. Siendo él quien creó y formó todas las cosas, se reserva el derecho de establecer cuáles serán las reglas de esa relación. Se puede estar seguro de que Dios llevará al hombre y a la mujer en ese proceso de transición de escalón a escalón. Por esa razón, cuando Dios forma al hombre, le da ordenanzas e instrucciones de cómo mantener esa relación con él. Lo mismo sucedió más adelante con el pueblo de Israel. Dios, a través de su siervo Moisés, les dio leyes, mandamientos y ordenanzas para así formar un pueblo que estuviera en conformidad con los estándares de conducta que Dios exigía.

Muchos años más adelante, llega Jesús-el Emanuel, «Dios con nosotros» para restablecer la relación que el hombre había roto con Dios reconciliándole a través de su sacrificio. Esa relación ahora con Dios, debe ser de su agrado para que se pueda transicionar a niveles más elevados. Hay que ajustarse a sus demandas y ser obedientes en todo aquello que él pide.

«Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! (2 Corintios 5:17). «Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús» (Romanos 8:1).

Los seres humanos se enfocan mucho en la acción, en lo que se puede lograr y en las metas personales y así obtener reconocimiento de los demás. El slogan del mundo es «dime qué haces; qué estudiaste; dónde trabajas; cuánto dinero tienes y entonces definiré quién eres’. Le da más importancia a lo que se hace más que a la persona que realiza las cosas. Por el contrario, en la relación con Cristo, lo que define no es lo que se hace sino quién eres en él.

¿Por qué enfocarse tanto en lo que se hace si lo más importante es quién eres ante él?

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

Mayordomos Incompletos

¿Te acuerdas de la parábola narrada por Jesús del hombre rico que se jactaba de la ganancia de sus bienes? Esta se encuentra en Lucas 12 versos 12 al 21.

Allí se nos presenta a un hombre rico, con una hacienda muy productiva y por lo tanto, con un futuro halagador. Él había preparado el terreno de tal manera que éste era muy fértil. Lo que sembró produjo una cosecha inesperada abundante de tal manera que puso a este hombre a pensar qué haría con tanta cosecha. Se dio cuenta de que sus almacenes eran muy limitados en espacio para la nueva cosecha. En su mente trazó un plan de derribar los graneros actuales y construirlos más grandes, con más capacidad de almacenaje. Este hombre no solo tenía una cosecha abundante, su capacidad e inteligencia lo habían llevado a adquirir muchos bienes.

Cada uno de nosotros es un mayordomo que tiene a disposición diferentes recursos que no necesariamente son finanzas. Estos pueden ser el matrimonio, el trabajo, el ministerio, el tiempo, la casa, el carro y usted puede nombrar muchas más.

¿Que tenía este hombre digno de imitar?

Primero, era sabio pues aplicó el conocimiento adquirido en cuanto a la agricultura para obtener buenas cosechas. La sabiduría es tener la capacidad de aplicar el conocimiento a las diferentes situaciones de la vida para obtener mejores resultados. Lo segundo en este hombre era su visión. Preparó un plan para el futuro de su cosecha y su sustento. La preparación para seguir obteniendo resultados favorables en nuestra mayordomía depende de un buen plan a seguir. Lo tercero que vemos en este hombre es que entendió que lo que tenía lo llevaría a estar libre de preocupaciones, sustento a granel, complacencia y reposo.

¿Cuál fue su problema? ¡Su egocentrismo! Creyó que la vida giraba en torno a él solamente. No le dio gloria a Dios por los resultados obtenidos y se entronó; no pensó en compartir c on aquellos desamparados a su alrededor, y según él, su inteligencia y sabiduría eran innatas en él y debido a ello obtuvo el resultado de una gran cosecha.

Nos convertimos en mayordomos incompletos cuando no pensamos en los demás. Si tienes un matrimonio exitoso, ayuda a quien está lidiando con situaciones difíciles en su matrimonio. Si tienes un buen trabajo, trata de ayudar a tu hermano o amigo que no tiene. Si estás cómodo financieramente, procura extender tu mano hacia el necesitado.

No te creas el autosuficiente. Las aves de los cielos son alimentadas por Dios; los lirios del campo son embellecidos por Dios. Lo que tienes es producto no necesariamente por tu fidelidad, pero si por la fidelidad de Dios que nos bendice.

Para ser un mayordomo completo se necesita reconocer nuestra dependencia de Dios, hacer uso de los principios bíblicos, tener amor sincero, reconocer que la sabiduría comienza con el temor a Dios, echar a un lado la arrogancia y el orgullo, entender de que aún nosotros le pertenecemos a Dios.

Ten cuidado porque puedes hoy escuchar la misma voz y el mismo mensaje que escuchó este rico de la parábola.

«Piensa y Acciona»

Nacho