Aquellos que hemos vivido en países que tienen deficiencia en su sistema eléctrico sabemos lo que es estar en oscuridad por horas o por días. No hay nada más frustrante que tener la capacidad de producir energía eléctrica y no poder producirla. Problema más grande aún es tener un gobierno que sabe de la situación y no hace nada o muy poco para resolverlo. La luz es un elemento esencial para ser efectivos en muchas tareas y áreas necesarias para el vivir diario.

¿Sabes que los cristianos tienen la capacidad de producir luz en medio de un mundo en tinieblas? Muchos de los males de la humanidad serían resueltos, especialmente el mal del pecado, si la luz de Cristo en la vida de los cristianos brillara siempre con intensidad. Cristo dijo lo siguiente: » Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una montaña no puede esconderse. Tampoco se enciende una lámpara para cubrirla con una vasija. Por el contrario, se pone en el candelero para que alumbre a todos los que están en casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos».

El brillo de la luz en el cristiano es la vida de Cristo reflejada en sus pensamientos, palabras y acciones. Veamos estos tres por separado.

Pensamientos

Los pensamientos consisten en la formación de ideas y representaciones de la realidad formada en la mente, relacionando unas con otras. Esos pensamientos se van desarrollando a través del tiempo y su fuente es variada. La familia, la cultura, la sociedad, todo nuestro entorno va tomando forma en la mente y se crea un concepto o filosofía de la vida. Los pensamientos son tan poderosos que pueden producir ansiedad, duda, conformismo, tristeza, odio, rencor, amor, empatía y la lista es muy larga tanto del lado positivo como negativo.

Cuando ocurre el nuevo nacimiento y muere todo la vieja naturaleza, el llamado es a que provoquemos una transformación mediante la renovación de la mente (Romaos 12:2). Esa mente es llena de meditaciones bíblicas, conocimiento producido por la experiencia con el Espíritu Santo, lectura de la palabra y libros que edifican. Somos llamados a considerar todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, todo aquello que sea excelente o merezca elogio (Filipenses 4:8).

La persona que ha sido transformada por el poder de Jesús es gobernado por una mentalidad sometida a Cristo, dirigida por el Espíritu Santo y esto se refleja en la vida diaria. Esto permite al hombre y a la mujer expresar la vida de Cristo alumbrando en lugares oscuros por el mal del pecado.

Nuestra sociedad necesita hombres y mujeres que reflejen en sus acciones una mente renovada y alineada a la voluntad de Dios. Vivimos en un mundo desquiciado controlado por un enemigo que según la Biblia vino a robar, matar y destruir (Juan 10:10). Las muertes, asesinatos, violaciones, masacres y toda la maldad que vemos es producida por mentes cautivadas por el diablo, por un pasado oscuro, por falta de perdón y de ser amado o amada, por conflictos no resueltos y por odio. Estas situaciones tan tristes se han convertido en el diario vivir de nuestra nación. Esa luz tiene que comenzar a brillar en la mente para que pueda expresarse afuera en buenas acciones. Cristo dijo que la luz no se puede esconder, tiene que brillar a la vista de todos.

Continúa…

«Piensa y Acciona»

Nacho

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