Hoy hay dioses que han robado el lugar de Dios y los hemos alimentado. A lo largo de los siglos siempre aparecen esas divinidades a las que ofrecer nuestros sacrificios, pensamientos y voluntad (Tomado de la segunda parte).

En este escrito te presento tres dioses los cuales están muy activos en este mundo. Estos son: el hedonismo, el secularismo y el materialismo.

Hedonismo

Es la doctrina filosófica que coloca el placer como el bien supremo de la vida humana. Sostiene que la única acción o actividad que son capaces los seres humanos es la búsqueda del placer para evitar el dolor o la infelicidad. Tiene como objetivo, contemplar el placer y los bienes materiales como lo más importante en la vida.

Todo ser humano anhela vivir una vida placentera libre de sufrimiento por lo tanto orientamos nuestros esfuerzos para lograr el placer. Para algunos el placer es personal y se consigue al complacer sin ningún límite todas las necesidades del cuerpo. Otros, exponen que se debe satisfacer las necesidades de forma moderada para alcanzar la satisfacción.

Epicuro de Samos-quien enseñó en Atenas-, es aclamado universalmente como el filósofo fundador del hedonismo. Algunos lo presentan como un licencioso, mientras que muchos modernos lo describen como un predicador de «placeres con moderación».

El problema con el hedonismo es que el placer no puede ser la acción motivadora para todas las demás virtudes. Todo ser humano carga espiritualidad y eternidad dentro de sí siendo esto parte de la imagen y semejanza con la que Dios creó al hombre. En Génesis 2:7 nos dice, «Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». El filósofo Salomón nos dice que [Dios] Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin» (Eclesiastés 3:11).

Es interesante ver como el hombre sin importar el tiempo en la historia que haya vivido, siempre ha buscado algo o alguien superior a lo cual rendirle pleitesía, adoración y respeto. Esta adoración puede ser consciente o inconsciente. Consciente porque posiblemente le fabrica un altar, le ora y lo reconoce como una potestad superior; inconsciente porque puede ser que viva la vida lejos de Dios, pero dándole más importancia a sí mismo, a algo o alguien, colocándole en un lugar de adoración. Todo lo que toma nuestra atención, voluntad y tiempo llega a formar parte de la espiritualidad nuestra y nos aprisiona de tal manera que nuestra vida comienza a girar en torno a eso.

Secularismo

El cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, da la siguiente definición para el secularismo: «es la tendencia de sacar a Dios de la humanidad, que arremete contra lo religioso, y sobre todo, contra el cristianismo. Afecta la vida de fe, golpea a la familia y debilita al cristiano en la lucha contra el mal. Elimina el concepto de pecado o promueve una concepción liviana del mismo, como si ya no existiera el pecado mortal, que enfrenta el hombre con Dios».

El antídoto contra el secularismo lo da el apóstol Pablo en Romanos 12:1,2: Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Materialismo

Es la actitud de las personas cuando le dan excesivo valor a las cosas materiales, siendo esto el dinero, propiedades posición, fama y reconocimiento. Este materialismo práctico o moral sostiene que todo el bien del ser humano se deriva de los bienes materiales.

Cristo habló en contra del materialismo cuando expresó que tuvieran cuidado con la avaricia porque la vida del hombre no consistía em medirse de acuerdo a las posesiones materiales (Lucas 12:15).

Continuará…

«Piensa y Acciona»

Nacho

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