A muchas personas les fascina montar rompecabezas. Unos lo hacen porque les gusta, otros lo hacen para probar su habilidad de concentración y otros quizás, para pasar el tiempo. Lo cierto es que es un juego de habilidad y paciencia ya que requiere componer una figura o una imagen de manera asertada poniendo cada pieza en su lugar correcto. Te pregunto, ¿cuál es la manera correcta de empezar a montar un rompecabezas? ¿Por las esquinas? ¿Por el medio? Bueno, cada cual lo hace de manera diferente.

¿No te parece que la vida en ocasiones parece un rompecabezas en la cual se requiere de una habilidad tremenda para poner cada cosa en su lugar? Cuando colocamos una pieza de la vida en el lugar incorrecto, es muy probable que nos demos cuenta muy tarde y no tengamos la oportunidad de cambiarla por otra. Por la tanto, se requiere que pensemos, analicemos y volvamos a pensar antes de colocar cada pieza en su lugar.

Es muy probable que aprendiste de un familiar o una amistad, la mejor forma de comenzar y terminar un rompecabezas. ¿De quién podemos aprender a montar el rompecabezas de la vida? Mientras lees, estás pensando en quién es esa persona. ¿Tus padres? ¿Un amigo? ¿Tu cónyuge? ¿El pastor? ¿La iglesia? ¿Tú mismo?

Hay un rompecabezas el cual necesitamos aprender a montarlo correctamente, pues al equivocarnos se nos va la vida nuestra y la de otros. Ese rompecabezas es ¡la familia! Nuestro mundo cada día es más complejo; los pensamientos modernos han cambiado la manera de ver a la familia; el gobierno se ha alineado a los poderosos para cambiar las leyes que afectan a la familia. La disfuncionalidad familiar ha venido gestándose desde hace mucho tiempo hasta convertirse en una modernidad aceptada por muchos.

La iglesia tiene un papel muy importante en el desarrollo de la familia. Un hombre y una mujer bien cimentados en la Palabra de Dios, tienen una probabilidad muy alta de tener familias saludables. Sí, es cierto, son los padres los principales responsables en la formación de la familia. ¿Te digo algo importante? ¡Tanto los padres y la iglesia han fallado!

La iglesia debe retomar la iniciativa de revitalizar a las familias de una manera que toque a todos sus miembros y les provea dirección. La enseñanza bíblica que es sostenida y modelada en la casa y que es afirmada por la iglesia, nos dará familias que serán portadoras de una poderosa verdad que no podrá ser refutada ni por la sociedad, ni por la escuela, ni por el gobierno, ni por los propulsores de ideas «modernas» que lo único que han hecho es desbandar a la familia en su totalidad. Hablemos de una revitalización en cuatro áreas muy vitales que pueden ser unos pilares que sostendrán nuestras familias.

¡Piensa y Acciona!

Nacho

CONTINUARÁ…

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