De manera inconsciente, algunos de nosotros seguimos la misma línea de crianza con nuestros hijos, aunque en la mayoría de los casos, no rinde un buen resultado. Debemos entender que el tiempo de provecho que invertimos en nuestras esposas e hijos, nos provee un futuro alentador. La confianza que que le brindamos les ayuda a ser abiertos con nosotros en situaciones de la vida y aunque sus amistades siempre serán influyentes, esa línea que hemos dejado abierta les permite volver sin temor a nosotros.

¿Qué harías o cuál sería tu reacción si descubres que tu hijo o hija tiene material de pornografía en su celular? ¿A quién le corresponde la culpa? Cuando alguno de tus hijos te expresa que no se siente identificado con su sexo biológico; cuando toma la desición de irse de la casa; cuando quiere irse a vivir con su novio o novia; en caso de que seas un hombre cristiano, ¿qué tal cuando decide no regresar a la iglesia? La pluralidad de situaciones a las que te puedes enfrentar, necesitan de una dirección sabia, intencional y un consejo preciso. El resultado que veas en la vida de tus hijos en parte corresponde al no hacer o hacer en tu responsabilidad como padre.

No puedes ser el modelo perfecto, ese padre efectivo si tu vida matrimonial no está en orden. El lugar de respeto que le das a tu esposa, el manejo de tus finanzas en el hogar, los secretos que guardas que no compartes ni con tu esposa que luego pueden perjudicar la santidad no solo del matrimonio sino de tu hogar. ¿Cómo se puede ser ese modelo perfecto para mis hijos y mi esposa?

Existe una correlación entre mi vida de dedicación a Dios y la relación con mi familia. Un varón que se entrega al Señor, 93% de las veces su familia le servirá a Dios. Su vida de oración tiene que ser notada por los suyos; su dedicación a los asuntos espirituales sin descuidar su familia hace que los suyos se consagren al Señor; su generosidad hace que su familia tenga un corazón dispuesto a ayudar a otros.

Como padres no solo debemos preocuparnos en dejar un futuro de bienestar económico-esto es muy importante-, debemos de dejar un legado del cual nuestros hijos y cónyuges se sientan orgullosos y a la vez tengan un ejemplo contundente de creencias, valores y actitudes que pueden seguir siendo transmitidos a las futuras generaciones. Todo padre debe de tener la capacidad moral de decirle a los suyos, «ustedes deberían de imitarme, así como yo imito a Cristo» (1 Corintios 11:1).

En nuestro próximo escrito, miraremos cómo la cultura cambiante a redefinido a ese modelo perfecto y cómo contraatacar y también le daremos una mirada a los valores y principios que un modelo perfecto debe tener.

Continúa….

«Piensa y Acciona»

Nacho

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