¿Por Qué Me Abandonaste? 2nda parte

En los medios de comunicación, tanto sociales como noticiosos, a menudo nos informan sobre casos desgarradores de recién nacidos, ancianos y animales que han sido abandonados por sus familias o cuidadores. La angustia que deben experimentar estos seres es difícil de imaginar. Ser dejado a la intemperie, al azar o a la benevolencia de un extraño debe ser una experiencia extremadamente dolorosa y desoladora.

Los seres humanos no están diseñados para vivir en soledad ni para sentirse abandonados por la sociedad. Estamos hechos para convivir y relacionarnos con otros seres humanos. Este principio se refleja en las Escrituras cuando Dios crea al primer ser humano, Adán. El escritor bíblico señala que “para Adán no se halló ayuda que le fuera idónea” (Génesis 2:20). Esta afirmación sugiere que el plan divino para el ser humano incluye la compañía y el apoyo de otros seres humanos, destacando que la existencia plena y significativa se encuentra en la relación y la interacción con nuestros semejantes.

En la parábola del Buen Samaritano, Jesús describe a un hombre que, tras ser asaltado y dejado casi muerto en el camino de Jerusalén a Jericó, se enfrenta a una agonía extrema. Este hombre probablemente experimentó pensamientos aterradores sobre su posible muerte, temores sobre si su familia alguna vez conocería su destino, y una profunda desesperanza mientras yacía herido, ensangrentado y sin poder moverse.

¿Te has sentido alguna vez en una situación de tal vulnerabilidad, inseguro y abandonado, con pensamientos tan oscuros como el deseo de rendirte o de acabar con tu vida.? Aún en esos momentos más desesperados, hay un tenue rayo de esperanza que persiste, sosteniendo la creencia de que la situación puede mejorar y que el futuro puede ofrecer algo mejor.

Afortunadamente para el hombre en la parábola, se encontraba en un camino transitado por viajeros. Esto le daba la posibilidad de recibir ayuda de alguien movido por la compasión. Aunque la espera probablemente fue larga y llena de dolor, y aunque la vida parecía desvanecerse con cada segundo, el hecho de que la ayuda pudiera estar cerca mantenía viva una chispa de esperanza.

Finalmente, se oyen los pasos de un individuo descrito como un sacerdote del Templo. Aunque el relato no detalla si el moribundo pudo identificar a este sacerdote en ese momento de debilidad y vulnerabilidad, es natural pensar que al escuchar estos pasos, el herido recuperó por un instante la esperanza de ser auxiliado.

Este sacerdote se encuentra con el hombre herido, casi muerto, y decide no ayudarle. Es razonable suponer que el sacerdote podría estar regresando a su hogar tras cumplir con sus deberes en el Templo, donde su rol era crucial para la vida espiritual del pueblo: ofrecer sacrificios, ministrar y mantener la relación entre el pueblo y Dios.

La Ley de Moisés, como se menciona en Levítico 21:1-4, prohibía a los sacerdotes tocar cadáveres o estar en contacto con cuerpos muertos, salvo en casos de familiares cercanos. El sacerdote en la parábola, al no acercarse al herido, podría estar intentando cumplir con esta ordenanza y evitar el riesgo de contaminación ritual. Por lo tanto, aunque su acción puede parecer falta de misericordia, podría interpretarse como un intento de mantener su pureza ritual.

Después del sacerdote, pasa por allí un levita, también miembro de la tribu de Leví, cuyo papel era asistir al sacerdote en sus funciones. Al igual que el sacerdote, los levitas estaban sujetos a las mismas leyes de pureza respecto a los muertos. El levita, a diferencia del sacerdote, se acerca al herido pero, en lugar de ofrecer ayuda, continúa su camino.

Tanto el sacerdote como el levita decidieron continuar hacia su hogar y entorno cotidiano en lugar de ofrecer ayuda al hombre herido. Su adhesión rígida a las leyes rituales los cegó ante la necesidad inmediata del prójimo, llevándolos a ignorar los dos mandamientos fundamentales que Jesús destacó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-40). Estos mandamientos, según Jesús, son la base de toda la Ley y los Profetas, y deberían guiar nuestras acciones y decisiones.

La actitud de estos personajes puede reflejar una crítica hacia aquellos que, enfocados en el cumplimiento de normas religiosas, pierden de vista la esencia del amor y la compasión. En este contexto, el cumplimiento estricto de las reglas rituales se convierte en una barrera que impide la verdadera práctica de la misericordia.

Es comprensible que, si has tenido experiencias dolorosas con personas o instituciones que se autodenominan religiosas, puedas sentir un resentimiento hacia todo lo que representan. Esa sensación de abandono y la falta de compasión que has experimentado pueden haber herido profundamente tu confianza en la iglesia o en las prácticas religiosas en general. Es natural que estas experiencias aisladas puedan afectar tu percepción y provocar un desinterés o rebelión hacia las instituciones que te han causado dolor.

Sin embargo, es importante recordar que estas experiencias, aunque dolorosas, no representan la totalidad de la fe o la comunidad religiosa. La verdadera esencia del amor y el cuidado, como se enseñó en la parábola, va más allá de las normas y rituales. A veces, es en el ejercicio de la misericordia y el amor genuino donde podemos encontrar un sentido más profundo de conexión y sanación, tanto con los demás como con nuestra propia espiritualidad.

No te pierdas la tercera parte de este escrito…

«Piensa y Acciona»

Nacho

¿Por Qué Me Abandonaste?

¿Alguna vez te has sentido abandonado o abandonada? ¿Qué causó esa sensación? Al reflexionar sobre estas preguntas, el sentimiento de abandono vuelve a apoderarse de ti. Tal vez fue el abandono de tus padres o de uno de ellos; el divorcio inesperado; la traición de un pastor o líder en quien confiabas; los hermanos que te dieron la espalda cuando pecaste y te etiquetaron como hijo del diablo; los amigos que dejaron de hablarte porque no querías participar en sus actividades. La lista puede podría seguir, pero ya entiendes a lo que me refiero.

El abandono deja marcas imborrables en los seres humanos especialmente cuando dependías de esa persona. ¿Qué pasa si quien que te abandono fue la iglesia? ¿Sientes que falló al no hacer lo más importante–amar y tener misericordia–cuande más lo necesitabas? En este escrito, examinaremos detenidamente la parábola del buen samaritano, que se encuentra en Lucas 10:25-37.

En un diálogo sobre cómo heredar la vida eterna, un joven inquieto se acerca a Jesús en busca de orientación. Jesús le plantea dos preguntas cruciales: ¿qué está escrito en la ley? ¿cómo la interpretas? El joven rápido en su respuesta , resume la ley con las palabras que conocemos: amarás al Señor con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Jesús le responde, ve y haz esto para que vivas. Al parecer este joven estaba buscando una respuesta de confirmación más específica o quizás una aclaración y le pregunta a Jesús ¿quién es mi prójimo? Veremos cómo el Señor le responde.

En la narración que sigue, se ilustra el abandono por parte de aquellos encargados de proteger y velar por los menos afortunados. Sin embargo, antes de apresurarnos, observemos al personaje en cuestión, quien no está definido por su nacionalidad, posición o estatus. El texto bíblico menciona que descendía de Jerusalén hacia Jericó, lo que nos permite suponer que podría estar regresando de adorar en el templo o de una actividad cotidiana en el mercado. En última instancia, la procedencia del personaje no es relevante para el mensaje central de lo que queremos resaltar.

En la vida, todos seguimos un rumbo hacia un destino que creemos conveniente, eligiendo las rutas que consideramos más adecuadas para alcanzarlo. Sin embargo, no podemos prever los obstáculos que retrasarán nuestra llegada. La parábola ilustra un hombre que, tras ser robado, golpeado y abandonado como muerto, enfrenta una dura realidad: el abandono total. Esta imagen refleja una paradoja de la vida que muchos han experimentado, donde la dignidad, la virginidad, la identidad, los bienes materiales, los sueños, las ideas y las metas son despojados. La sensación de haber sido robado y golpeado es palpable, como lo expresa la frase «me diste un golpe bajo,» que denota acciones malintencionadas destinadas a causar daño y dificultar el logro de nuestros deseos. Estos golpes no solo han dejado a muchas personas irreconocibles, sino que también han apagado la luz en sus ojos, el deseo de vivir y luchar, y han endurecido sus corazones, llevándolos a un estado casi de muerte en vida.

En ese estado casi de muerte en vida, aún mantenemos la esperanza de que en nuestro camino aparecerán personas capaces de ayudarnos a salir del abandono. Estas personas se identifican por su nivel de vida, sus proyecciones, su trayectoria, su posición y otros aspectos relevantes. La incertidumbre persiste: ¿nos decepcionarán o, por el contrario, nos brindarán la ayuda que necesitamos para recuperarnos?

No te pierdas la segunda parte de este escrito…

«Piensa y Acciona»

Nacho

¿Entiendes lo que lees?

¿Alguna vez has tenido que leer un libro, documento, mensaje o alguna otra cosa que requiere comprensión más de una vez? A todos nos ha pasado que la primera vez no entendimos el mensaje o dudamos del contenido y eso nos llevó a una segunda o tercera lectura. ¿Sabes? Dios quiere que entendamos Su Palabra y la interpretemos correctamente.

Un personaje importante le preguntó a Jesús qué cosas podía hacer para heredar la vida eterna (Lucas 10:25-37). Este era un escriba quien era parte del grupo que se dedicaba a interpretar la ley. Esta interpretación salía en parte del consejo y sabiduría de los ancianos del pueblo y también de las discusiones de la ley de parte de los rabínos. Se recurría a esa sabiduría que se iba adquiriendo a través de las experiencias de vida y al conocimiento de la ley dada por Moisés. Todo esto luego fue recogido y plasmado en lo que se conoce como el Talmud.

Un escriba debía de tener el mensaje claro y no tener tal interrogante. Una de dos cosas puede ser posible aquí: tenía una respuesta que le daba seguridad y buscaba una afirmación ó no había entendido el mensaje la primera vez. Hay dos preguntas que Jesús le hace a este escriba: ¿qué está escrito en la ley? ¿cómo lees? Jesús no está interesado en lo que dice sino en cómo el escriba la interpretaba. La lectura junto con la interpretación modifica la conducta del individuo y es allí donde Jesús quiere llegar.

El pensamiento judío concerniente a la salvación se concentraba en qué acciones garantizaban la vida eterna. Jesús le pregunta a este personaje si conocía la ley a lo que rápido contestó que sí. Pero, Jesús lo redirige de la lectura a la interpretación. Jesús le dice «ve y haz lo que dice la ley». Aquí el escriba se quiere pasar de listo–así decían en mi barrio. Y, ¿quién es mi prójimo? Él tenía un concepto de quién era su prójimo. Solo estaba buscando aprobación de Jesús. Para él, su prójimo eran aquellos iguales a él; que podían devolver un favor hecho. Los enfermos, niños, mujeres, vagabundos y mucho menos los samaritanos eran excluidos de ese grupo de privilegio.

Jesús pasa a narrar una parábola que conocemos como la del buen samaritano. ¿Quién es el personaje principal? Alguien odiado por los escribas, ¡los samaritanos! Jesús quería que este escriba entendiera el mensaje y el corazón de Dios. No se trata de conocer lo que se lee, se trata de una buena interpretación.

La Palabra de Dios está al alcance de todos nosotros y necesitamos leerla, pero más que todo darle una buena interpretación que sea práctica. Los fariseos no creían en Jesús, pero entendían que el escudriñar las Escrituras los conducía a la salvación. Jesús le dice «ellas son las que dan testimonio de mi». Es imposible creen en la Biblia y no creer en Jesús. El diácono Felipe le preguntó al etíope– que iba leyendo las Escrituras– si entendía lo que estaba leyendo a lo que este le respondió, «no hay quien me la explique» (Hechos 8:26-38).

Una interpretación correcta de lo que Dios nos está diciendo nos lleva a realizar su voluntad la cual es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). ¿Estás entendiendo lo que Dios te ha hablado? ¿Cómo lo estás interpretando? Permite al Espíritu Santo que moldee tu manera de pensar, tu manera de ver las cosas y tu interpretación de las mismas. Una buena interpretación nos lleva a una mejor conducta y nos ayuda a practicar la justicia.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

El Evangelio Que No Me Predicaron

El evangelio es el mensaje cristiano, su proclamación, o las «buenas nueva», referidas especialmente a las enseñanzas de Jesús acerca del reino de Dios y a la predicación de la iglesia en cuanto a Jesús. Él es la buena noticia dándose en sacrificio por nuestros pecados, pagando nuestra culpa, perdonándonos y dándonos acceso al Padre. Somos sus hijos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efesios 1:3).

El evangelio es sencillo; no hay nada complicado que no pueda ser entendido y aceptado. En Mateo 11 verso 30, el Señor Jesús dijo, «Mi yugo es fácil, y ligera mi carga». Hay muchos «evangelios» que han surgido, pero hay un solo «evangelio de Jesucristo». ¿Por qué dentro de las congregaciones se predica y enseña un evangelio diferente? ¿Por qué se quiere privar a muchos de conocer el evangelio de Jesucristo?

Se ha predicado un evangelio de fe sin arrepentimiento resultando en una religión hipócrita y presuntuosa. Esto ha producido personas que están aferradas a una creencia, la defienden, la manipulan y articulan en palabras de tal manera que quienes le escuchan son acusados de infieles y merecedores del infierno. Por otro lado, se ha predicado un evangelio de arrepentimiento sin fe resultando en remordimiento inútil y frustrante. Estos son acusados constantemente por su conciencia y por sus «hermanos en la fe». A este evengelio se le tiene que añadir constantemente una dosis de buenas obras que calmen la conciencia de toda culpabilidad.

El evangelio de Jesucristo ofrece perdón de pecados a todos aquellos que ponen su fe en Jesús; trae liberación de ataduras y conductas pecaminosas a quienes ponen su confianza en él. Es capaz de perdonar a una mujer sorprendida en el acto de adulterio (Juan 8); restaura a quienes lo niegan (Juan 21: 15-17); transforma a los perseguidores de la iglesia (Hechos 9). El evangelio no solo llega al pobre también alcanza al rico; llega al esclavo y al amo; no importa la raza, el color o la etnia. Por cuanto el evangelio es Jesús, transforma a todos aquellos que lo aceptan en su corazón. No hay verdad tan liberadora que sentir el perdón de los pecados y tener la seguridad de que Dios está dispuesto a restaurar lo que se ha perdido (Lucas 19:10).

Ese es el evangelio que debe ser predicado a este mundo que busca identidad, reconocimiento y aceptación. Ese es el evangelio que debe ser sostenido en las congregaciones; predicado desde los altares y desde la esquina en la calle. Este es el evangelio que no me predicaron: Este mensaje es verdadero y todo el mundo debe creerlo: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero (1 Timoteo 1:15).

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas-crecimiento cristiano sostenible 2nda parte

«Lo que tenemos en nuestras mentes va condicionando la conducta que reflejamos en el exterior» (1era parte).

Para entender el concepto de lo que son las estructuras mentales es bueno estudiar lo que son las estructuras en un sentido general. 

Una estructura es definida como el conjunto de los elementos importantes de un cuerpo, un edificio u otra cosa. Suele relacionarse con la armadura que sirve de soporte para ese determinado cuerpo o edificio. El término proviene del latin structūra.

Hay 3 funciones principales y 2 características deseables para que una estructura sea eficaz: (1) soportar cargas, (2)mantener la forma, (3)proteger partes delicadas, (4)ligeras y (5)estables.

Funciones: 

  1. Soportar cargas- las fuerzas o carga siempre están presentes en la naturaleza: la gravedad, el viento, las olas, etc. 
  1. Mantener la forma- es fundamental que no se deformen, porque de ocurrir, los cuerpos se rompen. Esto puede ocurrir mediante terremotos o el desgaste con el tiempo. 
  1. Proteger partes delicadas- una estructura debe proteger las partes delicadas. 

Características: 

  1. Ligeras- deben ser ligeras porque si es muy pesada, podría venirse al suelo y se echarían a perder los materiales. 
  1. Estables- la estructura no puede caerse aunque reciba diferentes cargas. 

¿Qué materiales se deben usar? Los materiales son escogidos de acuerdo al peso que va a soportar la estructura. Si es construcción de edificios, puentes, o túneles, se usan varios elementos tales como ladrillos, bloques, cemento, agua, arena, acero, o madera. Es de vital importancia escoger los mejores materiales al momento de construcción para obtener durabilidad, que cumplan con las normativas, porque son más seguros, porque tienen funcionalidad óptima, contaminan menos, tienen mayor eficiencia energética y revalorizan las construcciones. 

Visto lo que son las estrucuras en un sentido general, analicemos las estructuras mentales. 

Los seres humanos descubren e interactuan con el mundo que les rodea como resultado de una educación inicial en sus primeras experiencias. Desde ahí se comienza a construir sus propias estructuras mentales, que representan y a la vez interpretan el entorno que les rodea. En ocasiones se quiere hacer creer que los comportamientos, reacciones y respuestas a los diferentes escenarios que presenta la vida surgen de un vacío. ¡Nada surge del vacío! Las estructuras mentales que se han ido construyendo durante los años son las responsables de esto. Estos escenarios se producen en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la vida cristiana, en el ministerio y en todo lugar donde interactuamos con los demás. 

Algunos ejemplos de las respuestas de los individuos a los escenarios que presenta la vida son: resistencia a los cambios , reacciones emocionales como la ira, el enojo, la tristeza, la ansiedad, pensamientos suicidas, vicios-como forma de escape y la toma de decisiones.

Hay una corriente de pensamientos, emociones y pasiones que están activos en una persona, sin que el consciente se dé cuenta; ejercen una influencia sobre su conducta, y muchas veces, hasta engañan”. Estos son los mecanismos de defensa los cuales están presentes en todos los seres humanos y ejercen una influencia marcada sobre el comportamiento humano. Son aquellos mecanismos, principalmente inconscientes que los individuos emplean para defenderse de emociones o pensamientos que producirían ansiedad, sentimientos depresivos o una herida en la auto-estima si llegasen a la consciencia.  

¿Cómo se pueden restructurar los pensamientos o cambiar la perspectiva de la vida en las diferentes etapas de manera que ésta sea fructífera e impacte a otros?  Venir al Señor en arrepentimiento es el primer paso hacia una vida victoriosa pero no puede quedarse ahí. Es intentar subir al segundo piso de una casa quedándose en el primer escalón o no utilizar el ascensor. 

Continúa…….

«Piensa y Acciona»

Nacho

Rompiendo Esquemas- crecimiento cristiano sostenible 1era parte

¿Qué se entiende por un cristiano maduro? ¿Cuáles son algunos de los retos en la vida cristiana para avanzar espiritualmente? ¿Cuáles son algunas características de madurez espiritual? ¿Cómo cambiar la manera de analizar las situaciones de la vida? 

Ser perseverante en el camino del Señor es una cualidad que todo cristiano debe mostrar a lo largo de su vida cristiana. No tenerla lleva a una vida ambivalente, infructuosa y desquilibrada. Son muchos los que a pesar de aceptar a Jesús como Salvador no pueden mantener un nivel de madurez y crecimiento. Su carácter no les facilita la capacidad de enfrentar las demandas de la realidad. Venir al Señor en arrepentimiento es el primer paso hacia una vida victoriosa pero si se queda en ese primer escalón no podrá disfrutar de una vida plena en el Señor. 

El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Roma les dice que después de entregar el cuerpo al Señor como un sacrificio vivo, le sigue la rendición de la mente y la manera de analizar las situaciones diarias.1 La salvación en su plenitud es salud integral y es una obra que Dios va realizando hasta el día de Jesucristo.2  

Veamos cómo se va efectuando el proceso de la madurez en la vida del cristiano y cómo seguir en un crecimiento estable y saludable. 

El apóstol Pablo hace una inivitación a los creyentes de Filipos y también a todos aquellos cristianos de todo lugar, época y region escribiendo lo siguiente: 

 Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.  Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, además de lo que han visto en mí y el Dios de paz estará con ustedes.3 

El consejo es a revisar lo que hay en nuestra mente con la intención de filtrar todo aquello que se va acumulando e ir desechando lo que hace daño. Alguien dijo que somos lo que pensamos o sea que lo que tenemos en nuestras mentes va condicionando la conducta que reflejamos en el exterior.

Todos los seres humanos tienen diferentes maneras de ventilar sus emociones, mostrar comportamientos, tener reacciones y respuestas a las situaciones de la vida. ¿Cómo lo hacen? A través de las estructuras mentales. ¿Qué son estas? Son impresiones que hay en nuestros cerebros, que condicionan nuestras actitudes, comportamientos y costumbres. ¿Cómo se forman? Se forman por las experiencias acumuladas a través del tiempo, vividas en la familia, en la escuela y en las relaciones con otros individuos.  

Las estructuras mentales son aprendidas e incorporadas a nuestro diario vivir y se manifiestan en reacciones y respuestas que damos a los problemas y situaciones. Esto se debe a que las experiencias y aprendizaje del pasado quedan grabados en nuestro subconsciente. Esto es conocido como marco de referencia. Las emociones y sentimientos se van moldeando de acuerdo a estas estructuras mentales. Estas son cambiables de acuerdo a cómo nos vamos desenvolviendo en la vida y a qué estamos expuestos. No reaccionamos de la misma manera en las diferentes etapas de la vida pues vamos madurando a medida que pasa el tiempo y la perspectiva de la vida cambia.

La forma en que afrontamos las diferentes situaciones vitales basadas en nuestras estructuras mentales determina en gran medida nuestra personalidad. 4  

Esto continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (Ultima Parte) Transición

A través de los escritos anteriores hemos podido ver la transición a la cual Dios nos quiere llevar, desde simples seguidores hasta verdaderos discípulos. Aún en la experiencia de ser discípulos debemos de seguir transicionando a nuevos niveles de gloria.

El profeta Isaías dijo lo siguiente:

Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; ¡las anuncio antes que sucedan! Isaías 42:9

Dios tiene la capacidad de revelar el futuro a sus hijos para que anden apercibidos y no sean tomados por sorpresa. El proverbista dijo en el capítulom22 verso 3 que aquel que es prudente puede discernir el peligro y lo evita, pero el que no tiene el discernimiento sufre las consecuencias.

La revelación del Maestro en la vida del discípulo lo lleva a transicionar de gloria en gloria. Esta comienza en el interior pues tiene el propósito primordial de amoldar y atemperar a lo nuevo que se ha de manifestar. Es progresiva en la experiencia del dicípulo pues Dios lo lleva paso a paso. Esa revelación va mucho más allá de una revelación futurística, es una revelación presente, interna y almática.

Es a través de esa revelación donde se aprende la grandeza del servicio la cual consiste en atender las necesidades de otros. Se recibe visión para la necesidad y también se conoce el carácter.

La revelación nos va llevando a efectuar una oración eficaz que no solo consiste en un pedido a Dios, nos muestra la necesidad paternal, la presencia de Dios, las prioridades, la provisión de Dios, el perdón de Dios, el poder sobre Satanás y la participación en lo divino.

Cuando todos estos elementos en la visión van tomando forma en el discípulo, entonces se está preparado para recibir una asignación misional. Lo que el apóstol Pablo le dijo a la iglesia en Éfeso toma vida, es a saber, el discípulo se convierte en un ministro del Señor, en un servidor que entiende que ha sido llamado para perfeccionar a los santos para que puedan efectuar con eficacia el servicio. Impulsa a otros a llegar a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios para que no sean engañados ni movidos y para que crezcan en todo.

El discípulo se convierte en un cristiano efectivo cuando entiende que su meta es llegar a la medida del varón perfecto; a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Hemos sido llamados por Dios para transicionar entendiendo que todo esto se va efectuando diariamente hasta que Cristo venga. ¿En qué etapa estás?

«Piensa y Acciona»

Nacho

Seguidores-Creyentes-Discípulos (1era Parte) Transición

La vida del ser humano se compone de relaciones con otros seres humanos. Estas relaciones pueden ser de carácter paternal/filial, matrimonial, laboral, escolar, eclesiástica, etc. Cada una de ellas está regulada por las leyes e instituciones de la interpretación social.

Para que las relaciones interpersonales sean efectivas, cada una de las partes debe tener un conocimiento claro y definido de su rol específico en tal relación. Esto ayuda a evaluar, balancear, apreciar o rechazar dicha relación. Estas relaciones permiten alcanzar ciertos objetivos necesarios para el desarrollo en una sociedad, y también se utiliza como un medio para obtener ciertos beneficios.

Ninguna relación es estática, de lo contrario sería monotona, repetitiva, y hasta fastidiosa. Por lo tanto, toda relación transiciona; no se queda igual, se mueve hacia cosas mejores.

Transición es la acción y efecto de pasar de un modo de ser a otro distinto. Significa que una etapa o proceso termina para darle paso a otro. Toda transición involucra cambios drásticos los cuales son necesarios para llevar esa relación a otro nivel.

Desde el principio de la creación, Dios ha querido relacionarse con el ser humano que fue formado con sus manos a su imagen y semejanza. Siendo él quien creó y formó todas las cosas, se reserva el derecho de establecer cuáles serán las reglas de esa relación. Se puede estar seguro de que Dios llevará al hombre y a la mujer en ese proceso de transición de escalón a escalón. Por esa razón, cuando Dios forma al hombre, le da ordenanzas e instrucciones de cómo mantener esa relación con él. Lo mismo sucedió más adelante con el pueblo de Israel. Dios, a través de su siervo Moisés, les dio leyes, mandamientos y ordenanzas para así formar un pueblo que estuviera en conformidad con los estándares de conducta que Dios exigía.

Muchos años más adelante, llega Jesús-el Emanuel, «Dios con nosotros» para restablecer la relación que el hombre había roto con Dios reconciliándole a través de su sacrificio. Esa relación ahora con Dios, debe ser de su agrado para que se pueda transicionar a niveles más elevados. Hay que ajustarse a sus demandas y ser obedientes en todo aquello que él pide.

«Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! (2 Corintios 5:17). «Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús» (Romanos 8:1).

Los seres humanos se enfocan mucho en la acción, en lo que se puede lograr y en las metas personales y así obtener reconocimiento de los demás. El slogan del mundo es «dime qué haces; qué estudiaste; dónde trabajas; cuánto dinero tienes y entonces definiré quién eres’. Le da más importancia a lo que se hace más que a la persona que realiza las cosas. Por el contrario, en la relación con Cristo, lo que define no es lo que se hace sino quién eres en él.

¿Por qué enfocarse tanto en lo que se hace si lo más importante es quién eres ante él?

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

Mayordomos Incompletos

¿Te acuerdas de la parábola narrada por Jesús del hombre rico que se jactaba de la ganancia de sus bienes? Esta se encuentra en Lucas 12 versos 12 al 21.

Allí se nos presenta a un hombre rico, con una hacienda muy productiva y por lo tanto, con un futuro halagador. Él había preparado el terreno de tal manera que éste era muy fértil. Lo que sembró produjo una cosecha inesperada abundante de tal manera que puso a este hombre a pensar qué haría con tanta cosecha. Se dio cuenta de que sus almacenes eran muy limitados en espacio para la nueva cosecha. En su mente trazó un plan de derribar los graneros actuales y construirlos más grandes, con más capacidad de almacenaje. Este hombre no solo tenía una cosecha abundante, su capacidad e inteligencia lo habían llevado a adquirir muchos bienes.

Cada uno de nosotros es un mayordomo que tiene a disposición diferentes recursos que no necesariamente son finanzas. Estos pueden ser el matrimonio, el trabajo, el ministerio, el tiempo, la casa, el carro y usted puede nombrar muchas más.

¿Que tenía este hombre digno de imitar?

Primero, era sabio pues aplicó el conocimiento adquirido en cuanto a la agricultura para obtener buenas cosechas. La sabiduría es tener la capacidad de aplicar el conocimiento a las diferentes situaciones de la vida para obtener mejores resultados. Lo segundo en este hombre era su visión. Preparó un plan para el futuro de su cosecha y su sustento. La preparación para seguir obteniendo resultados favorables en nuestra mayordomía depende de un buen plan a seguir. Lo tercero que vemos en este hombre es que entendió que lo que tenía lo llevaría a estar libre de preocupaciones, sustento a granel, complacencia y reposo.

¿Cuál fue su problema? ¡Su egocentrismo! Creyó que la vida giraba en torno a él solamente. No le dio gloria a Dios por los resultados obtenidos y se entronó; no pensó en compartir c on aquellos desamparados a su alrededor, y según él, su inteligencia y sabiduría eran innatas en él y debido a ello obtuvo el resultado de una gran cosecha.

Nos convertimos en mayordomos incompletos cuando no pensamos en los demás. Si tienes un matrimonio exitoso, ayuda a quien está lidiando con situaciones difíciles en su matrimonio. Si tienes un buen trabajo, trata de ayudar a tu hermano o amigo que no tiene. Si estás cómodo financieramente, procura extender tu mano hacia el necesitado.

No te creas el autosuficiente. Las aves de los cielos son alimentadas por Dios; los lirios del campo son embellecidos por Dios. Lo que tienes es producto no necesariamente por tu fidelidad, pero si por la fidelidad de Dios que nos bendice.

Para ser un mayordomo completo se necesita reconocer nuestra dependencia de Dios, hacer uso de los principios bíblicos, tener amor sincero, reconocer que la sabiduría comienza con el temor a Dios, echar a un lado la arrogancia y el orgullo, entender de que aún nosotros le pertenecemos a Dios.

Ten cuidado porque puedes hoy escuchar la misma voz y el mismo mensaje que escuchó este rico de la parábola.

«Piensa y Acciona»

Nacho

¿Qué Aprendiste de tu Error?

¿Cuál deporte es tu favorito? ¿Soccer, béisbol, baloncesto, futból americano, hockey, boxeo? Si eres un fanático del deporte conoces acerca de lo que es ser un apasionado por un equipo o un atleta. ¡Cómo se sufre cuando un jugador comete un error y se pierde por causa de ello! Cuando mi equipo pierde, no quiero saber nada de deportes hasta 3 ó 4 días después. Es como un sabor amargo en la boca. Un error por un jugador de un equipo o por un atleta en deportes individuales, puede llevar a la ruina a muchos. Tiene que esperar hasta la próxima temporada o hasta la próxima oportunidad para rectificar el error cometido.

En la vida al igual que el deporte se cometen errores que cuestan lágrimas, dolor y sufrimiento. Lo más doloroso es que en algunos casos no hay una segunda oportunidad.

Cuando pienso en Dios y leo acerca de él en la Biblia, lo veo como un Dios de segundas y hasta terceras oportunidades. Es como si Dios nos da un espacio en nuestras vidas para meditar en nuestras acciones pasadas y también en aquellas palabras que han salido por nuestra boca para que hagamos un análisis sincero y rectifiquemos el error cometido.

En Génesis 17 verso 1, Dios se le revela a Abram cuando tenía nada más y nada menos que ¡99 años! El Señor le dijo: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y se íntegro». Si no supiéramos las historia de este personaje, no podríamos entender por qué Dios le pide que sea íntegro. Permíteme contarte.

Catorce años antes, Abram junto con su esposa Saraí habían llegado a un acuerdo. Se estaban poniendo viejos y Dios no había cumplido la promesa de darles un hijo. ¡Decidieron entonces darle una ayuda a Dios! Abram se acostaría con Agar, quien era la esclava de Saraí, tendría relaciones sexuales con ella y esperaban que quedara encinta. Así tendrían descendencia y verían las promesas de Dios cumplirse. Pero se les olvidó lo más importante, ¡consultar a Dios!

Los errores más grandes se cometen cuando planeamos y ejecutamos planes de vida olvidándonos que ya Dios diseñó un plan para cada uno. No se puede realizar una construcción sin unos planos pues se olvidarían u omitirían detalles importantes que luego saldrían a la luz y el costo seria mucho más que si hubiéramos prestado atención a los planos.

El salmista expresó lo siguiente: «El Señor dirige los pasos del hombre y lo pone en el camino que a él le agrada; aun cuando caiga, no quedará caído, porque el Señor lo tiene de la mano» (Salmos 37:23-24).

Es muy probable que hoy leyendo este blog digas ya es muy tarde, el mal ya está hecho. Es cierto, que no podemos arreglar 100% los errores cometidos PERO se puede aprender de ellos y no cometerlos en el futuro. Abram y Saraí tuvieron que sufrir por el error cometido pero luego Dios cumplió su promesa dándoles a Isaac.

Dios dirige tus pasos si tu entregas tu voluntad a él. En una ocasión el rey David quiso traer el arca del pacto a Jerusalén pero no siguió las indicaciones y un hombre pagó con su vida. Esto trajo mucha tristeza al corazón de David. Lo intentó una vez más, pero esta vez siguió las indicaciones de Dios y fue un día glorioso en la historia del pueblo y del rey.

Puede ser que necesites buscar a esa persona que ofendiste y pedirle perdón o necesitas devolver lo que tomaste sin permiso. Posiblemente por tus acciones se rompió una relación, pide perdón y aunque no puedas rehacerla, aprende de tus errores para que en la próxima no los repitas. Alguien dijo que quien no aprende de sus errores, los volverá a repetir.

Dios te pide que andes delante de él o sea que tus acciones sean congruentes con Su palabra y también te pide que le sirvas llevando una vida intachable. No permitas que tu pasado empañe tu presente y distorsione tu futuro. Lo más importante que puedes aprender de tus errores, es que no eres autosuficiente. ¡Necesitas depender de Dios!

«Piensa y Acciona»

Nacho