Deseamos que nuestros jóvenes y aquellas personas que vuelven a iniciar una relación con deseos de formar un matrimonio, lleguen a éste con una idea sólida bíblica de que el amor de entrega, la comprensión, comunicación, respeto y sobretodo, la entrega a Dios, les llevará a una relación sólida y duradera (Parte Dos).

El escritor sagrado expresó lo siguiente: «El hombre que halla esposa encuentra un tesoro, y recibe el favor del Señor» (Proverbios 18:22).

El matrimonio es la institución más antigua sobre la tierra (junto con la familia). Fue creado y bendecido por Dios primero que la iglesia y que el gobierno y de él se originan estos. Por lo tanto, es el fundamento de la sociedad humana. Cuando miramos y analizamos lo que acontece en nuestro diario vivir concerniente a la familia, juventud, valores y principios, tenemos que volver hacia atrás y estudiar lo que debe ser el matrimonio y lo que dice la sociedad.

Después de esa relación de noviazgo, de conocimiento e identificar a la persona que a nuestro juicio es la correcta para formar un hogar, llegamos al matrimonio. Desde el comienzo de este tema mi preocupación ha sido el rol de la iglesia como un agente de dirección. En tiempos pasados los jóvenes varones que comenzaban a pensar en el matrimonio, consultaban con su pastor para comenzar una relación de noviazgo y para casarse. Incluso, éste formaba parte de sus consejeros más allegados. La iglesia velaba por sus señoritas para que no viniera ningún «lobo» ha llevárselas. Era un ambiente familiar donde el deseo era dirigir a los jóvenes para que tuvieran éxito en el matrimonio. Mi punto no es que si dieron buenos o malos consejos, mi punto es el interés que había por formar matrimonios sólidos.

La iglesia necesita retomar ese interés en la formación de matrimonios sólidos enseñando a la juventud y aquellos que desean formar un hogar, herramientas útiles que les ayudarán a lograrlo. La Biblia es la mejor guía para el matrimonio. En este escrito y los siguientes mencionaré cuatro enseñanzas bíblicas muy importantes acerca del matrimonio basadas en Génesis 2:21-25. Estas son: la singularidad en el matrimonio, el abandono de lo conocido, la igualdad y la independencia.

Escribió Jorge A. León en su libro Psicología Pastoral Para la Familia: «Nadie va solo al matrimonio, cada uno se acerca a él con su propia historia. El matrimonio es, pues, el encuentro de dos historias singulares que pretenden constituirse en plurales, sin abandonar la singularidad de cada uno de los miembros de la pareja» (Página 20). El matrimonio es la unión de dos personas que llegan a ser uno sin perder su identidad singular. Esto es respeto, valor y estima del uno hacia el otro. Sin estos elementos, el matrimonio se constituye en la competencia de dos que quieren reconocimiento y empujan para que sus derechos sean sobre el otro.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

Continuará

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