Nuestra sociedad ha decidido no creer en nada divino, sobrenatural o en Dios. Vemos claramente una pérdida de temor y respeto hacia Dios; vemos desprecio hacia la autoridad en todas las faces de la vida porque quien no teme a Dios se le hace fácil no seguir las instrucciones de las autoridades o personas en puestos superiores.

El orden social está plagado por levantamientos, movimientos terroristas y anarquía. Los actos de terrorismo son un desafío abierto contra Dios y los mandamientos que deben regir la moral. Todo esto se remonta hasta Nimrod, quien fuera el primer hombre que se atrevió a desafiar abiertamente a Dios (Génesis 10:8,9). Se cree que él fue el precursor de la idea de hacer una ciudad y una torre que llegara hasta el cielo y con esto burlarse de Dios, retándole «si envías otro diluvio, a nosotros no nos hará daño como el primero».

Los que sirven a Dios Todopoderoso, no pueden pretender que aquellos que practican el pecado, conozcan al Dios que servimos y mucho menos que vivan una vida que le agrade. Tú y yo, hemos tenido una experiencia profunda con Dios, que no solo lo conocemos si no que somos partícipes de su plan de salvación para todos los hombres. Hemos sido marcados por su amor de tal manera que respiramos su amor y misericordia pero hay otros que niegan su existencia y nos piden que mostremos pruebas de su existencia.

Después del tercer siglo de nuestra era, las religiones paganas, las filosofías seculares, la adoración al emperador, la ambición de poder, la posición y los puestos se convirtieron en las raíces y fundamentos de la iglesia que había sido establecida por Cristo. La Edad Media nos presenta una iglesia desenfocada lo cual provocó que hombres como Martín Lutero, Juan Calvino, Zwinglio y otros reformadores levantaran la voz y como consecuencia surge la Reforma Protestante.

La Era de la Iluminación le dio toda su atención a la razón. Si no era razonable lo que se exponía como una verdad, simplemente no era aceptado. El movimiento del Modernismo giró en torno a logros personales, metas y deseos. El yo era el foco principal. Fue un movimiento teológico que intentó conciliar la doctrina cristiana con la ciencia y la filosofía humanista de la época.Luego viene el pensamiento Posmoderno lo cual nos presenta que todo es subjetivo, de verdades abstractas y medias en vez de absolutas dando como resultado «todos tienen la verdad».

Tenemos que regresar a la Escritura y mostrarle a este mundo que Dios sigue siendo Dios, que no hay nadie como él, que es real y cualquier intento del hombre para negar su existencia no saldrá victorioso. Todo aquel que se ha levantado contra la soberanía de Dios y ha negado su existencia ha sido humillado.

Éxodo 5 nos presenta el encuentro de Moisés y Aarón con el Faraón. Instruidos por Dios ordenan a este a dejar en libertad a los hebreos para que vayan al desierto a celebrar fiesta a Dios. La respuesta del Faraón fue, ¿Y quién es Dios para que yo le obedezca y deje ir a los israelitas?

Moisés apenas acababa de regresar de un entrenamiento muy intenso que duró 40 años donde Dios lo despojó de todo lo material y lo preparó com herramientas espirituales las cuales serían necesarias para la tarea que tenía por delante: Libertar a un pueblo que estuvo esclavo por más de 400 años, y desconectados del Dios de sus padres…

Continuará

«Piensa y Acciona»

Nacho

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