¡Qué ironía el pensar que la realidad se puede borrar! La realidad es la suma de los sucesos y circunstancias presentes en la vida o escenario de los seres vivos, naturaleza y universo. Aunque la realidad que se viva sea dura, triste y sofocante, se necesita resilencia, sabiduría y tacto para enfrentarla y salir adelante con las metas trazadas.

Jesús, en una ocasión les habló a la gente acerca de un jovencito que quiso salir de su realidad. Te cuento. Este joven vivía con su padre y tenía un hermano mayor. Por ser el menor, su padre tenía el control de todo y requería un sometimiento a las reglas establecidas en la casa. Llegó un momento en que este joven decidió que la realidad que vivía necesitaba ser cambiada y comenzó a preparar un plan en su mente. Cuando llegó el momento adecuado–de acuerdo a este joven, le pidió a su padre que le diera la herencia que tenía reservada para él.

Este joven pensó que cambiando de escenario su realidad sería diferente. Al principio pareció que la decisión tomada fue atinada y precisa. Pero el tiempo pasó y la realidad nuevamente chocó con este joven. Se dio cuenta de que la realidad no se puede borrar y se debe vivir día a día. Regresó con su padre pero con actitud diferente.

Hay quienes desean desaparecer para borrar su realidad; otros se sumergen en vicios; otros, se quitan la vida; se rompen relaciones de toda una vida y algunos prefieren una vida solitaria. La realidad presente no se da en un vacío, tiene un pasado que le dio base y solidez. Son decisiones tomadas buenas o malas que tienen trascendencia eterna.

El final del joven del relato de Jesús fue muy bueno pues su padre lo recibió y le dio todo lo que necesitaba. Debes entender de que Dios te ama a pesar de tu realidad presente. Él no te juzgará por tu pasado, solo toma la desición de servirle y pedirle dirección.

Pedro negó a Jesús y es muy probable que estuviera siendo atormentado por esa realidad. ¡Había sido parte del círculo ítimo de Jesús! Estuvo tres años con él viendo las grandes maravillas que hizo. Al llegar el momento difícil, Pedro determinó que si decía que conocía a Jesús, su realidad cambiaría drásticamente. ¡Ciertamente cambió, pero no de la manera que quizás esperaba! Después que Jesús resucita tiene una conversación con Pedro y lo restaura (Juan 21).

Tu realidad no cambiará, pero tu fe te sostendrá y te mostrará un camino que tus ojos carnales no pueden ver. «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman» (1 Corintios 2:9).

«Piensa y Acciona»

Nacho

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