El profeta Jeremías inspirado por el Espíritu Santo aconseja al pueblo de la siguiente manera: Además, busquen el bienestar de la ciudad donde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad (Jeremías 29:7).

La iglesia del Señor la cual está formada por seres humanos en todas partes del mundo está visiblemente establecida en pueblos, ciudades, aldeas y naciones. Desde allí, ésta evangeliza su entorno y afecta lo que está a su alrededor. Las congregaciones en su mayoría se reúnen en un edificio sea rentado o una propiedad de la congregación. No importa cuál sea el caso, cada congregación es afectada por reglas, leyes y ordenanzas del gobierno local, estatal y federal. Algunas de estas ordenanzas y leyes van en contra de la doctrina de la iglesia y cuando esto sucede, la congregación tiene que tomar una postura firme que se basa en sus creencias bíblicas. Esta postura tiene que ser bíblica, relevante (importancia y significado) y pertinente (que se relaciona).

En el tiempo de la pandemia, años 2020-2021 la iglesia fue muy afectada por órdenes ejecutivas que además de restringir asistencias a muchos lugares públicos también incluyó a la iglesia. Hubieron pastores que decidieron desobedecer esa órdenes ejecutivas. Menciono dos en este escrito: John McArthur, pastor de Grace Community Church, no se sometió a la orden ejecutiva del estado de California. Esto le trajo problemas con respecto a un estacionamiento que la iglesia rentaba a la ciudad. Otro pastor llamado Rodney Howard-Browne fue arrestado en Florida por mantener el templo abierto para reuniones.

No solo las disposiciones en cuanto a la pandemia, años anteriores, específicamente a favor de la comunidad LGBTT+, algunos pastores fueron llevados presos, a otros se les comenzó a pedir los bosquejos de sus sermones con el propósito de ver si tenían algún material «ofensivo» para dicha comunidad. La legalización de la marihuana médica y recreacional, el aborto, el matrimonio del mismo sexo, la proliferación de tanta promiscuidad y otras cosas han querido detener el avance de la iglesia del Señor.

No nos sorprendamos, ¡esto no es nuevo! La iglesia naciente narrada en el libro de Hechos tuvo problemas con las autoridades religiosas por causa del contenido del mensaje, especialmente porque se basaba en la persona de Jesús. Los discípulos tuvieron que expresarles a las autoridades en manera firme y desafiante que era mejor obedecer a Dios antes que a los hombres.

Podríamos pensar al escuchar este tema de ciudades transformadas por una iglesia que ora, que si la iglesia ora, toda la ciudad vendrá arrepentida a los pies de Jesús. Nuestro mensaje como iglesia es para que esto suceda, pero vemos la arrogancia, insensatez y rebeldía que no se doblegan ante tal mensaje.

Entonces, tenemos que entender que una iglesia que ora en el Espíritu, que sus integrantes mantienen un corazón limpio, que su mente ha sido transformada y que cuando oran lo hace con la confianza de que Dios contestará porque piden de acuerdo a la voluntad de Dios, es una iglesia que las puertas del infierno no la podrán detener. Sus integrantes tienen la paz de Dios reinando en sus corazones y esa paz sobrepasa a todo entendimiento.

La ciudad será transformada cuando sus habitantes sepan que la iglesia no negocia sus valores; que no importando cuáles sean sus necesidades, la iglesia estará siempre lista, disponible y ansiosa en ayudarles. La ciudad tiene que saber que las congregaciones locales oran; que la oración es su vida; que promueve una cultura de oración porque sabe que la oración hecha a Dios tiene resultados extraordinarios.

Cuando la iglesia ora por la paz de la ciudad, Dios comienza a preparar los corazones de la gente, los hace sensibles a la voz del Espíritu Santo y cuando se le predica el mensaje de Jesús, sus corazones se compungen y son impulsados a recibir a Jesús en sus vidas.

Oremos por la paz de nuestras ciudades.

«Piensa y Acciona»

Nacho

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