La oración en la vida del hijo de Dios no es una manera de acercarse a Dios porque ya él está presente en su vida. La oración es el vehículo que tenemos para comunicarnos con Dios y presentar nuestras peticiones, expresar nuestra gratitud y es la confesión de nuestro reconocimiento hacia Dios de nuestras insuficiencias y de nuestra necesidad de él.
En el budismo la oración se enfoca en los problemas, aspiraciones o preocupaciones de las personas. En el Islam la oración es el camino de acercarse al Gran Creador y el camino para ascender ante su presencia. Cuando oran tiene que estar limpios tanto ellos como el lugar donde van a orar. Piden perdón por sus pecados, por ellos, deben alejarse de todos aquellos actos y pensamientos que constituyen un obstáculo entre el siervo y el Creador. Oran cinco veces en el día: antes del amanecer, al mediodía, en la tarde, al ocaso y por la noche. La oración principal es en lengua árabe y concluye de esta manera :Assalamu alaikum wa Rahnatullah (Que la paz y las bendiciones de Dios sean contigo). En la Nueva Era la oración es una meditación donde su único propósito es alcanzar estados de conciencia donde el individuo se convenza de que es dios.
El apóstol Juan escribe lo siguiente: Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y, si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que hemos pedido (1 Juan 5:14, 15). La versión Nacho lo dice de esta manera, «La confianza que tengo en Dios está basada en que conozco su voluntad por lo tanto, todo lo que pido me es concedido porque está de acuerdo a su voluntad».
Confianza es esperanza y seguridad firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea. La confianza es parte vital de la vida del ser humano pues le permite vivir con libertad sabiendo que obtendrá siempre los resultados esperados. El problema más grande contra la confianza es el abuso de persona a persona; cuando hay traición por intereses personales.
Son muchos los escenarios de la vida donde mostramos confianza y no siempre obtenemos los resultados esperados. Por ejemplo: se vota por determinado partido político o candidato porque entendemos que es el mejor para el bienestar del país; escogemos amigos porque vemos cualidades valiosas a nuestro parecer.
El testimonio a través de toda la Biblia con respecto a la confianza que hombres y mujeres depositaron en Dios es abrumador. Daniel confió en Dios y fue librado de la boca de los leones; los tres jóvenes hebreos fueron librados del horno de fuego. Podemos entonces tener confianza en Dios al momento de orar porque el testimonio de la Biblia es contundente. La confianza al momento de orar no está basada en ese testimonio, ¡está basada en el conocimiento de su voluntad!
Otro elemento que consideramos en cuanto a la oración es el conocimiento de lo que Dios quiere en nuestra oración para que esta sea de su agrado y reciba contestación. ¡Tenemos que conocer Su Palabra! Es así que conocemos la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios es agradable, perfecta y para conocerla tiene que ocurrir una transformación por medio de la renovación del entendimiento (Rom.12:2); la voluntad de Dios es nuestra santificación (1 Tes. 4:3-8); la voluntad de Dios es que todos los hombres sean salvos (1 Tim.2:3,4).
El evangelista R. A. Torrey dijo: El diablo tiembla cuando ve a un hombre o una mujer que realmente cree en la oración, que sabe orar y que realmente ora, y, sobre todo, cuando ve a una iglesia postrada ante Dios, pues sabe que sus días en esa comunidad están contados.
La contestación será recibida siempre porque lo hacemos conociendo su voluntad. Cristo le dijo a sus discípulos que todo aquello que pidieran en oración creyendo sería concedido (Mateo 21:22).
Confianza, Conocimiento y Contestación
¡Piensa y Acciona!
Nacho