Jesús llamó a doce hombres a un proceso de transición que comenzó como seguidores y los llevó hacia discípulos transformados. Aunque los evangelios registran que Jesús les hizo tres llamados: primero los invita a seguirle, segundo dejan todo y tercero los hace apóstoles (segunda parte).
¿Qué es un creyente?
Un creyente es alguien que profesa una fe determinada y con frecuencia se congrega con otros miembros de algún templo perteneciente a una religión en particular.
La iglesia de Corinto en parte estaba compuesta por creyentes. Estos eran conocidos como iglesia de Dios, santificados e invocadores del nombre de Jesús. No les faltaba ningún don y esperaban con ansías la venida del Señor Jesucristo.
¿Cuáles eran algunas de las características de estos creyentes? Esta iglesia tenía divisiones pues unos decían ser de Pablo, de Pedro, de Cristo y de Apolos (1). Eran inmaduros pues había entre ellos celos y contiendas (3). Permitían inmoralidad sexual (5); había pleitos (6), desorden (11), problemas en la Cena del Señor (11), y algunos negaban la resurrección (15).
Podemos presentar el ejemplo de Cornelio narrado en Hechos 10. Este era un hombre que amaba a Dios; junto a su familia adoraban a Dios y daban ofrendas. Era un hombre que oraba y Dios estaba contento con lo que hacía. PERO, le faltaba algo y el Señor a través de un ángel le dio órdenes de que enviara a buscar a Pedro quien le daría instrucciones tocante a la salvación.
La etapa o el proceso de ser creyente es uno que debemos pasar todos los que reciben a Jesús como Señor y Salvador, pero no es el destino final. Dios quiere llevar a los creyentes a una relación más profunda con él.
Cristo nos hace ver que la relación que debemos anhelar va mucho más allá que pronunciar su nombre o decir que le conocemos. En Mateo 7 versos 21 al 23 vemos que al final de los días cuando los hombre se presenten delante de Dios algunos reclamaran que profetizaron en nombre de Dios, expulsaron fuera demonios e hicieron milagros. El Señor les dirá que no fue suficiente, que su relación no era de profundidad con él por lo tanto, no les reconocía. Solo entraran en el reino de los cielos aquellos que verdaderamente hacen la voluntad del Padre.
¡De creyentes pasemos a ser discípulos del Señor!
Continúa…
«Piensa y Acciona»
Nacho