Es interesante ver que la Escritura desde el principio hasta el fin de los tiempos, no intenta probar la existencia de Dios, sino que da por sentado que Él es desde antes del tiempo y lo presenta como el dios eterno e incomparable. Tratar de probar la existencia de Dios sería una pérdida de tiempo porque siempre que se hace una afirmación surge alguien que le va a contradecir. Dios no esta en el negocio de intercambiar opiniones, ni ideas, ni argumentos con ninguna criatura. La veracidad de su existencia está demostrada en la naturaleza (Romanos 1) y en aquellos que por fe confían en él y sus vidas se convierten en un testimonio de su existencia.

Los llamados dioses de las diferentes religiones se unen en matrimonio, procrean, se matan unos a otros, tienen diferentes diosas como mujeres y toda esta historia en relación es como una novela que tiene muchos capítulos. Los relatos de estos dioses son muy interesantes, pero al estudiarlos a fondo nos damos cuenta de que el hombre no es tan importante para ellos; hay una gran distancia entre dioses y humanos siendo solo algunos los beneficiados.

Cuando leemos, recibimos y experimentamos el Dios de la Biblia nos damos cuenta que es un Dios que no está lejano del hombre. Interactúa con sus criaturas y tiene un plan definido para los seres humanos. Él es el Creador capaz de crear de la nada, lo hace a través de Su Palabra y forma lo nuevo de lo ya creado. Él quiere que sus criaturas le conozcan a través de una relación con él siendo esto posible a través de su máxima expresión visible de amor, ¡Jesucristo, Su Hijo! Según Filipenses 2 versos 5 al 10 nos dice que se encarnó, asumiendo la posición de siervo, se humilló hasta la muerte y muerte de cruz, nos dio vida muriendo garantizando nuestra salvación con su resurrección. Nos garantizó su compañía sufriendo soledad y nos garantizó fortaleza sufriendo el oprobio de la gente.

Él tiene una relación personal con todas sus criaturas especialmente con aquellos que son alcanzados por él y lo reconocen como Soberano Majestuoso y Grande.

Y, ¿Quién es Dios?

¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga y su inteligencia es insondable. Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas al débil. Aún los jóvenes se cansan, se fatigan, los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; levantarán el vuelo como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán. Isaías 40:28-30

«Piensa Y Acciona»

Nacho

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